Eres mía, Teniente

Tamaño de fuente: - +

CAPÍTULO 3

James

No lo creo, es la bella mujer del choque, la cual voltea el rostro hacia mí y me mira, hace un gesto de desagrado y veo como maldice para después salir de mi campo visual no sé qué es lo que tiene aquella mujer que siempre me hace pensar en ella.

Al llegar a mi casa, estacioné el auto, y me dirigí a mi habitación, necesito una ducha refrescante con agua fría para bajar un poco lo caliente que me ha dejado aquella mujer.

Necesito saber quién es, como se llama, dónde trabaja, todo de ella.

Soy James Thompson cuando quiero algo, no descanso hasta conseguirlo, y aquella bella y sexy mujer me interesa y mucho, pero sinceramente lo que más me interesa llevarla a mi cama, y hacerla mía por toda una noche.

Saliendo de la ducha me coloqué mi pijama, la cual consistía en unos pantalones de franela y ya que hacía mucho calor o bueno al menos yo sentía calor, dejé la parte de arriba al descubierto. Aún era un poco temprano, así que tomé el móvil para marcar el número de un amigo, el cual es un gran investigador.

Le pedí que me investigara todo acerca de aquella mujer. Quería y necesitaba saber quién era ella.

(****)

Después de llamarle e informarle lo único que sé de aquella sexy mujer, lo cual es el número de placas de su auto.

Se preguntarán

> ¿Cómo diablos sabes eso? <

Fácil es casi igual a la de mi auto sólo que cambian la última letra y los tres números. Es fácil de memorizar.

En fin, le di la placa del auto de aquella sexy mujer y le pedí que me investigará todo, pero absolutamente todo acerca de ella. Quiero saber cómo se llama, dónde trabaja, cuántos años tiene todo; pero TODO DE ELLA.

No sé qué es lo que tiene ella, pero no me la puedo sacar de la cabeza. Es algo que jamás en mi vida me había pasado con nadie. Ni Siquiera con Vanessa.

Después de tanto pensar en ella le quedé profundamente dormido.

Allison

Maldito riquillo de mierda, como es posible que siempre me lo tengo que encontrar en un mal momento.

>Es un.... un… ¡¡Hayyy!! en fin<

Después del "pequeño" disgusto que me hizo pasar ese maldito, tome mi auto para poder dirigirme a la casa de mis padres.

(****)

Al estar ya en la casa de mis padres, por fin podía ver a mis angelitos, los extrañe tanto. Si lo sé estoy dramatizando un poco, pero es que no puedo estar sin ellos, los amo demasiado.

En tanto entre a la casa de mis padres, me di cuenta de que mi madre estaba preparado la cena, y mi padre junto a mi hermana les ayudaban a los niños con lo que deduje que serían sus tareas

-Hola familia - llame la atención de todos.

-Mami - gritaron los niños mientras se levantaban de sus sillas y salían corriendo a mi encuentro.

- ¿Cómo se portaron mis niños hermosos? - me puse de cuclillas y los abracé a los dos juntos. - ¿Cómo les fue en el colegio mis amores? - pregunte.

-Hola Mami, nos portamos bien ¿Verdad abuelo? - dijo Dannia a lo cual mi padre dijo que si con la cabeza.

-Si Mami, hoy me fue muy bien en el colegio, saque la mejor nota de la clase en mi tarea de matemáticas - dijo con emoción y orgullo mi niño Daniel.

-Muy bien mi Príncipe, eso se merece un premio - dije para después darle muchos besitos - Que te parece si vamos a cenar una hamburguesa con papas a la francesa, lo acompañamos de una soda y podemos pedir de postre un helado de chocolate con chispas de colores - propuse sonriente. Aun abrazando a los niños en cuclillas, uno de cada lado.

-¡¡SIII!! - grita emocionado mientras sonríe y levanta las manos para festejar.

Sonrió ante aquella acció de mi pequeño.

- ¿Y cómo te fue a ti princesa? - pregunté

-Muy bien mami, fui la elegida para representar a la escuela en la convocatoria de atletismo, soy la más rápida de todo el colegio. - Sonríe con orgullo de ella misma.

-Muy bien mi cielo eso se merece igual ir a cenar - Sonrió - No cabe duda que tengo a los mejores hijos del mundo. - los abrace.

-Qué ¿Y para el abuelo no hay abrazo? - dijo mi padre.

-Claro que si papi - le dije con cariño, siempre lo llamo así. Me incorporé y me acerque a el - Te Amo - lo abracé fuerte.

-Y yo a ti mi princesa. -Sonríe ampliamente.

-Ya veo que sólo ella es tu princesa - fingió tristeza y molestia mi hermana.

-Claro que no mi niña, tu igual lo eres, las dos son mis princesas - nos abrazó a las dos.

En menos de lo esperado todos nos dimos un gran abrazo familiar. Algo que amo de mi familia, somos muy unidos, aunque mi hermanito está de viaje habla cada semana para decir como estas y pregunta por nosotros. Igual lo amo mucho, aunque es un gruñón.



Fergus Espincoric

Editado: 13.06.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar