Esclavos De La Unión: El Continente Renacido

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CAPÍTULO 29: DESICIÓN

Las Termitas están en la sala de control muy alteradas, no paran de hablar entre ellas. Después de la táctica evasiva de Abi, conseguí subir al resto de ellas a la nave. Ahora están cloqueando como gallinas espantadas o pollos in cabeza. Todas excepto Carolina y Kalindra, claro está, ellas permanecen inmutables y con el rostro serio. Kalindra se acerca hacia a mí.

- Ya estamos todas. - Me dice Kalindra. - ¿Sabes pilotar este trasto?

- He visto a Abi hacerlo, creo que podría controlarla si no voy muy deprisa. - Respondo.

- ¿Abi? - Pregunta Kalindra enarcando una ceja.

- Sí, es una historia muy larga, pero la muerte gris era demasiado larga y XX1 no parece un nombre, así que decidimos que su nombre seria Abi. - Respondo.

- ¿Eres consciente de que mató a tus padres y dejó morir a tu amiga? - Me recrimina.

- Ella no dejó morir a Abi. - Me sorprendo defendiéndola- Y lo de mis padres...bueno fue hace mucho tiempo y la Unión la estaba manipulando.

-Te has dejado lavar el cerebro por esa maldita. - Dice simplemente Kalindra con calma.

- ... No sé qué decir... Pero en mi interior intuyo que eso es lo correcto. - Respondo.

- Bueno, como sea. - Me corta Kalindra. - Como sabes pilotar esto pongámonos en marcha y dejemos que esos gorilas se las apoyen entre ellos. Así si se matan tendremos menos problemas. Iremos a otras regiones y nos reuniremos con otros rebeldes. Venga vamos, ¿a qué esperas?

- No voy a hacer eso. - Respondo convencida de mi decisión.

- ¿El qué? - Responde Kalindra sorprendida.

- Tu lo que quieres es abandonar a Abi aquí. - Respondo. - Y eso no lo voy a hacer. Le debemos que aún estamos vivos.

- Mira pequeña. –Me dice. - Ya has visto lo fuerte que es. Ella sola los matará a todos y se salvará. Y así cuando eso ocurra nosotras estaremos a kilómetros de aquí y nos desharemos de ella.

- Yo no quiero deshacerme de ella. - Respondo. Además, la necesitamos. Y por si fuera poco no creo que le vaya también en esa lucha. He visto que se la puede herir y... sé que se puede agotar, como si dijéramos que se le puede acabar la energía y no podrá recuperarla, entonces estaría perdida.

No sé con exactitud de donde me viene esa certeza, puede que sea lo que eh visto o puede que la mente conjunta de Mari Pili y la mía nos haya vuelto más inteligentes y analíticas a las dos. Nos retroalimentamos mutuamente.

- Se lo debo. - Digo finalmente.

- ¿Se lo debes? - Grita Kalindra. - Tu no le debes nada, nosotras no le debemos nada.

. Bueno da igual, yo no voy a irme. Si queréis abandonáis la nave. - Respondo. Pero yo voy a rescatarla y una vez hecho nos la piramos de aquí.

Empiezo a dirigir la Válantain hacia la plaza, lugar donde los micrófonos han detectado un gran sonido. Como si hubieran hecho añicos alguna pared o algo. Veo con el rabillo del ojo a Kalindra refunfuñando y acercándose a Carolina. De todas maneras, estoy tranquila, disimuladamente Mari Pili se ha puesto entre ellas y yo mirándolas fijamente. Si intentan atacarme Mari Pili me defenderá y en ese caso contra ellas estoy convencida de que Mari Pili gana.

Voy acercándome al lugar del combaten ceo por los monitores muchos cadáveres por el suelo y a un grupo de gente pelando. Hago zum y consigo per a Abi. Se me para el corazón al ver ella en su cuerpo hay sitios donde ya no tiene la armadura puesta y va llena de sangre, sangre que pienso que no es de sus enemigos precisamente. Se la ve agotada, y no responde como otras veces a los ataques de...

- ¿El Tipejo? –Grito. -No puede ser, pero si ella lo mató.

De todas formas, no hay tiempo para pensar en ello. Tengo un plan, ahora solo tengo que encontrar el lugar correcto para ejecutarlo.



Verdepradera

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En el texto hay: distopia, tecnologia, chicas protagonistas

Editado: 24.02.2019

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