Eres un cliché

Tamaño de fuente: - +

5: Él no es gay

Salí con mis amigos de la clase de Literatura y nos dirigimos a mi casillero para guardar mi libro. Me quedé muda al ver a Rhett recargado sobre los casilleros mientras miraba el piso. Cuando nos acercamos, levantó la mirada y sonrió alegremente.

—Hola cabecita roja. —Luego miró a mis amigos, quienes sonrieron abiertamente hacia él—. Hola chicos, solo quería hablar con ella unos segundos.

Ellos asintieron pero no se movieron.

—¿De qué quieres hablar Rhett? —pregunté mientras abría mi casillero y guardaba mi libro para sacar otro—. Ayer te fuiste y me dejaste plantada. —Cerré el casillero con más fuerza de la necesaria pero sin pretenderlo—. Tienes que interesarte más en nuestro trabajo, a pesar que yo no entiendo mucho el curso intento hacerlo, pero pareciera que a ti no te importara.

Tal vez estaba exagerando pero estaba muy frustrada con lo de ayer. Me sentí una tonta cuando me quedé ahí mientras él corría fuera de la cafetería.

Rhett cerró los ojos unos segundos.

—Sé que no estuvo bien pero fue una emergencia. De verdad. Ahora todo está bien, podemos seguir con nuestro trabajo, de verdad estoy interesado.

Iba a responder pero una chica alta y morena pasó por nuestro lado. Sonrió a Rhett y éste le guiñó el ojo y le sonrió de vuelta. La chica soltó unas risitas y se alejó con las mejillas sonrojadas.

Suspiré.

—Avísame cuando puedas, Rhett. Pero ya sabes, no en mi casa.

Rhett asintió volviendo hacia mí.

—Está bien, cabecita roja.

Secretamente empezaba a gustarme ese apodo.

Ivy y Akio regresaron conmigo mientras me daba la vuelta sin responderle a Rhett.

—Akio tiene algo que decir —suspiró Ivy mirándome con las cejas levantadas—. Aunque yo no le creo, decídelo por ti misma.

Fruncí el ceño.

—¿Qué pasó?

Por el rabillo del ojo vi a Rhett sacar unos libros de un casillero. Mierda. Su casillero estaba a dos de distancia del mío. Ignoré eso prestándole atención a mi amigo.

—El asunto es que... creo que Trevor es gay.

Escuchamos una carcajada ronca proveniente de atrás mío. No tenía que voltearme para saber que era Rhett.

Akio lo miró con las cejas levantadas.

—¿Se puede saber de qué te ríes? Sin ofender, amigo.

Me volteé para ver a Rhett cerrar su casillero mientras sujetaba su libro en el pecho, cruzado sus brazos.

—Trevor no es gay. Sólo es como es, pero no es gay.

Akio rodó los ojos. —Soy bisexual, tengo un radar interno para saber quién mierda lo es y quién no.

—Lo digo en serio, Akio. Trevor... no es gay —dijo Rhett con seriedad.

Akio levantó las manos. —Bien, amigo. Como tú digas. Pero después no me digas que no te lo dije.

Ivy y yo los mirábamos son decir nada. Abrí la boca para opinar. —¿Cómo estás tan seguro, Akio?

Él pasó un brazo por mis hombros y el otro brazo en Ivy.

—Porque, mi querida fresita, tengo un maldito radar. Y me dice que él es gay. También me dice que tú e Ivy son hetero.

Rodé mis ojos. —Eso es porque nos conoces y lo sabes.

—A la mierda. Lo que trato de decirles es que Trevor es gay en secreto. Que no sale del closet, mierda. ¿Es tan difícil entenderlo?

Ivy lo miró entrecerrando sus ojos. — ¿Te lo ha dicho?

Akio se encogió de hombros.

—No ha sido necesario.

Golpeé la nuca de Akio.

—¡Auch! —gritó soltando nuestros hombros, de Ivy y míos, para pasarse la mano por la nuca—. ¿Por qué demonios me golpeaste, fresita?

—Para sacudir tu cerebro y ponerlo en su lugar. Si Trevor en verdad es gay, él sabrá cuándo y cómo decirlo, no debemos de andar especulando sobre su vida sexual, y mucho menos... —Miré alrededor para comprobar que no haya nadie. Rhett había desaparecido—. Y mucho menos frente a uno de sus mejores amigos.

Volví a golpear su nuca. Ivy a nuestro lado reía como loca.

—¡Auch! ¿Y ahora por qué? —Akio me miró mal frotando su nuca de nuevo.

Me encogí de hombros. —Para ver si había funcionado.

—Jodidamente sí, mierda —dijo él con el ceño fruncido.

—A la perfección —afirmó Ivy riéndose.

 

* * *

 

Cuando llegué a casa mamá y el Tata estaban viendo televisión mientras los repetidos jugaban a sus pies.

—¡Eh, Pastelito! —dijo el Tata sonriéndome—. ¿Cómo te fue? ¿Y ese chico, Rhett, te está tratando jodidamente bien, no? Dime porque si no ese mierdilla se las verá conmigo.

Me reí dejando mi bolso en la mesa.

—Tata, Rhett es mi amigo, y sí me trata bien.

Saludé a mamá y a mis hermanitos quienes corrieron a treparse en mi regazo. Astrid me miró con sus ojazos azules brillando. —¿Dónde está Let?



MarieJenn

Editado: 01.03.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar