Eres un cliché

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11: Volviendo a la realidad

Todo el fin de semana estuve encerrada en mi cuarto pensando en lo que había pasado el viernes en casa de Rhett. No podía sacarme de la mente lo que él me había contado o lo que sabía de él.

Cindy. El cáncer. Su hijo Adam.

Dios mío.

Me estaba enamorando de un chico que tenía una novia enferma y un hijo recién nacido.

Estaba muy jodida.

Sólo salía de mi habitación cuando tenía que comer. Cuando el Tata me preguntaba por mi amigo, yo hacía una mueca imperceptiblemente por lo que él empezaba a maldecirlo. Mi Tata creía que Rhett me había hecho algo, cuando nunca fue así. Yo solita me había ilusionado sin darme cuenta.

Cuando llegó el lunes, fui al instituto en mi Vespa y por poco me choqué. Mi mente daba vueltas y lo peor de todo no podía contárselo a nadie. Ni siquiera a mis amigos por lo que cuando Akio e Ivy me vieron, fruncieron el ceño.

—¿Quién se murió, rojita? —preguntó Akio cruzándose de brazos.

Ivy negó. —Pareciera que hubieran pateado a su cachorro, Akio. —Luego frunció el ceño—. Tú no tienes cachorros, Aub.

Quise abrazarlos y contarle todo, pero me contuve. Lo hacía por Rhett. Se lo había prometido y tenía que cumplirlo.

—No me pasa nada, chicos —mentí—. Creo que me voy a enfermar. Los repetidos están con gripe y tuve que cuidarlos.

Eso era totalmente falso. Sólo yo podía mentir así de bien.

—¿Quieres una pastilla? —preguntó Akio mientras sacaba algo de su bolsillo—. Tengo una...

Fue interrumpido por el grito de Ivy. La miramos como si estuviera loca.

—¡Oh, Dios mío! —gritó ella—. ¡Estás así porque el viernes que Rhett y tú se fueron te llevó a su casa y lo hicieron, entonces luego no te llamó en este fin de semana y por eso estás así!

Le fruncí el ceño. Akio le dio un golpe en la frente, con fuerza. Ivy gritó. —¡Auch, imbécil! ¿No ves que nuestra Aub nos necesita?

Akio rodó los ojos. —¿No ves que estás demente? ¿Acaso no funcionó ese golpe en la frente? Caray. —Y volvió a golpear a Ivy en la frente. Más despacio esta vez.

Ivy lo empujó. —Me estás haciendo daño, imbécil.

—El punto es sacudir tu cabeza hasta que se arregle. Tonta. ¿No ves que nuestra Aub fresita es una virgen? Imagínate que ella esté con Rhett Saunders de esa manera. No. Hay. Forma.

Cerré los ojos antes de volver a abrirlos. Ellos en serio sabían cómo animarme. Y no era sarcasmo. Me acerqué a abrazarlos. —Son unos idiotas, pero los amo.

—Aww —sonrió Akio—. También nosotros, pequeña roja.

Luego de eso, Akio e Ivy se ensartaron en una mini-discusión sobre Rhett y yo, que ignoré totalmente. Mi mente y mi corazón no aguantaban esas cosas.

La campana sonó minutos después anunciando el comienzo del primer periodo de clases. A mí me tocaba Química con Rhett y estaba aterrada a entrar. Mis amigos tuvieron que acompañarme hasta dentro del salón y me senté en primera fila. Gracias a Dios estaba vacío por lo que podía elegir mi lugar.

Cuando el salón se fue llenando y la profesora llegó, Rhett aún no aparecía. Revisé mi celular varias veces pero no me atreví a enviarle un mensaje. La clase empezó y aún no había señales de Rhett. Luego de quince minutos mi celular viró mostrando un mensaje de él. Mi corazón empezó a latir rápidamente.

Rhett: Cabecita roja, se me ha presentado una emergencia con Cindy. No iré a clases, has apuntes por mí.

Hice una mueca sin saber cómo responderle. Me decidí por algo simple.

Yo: Está bien, Rhett. Espero que ella esté bien. Saludos.

Guardé mi celular e intenté prestar atención a la profesora pero todo lo que podía pensar era en Rhett. Con Cindy.

* * *

Al final del día ya estaba decida con quien iba a hablar. O quienes. Busqué a Thad y Trevor por el estacionamiento, los encontré donde siempre, cerca de mi Vespa, apoyados en un carro negro. Suponía que era de alguno de ellos, parecía ser su lugar habitual de estacionarse. Cuando me vieron acercarme sonrieron y gritaron. —¡Cerecita!

Hice una mueca cuando varias personas alrededor voltearon a verme.

—Hola chicos. ¿Qué tal?

Thad se encogió de hombros. —Esperando el entrenamiento, ¿y tú? ¿Ya se fue Ivy?

Asentí. —Estoy bien. Ivy se fue con Akio.

Ante la mención de mi mejor amigo, Trevor hizo una mueca pero no dijo nada.

—¿A qué se debe tu visita, cerecita? —preguntó Trevor a la vez se acercaba a mí para sacudir mi cabello.

Le fruncí el ceño y me encogí de hombros. —Nada. Solo pasaba a saludar.

Ellos se miraron antes de que Thad me viera y frunciera el ceño. —Rhett te lo dijo todo, ¿no?



MarieJenn

Editado: 01.03.2019

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