Esclavos De La Unión: El Continente Renacido

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CAPÍTULO 23: CARRERA

Estoy corriendo hacia Gendle como me ha pedido Kalindra, no entiendo muy bien lo que está pasando, pero confío lo suficiente en ella como para obedecer sus órdenes. No puede ser de otra forma es lo más parecido a una madre o un padre que he tenido nunca. Cuando mis padres murieron a manos de la Unión yo tenía unos 5 años o menos, no recuerdo. Lo que si recuerdo es el escuadrón letal de la muerte, sus sonrisas una vez se quitaron los cascos, la cara de satisfacción que ponían mientras yo lloraba abrazada a los cuerpos inertes de mis progenitores.

Me paro para recuperar el aliento y poso mi mano en el tronco de un árbol para descansar mi cuerpo. Hoy hace un día genial, no hace frio, no excesivo calor, los olores del bosque me rodean... Aspiro profundamente el aire deseando con todas mis fuerzas estar allí de paseo con mis padres... Pero no, he tenido que luchar por mi supervivencia por mí misma, sin apoyo de ningún adulto... Y ahora... los adultos me exigen que les ayude a combatir, a proteger algo... Esa no es mu lucha, pero... aun así... no voy a desobedecer a Kalindra. La verdad es que no sé qué pensar de todo esto, estoy muy confundida. Hasta ahora mi objetivo en la vida era ir haciéndome más y más fuerte para en un futuro agrupar a todos los huérfanos y escapar de este mundo. Echarnos a la mar y llegar mu muy lejos, pero con la fuerza necesaria para derrotar a los miembros de la Unión que quisieran detenernos o los peligros que pudiera haber lejos del planeta renacido. Nunca he querido reconquistar o derrocar el gobierno de la unión, más bien dejarlos aquí pudriéndose en su propia mierda a los miembros de la Unión y a los habitantes que nunca nos han hecho ningunas y nos han mirado con despreció, como basura. Si ellos quieren vivir así pues que vivan dentro de la mierda, pero yo no, yo soy un alma libre, una luchadora nata, individual... No quiero que me digan que, como, cuando y donde tengo que hacer algo. Vivir como me dé la gana, sin líder, sin jefe, yo seré mi propia líder y mi propia jefa, poniendo mis limites arreglos a mi consciencia. ¿Y ahora tengo que seguir las instrucciones de esa cucaracha que provoco o mató a mis padres? ¿La que me aboco al sufrimiento y despreció? No, eso no, obedeceré a Kalindra, pero cuando pueda yo me bajo del barco. Reanudo la carrera. Esta lucha no es la mía.



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En el texto hay: distopia, tecnologia, chicas protagonistas

Editado: 24.02.2019

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