¡ Esa Chica Es Mía !

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Capitulo XXXV

Observo desde la distancia todo el instituto el cual hace mucho tiempo llegue a recorrer todos sus pasillos. Nuevamente vuelvo a el, a casi mitad de año y desesperado en que ya termine para volver al pueblo y estar con Allie, papá se tomó la molestia de traerme, hace un buen rato en que me dejo aquí, ¿Miedo? ¿Fastidio? Ya no sé qué siento al solo pensar que debo comenzar de nuevo y volver a ver las caras de hace un largo tiempo atrás.

Una mano se apoya en mi hombro, luego un brazo me rodea de lado y al voltear sonrió al darme cuenta que es mi amigo Samuel, aquel lleva como siempre lentes oscuros, en el pasado siempre decía que era para verse más interesante al llegar al instituto, quisiera decir que ha pasado tanto tiempo, pero la verdad es que no fue la suficiente. Ahora, aquí, me doy cuenta que por mi mente nunca paso el hecho de que volvería a este lugar, pero más cambiado, con otro pensar, simplemente más humano.

-¿Miedo? ¿Tenéis miedo? –chiteo y niego, le alejo y le doy un manotazo en el hombro. –Eso dolió.

-Pues si continúas juro que será un golpe más fuerte que este.

Ambos reímos, y sin perder tiempo caminamos con rumbo a la entrada del instituto. En este momento las habladurías comienzan, asombro al verme, es como si fuera un fantasma o un muerto que revivió. Les ignoro, lo hago por el simple hecho de que lo menos que quiero es que me aborden con preguntas innecesarias, para muchos yo me marche de este instituto por mi mala conducta pero la verdad es que me marche por lo de mamá y papá, solo que ellos por protegerme a mí y no ser el centro de chismes prefirieron que fuera de esa manera.

Acomodo mi bolso en mi hombro y continuo el paso con Sam, este se detiene saludando a algunas personas, estos no apartan el hecho de mirarme de pie a cabeza, yo miro a otros lugares ignorando sus miradas curiosas y de pronto el chillido detrás de nosotros me hace girar y ver una chica que corre hasta los brazos de Samuel. Es la chica del restaurante, la que nos atendió, Samuel con ella en sus brazos se separan un poco y me asombra el hecho de que ambos unen sus labios, al separarse ambos sonríen, el amor está a nuestro alrededor.

Samuel la pone en el suelo nuevamente y de pronto al enfocar sus miradas sobre mí un jodido golpe en seco en mi hombro de parte de la chica me tambalea, le miro con confusión, esta se cruza de brazos, entrecierra sus ojos y luego me señala con su dedo índice.

-Eres el peor compañero de todos –dice con tono de voz un tanto gracioso y enojado. –Cómo es posible que me viste y ni siquiera me has reconocido.

Intento hablar pero unas risas a nuestros lados llaman la atención.

-¿Quién podría reconocer a lo que antes era un patito feo? –es Becca, la trigueña del restaurante y chica mala que llama la atención en cualquier lugar. –No es para menos que Dante Nuñez no te reconozca, eras un tanto insípida y fea, ¿Y qué más?, ¿Fea? Si, era eso –el tono de su voz y sus palabras son hirientes, espero a que se desate una guerra de chicas, más sin embargo la pelinegra junto a Samuel solo ríe a carcajadas.

-Becca, adiós –agita su mano de un lado a otro. –Nadie pidió tu opinión –la trigueña enarca una ceja, puedo notar que las cosas por aquí han cambiado un poco, aquella intenta hablar pero un jalón la aparta de nosotros y noto que es Martino que la aleja y se la lleva con ella, no sin antes mirarme por encima de su hombro. – ¿Y bien Dante? ¿Ya me recuerdas? Creo que Becca te dio lo exacto para refrescar tu mente y recordarme.

Le miró fijamente, niego, una y otra vez, Samuel sonríe y me mira con curiosidad, yo le miro y le miro pero nada se acciona en mi cabeza. ¿Patito feo? ¿Insípida y fea? Pero si es que esta chica es todo lo contrario a ello, oh mierda…

-¡¿Zo-Zoé?! –mi compañero y su chica ríen a carcajadas ella asiente y me rodea con sus brazos. –Mierda, pero es que tú, tenías aparatos odontológicos como Darla la de Nemo –las risotadas aumentan, ella al alejarse sonríe. –Estas tan bonita, cariño –ella sonríe y asiente. –Siempre te lo decíamos aunque tú no lo vieras de esa manera –llevo mi mirada hasta mi amigo, este le mira.

-Por fin pude –dice, ella le mira. –Conquistarla, claro.

Ambos se miran con atención, el repentino sonido del timbre llama nuestra atención y dejando la conversación a medias y ponerme al tanto de todo, los tres tomamos camino dentro del edificio. Zoé es parte del comité de bienvenida y es quien me llevara directo por mi horario, me comenta que hubo cambios, Samuel se nos adelante y esperara por nosotros en el aula, ella hizo todo lo posible porque yo estuviera con ellos en lo que queda de clases y la verdad le agradezco.

Mi mirada viaja por todos los pasillos, la verdad es que han hecho muchos cambios y la familiaridad que creí que aun tenia se esfumo al sentir que este lugar es muy, muy diferente a como lo recordaba. Muchos alumnados saludan a mi compañera, esto es tan extraño, ella siempre era el hazme reír de todos, era como el jodido experimento de todos y ver que eso ha cambiado me alegra, Zoé la verdad es una gran chica y siempre nos lo demostró a mí y a Samuel cuando tenía la oportunidad.



Fabiola Gz

Editado: 03.10.2019

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