¡ Esa Chica Es Mía !

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Capitulo XLIII

FRANCO

 

Me encuentro con la mirada fija al techo de mi habitación, a mi lado esta Lelita la que su supone es la mascota de Marisol pero de un modo u otro termino siendo completamente mía, está echada a un lado de la cama y yo con mi mano fuera de esta le acaricio lentamente, ella lo único que hace es dormir y comer, comer y dormir, tal cual Marisol, por allí dicen que las perros se parecen a sus dueños, Lelita y Marisol son el gran ejemplo.

Desde que llegue de ese viaje que me estropeo por completo físicamente lo único que he hecho es estar en mi habitación, ya está entrando la noche y la verdad es que ni siquiera tengo el ánimo suficiente para ir y preparar lo que sería el hundimiento de German, opto por mejor descansar y ya mañana quizás con cabeza fresca piense en todo con calma.

Marisol esta en casa de Allison, por la cuestión del baby shower y porque le conté una pequeña parte de lo ocurrido en cuanto me vio con mi cara golpeada. En un principio pensó que había sido la castaña que me había hecho esto, aquello me causo gracia pero cuando le conté quien fue y que pasó realmente no tardo ni cinco minutos en terminar de arreglarse y se marchó.

La cabeza no me deja de dar vueltas una y otra y otra vez, por un lado creí que todo se había calmado con respecto a Dante, creí que en lo único que debí concentrarme era en lo de mi ex amigo y nada más, porque ni siquiera cuando tenía entre ceja y ceja recuperar lo perdido con Keylly pensé en ello, en la castaña y el idiota de Dante.

Me costaba simplemente me costaba mucho el hecho de verla de esa manera, escuche todo sin querer en el estacionamiento, hablaban de unas fotos, de que lo hizo Nikki y luego escuchando más y más iba comprendiendo, ni siquiera yo fui capaz de verlas, ni siquiera quería saber que era la jodida estupidez que le enviaron a Dante y también lo que le enviaron a Allison, simplemente me bastaba saber y me enojaba un infierno, escucharla llorar y más aún, verla con sus mejillas humedecidas.

-¿Fran? Voy a entrar –llevo mis vista hasta la puerta de mi habitación y al abrirse observo a mamá sonriente con una bandeja en sus manos. –Te traje la cena –la pelirroja se sienta al borde de la cama y yo me incorporo.

-¿De cuándo acá tanto amor hacia tu hijo? –esta enfoca esos enorme y preciosos ojos azules en mí. – ¿Qué? Es verdad –me encojo de hombros. – ¿Acaso me piensas envenenar? –esta me da un golpe fuerte en el hombro y yo suelto una risotada.

-A mí no me causa gracia ¿Ok? –esbozo una sonrisa y asiento, tomo el plato con pasta y enormes albóndigas y me doy un bocado. –Sé qué haces las cosas de la peor manera, pero últimamente…

-¿Últimamente, que? –ella se encoge de hombros baja la mirada observa a Lelita.

-No estás haciendo idioteces y comportándote como el malote del barrio –sonrió de lado, continuo comiendo. – ¿Quieres contarme algo? ¿Hablar conmigo? Hace bastante tiempo que no lo haces –le miro, el jodido parecido entre ambos es impresionante, el mismo color de cabello, mismo color de ojos y nuestra nariz, Marisol es más igual que papá.

-No tengo nada que decirte –digo con la boca llena, me doy un sorbo de mi jugo de limón. –Mamá, eres mala para combinar la bebida con la comida –aquella ríe y asiente.

-Lo sé –me mira y tiene una sonrisa en sus labios.

-Ok, ya, es por una chica, ¿Feliz? –enarca una ceja, se acomoda más sobre el colchón. –No, no te diré de quien se trata.

-¿Keylly? –la miro fijamente, entrecierro mis ojos a los segundos. –Fue Marisol, se le salió sin querer, no le discutas.

-Ok, no diré nada –tomo un pedazo de carne y lo llevo a mi boca. –Es alguien muy diferente a Keylly, pero con quien no tengo una jodida oportunidad, ¿Ok? Así que no insistas Francia, no la traeré a casa.

-Ow, que mal Fran, me hubiera encantado prepararle mi delicioso pastel de pollo –hace puchero eso me hace sonreír.

-Pero me lo puedes preparar a mí –esta se coloca de pie y niega.

-Confórmate con tu pasta y albóndigas, ¿Ok? –sonrió y asiento, esta se inclina y deja un beso en mi frente. –De seguro ella vera lo maravilloso que eres mi amor –se aleja y dándome un guiño se marcha no sin antes llamar a Lelita.

Quedo solo nuevamente, bajo mi mirada observo mi plato de comida a medio comer y continúo comiendo, una sonrisa que no tengo idea de dónde ha salido y por qué jodido motivo se forma en mis labios, llevo mi mirada al frente, mastico lentamente.

-Ella sabe lo buena persona que soy –digo en un susurro. –Ya me lo dijo.

 

 

El volumen de la música esta fuerte, salto una y otra vez mientras me ejercito saltando la cuerda, la puerta de pronto se abre de par en par y es Marisol, la miro de reojo, esta tiene una cara de pocos amigos, me detengo y luego le enfrento, en ese momento me doy cuenta de que es Tadeo quien está detrás de ella, mi hermana me mira fijamente y luego pasa a retirarse, alzo un poco mi rostro en modo de saludo y dejando la cuerda a un lado y bajando el volumen de mi estéreo me concentro en esta sorpresiva visita.



Fabiola Gz

Editado: 03.10.2019

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