Esclavos De La Unión: El Continente Renacido

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CAPÍTULO 25: COMBATE A MUERTE

Como si de un gato peleando contra un elefante se tratase, la muerte gris pelea con aquella abominación. La muerte gris corre a gran velocidad subiendo a grandes zancadas por el brazo de aquella cosa gigante, para saltar cuando llega a la altura del hombro e intentar perforar el cráneo de la criatura con una cuchilla que saca de la parte de arriba de la mano. Pero, con una velocidad inusual para una cosa de semejante tamaño, el Tipejo la coge y la lanza con gran fuerza hacia la pared.

El combate es frenético, la muerte gris alta por las paredes, rueda por el suelo, por debajo de las piernas del Tipejo, todo eso sin parar a penas a descansar. Por su parte el Tipejo da tremendos golpes por la sala haciendo saltar trozos de metal de la nave.

- ¡Eh! - Grita la Consejera Zirca. - Tened más cuidado con la nave, la quiero en perfecto estado para agregarla a mi colección. Estos seres inferiores no dejan de ser unos simios. No tengo otro remedio.

Me giro para ver que hace y veo que la Consejera Zirca pulsa un botón de un mando que tiene en las manos.

- Ahora al menos no reventareis la nave, so animales de feria. - Dice la Consejera Zirca sin parar de gritar, pero los dos contendientes están demasiado absortos en la batalla como para prestar atención a lo que ella está diciendo.

En ese momento una luz azulada emerge de las cuatro paredes de la sala, del techo y del suelo. Siento como si me elevara un palmo del suelo. Me agacho y toco la luz azulada. Es bastante sólida. Mari Pili también se mueve inquieta, a ella no le gusta esa nueva situación y me lo transmite con la mente.

- Tranquila Mari Pili. - Le digo a mi arañita. -Eso no te dañará.

O eso espero pienso para mi misma, pero claro ella puede leer también mi mente así que no deja de preocuparse. Por su parte los dos combatientes no se inmutan por las luces y siguen con su tremendo combate.

Se mueven por toda la sala soltando chispazos azules cada vez que chocan con alguna pared o similar. De hecho, me sorprende que con esos contundentes golpes a la estructura aun no hayan derribado la nave, incluso a pesas de esas luces que parece que evitan el contacto con el metal.

- Venga perrito. – Grita la muerte gris. - Tan grande y tan estúpido, tienes demasiado cráneo para tan poco cerebro.

- Tu masa cerebral si será esparcido por doquier, canida fétida. - Dice el Tipejo.

Aun a sí no dejan el combate. La muerte gris insiste golpe tras golpe, intentando golpear la cabeza del Tipejo, pero este consigue detener las embestidas de ella. En una de tantas los dos se quedan unos segundos mirándose a los ojos fijamente, antes de que la muerte gris se impulse hacia atrás, dando una voltereta mortal en el aire y aterrizando elegantemente en el suelo.

De repente el Tipejo saca cinco látigos de cada mano, látigos que le salen de los dedos. Estos látigos terminan llenos de púas, parecido a aquel látigo con el que intento corregir a aquellos niños hace tantos meses. El Tipejo ataca a la muerte gris con ellos intentando herirla, pero esta los salta y va esquivando uno por uno las extensiones que esa repugnante criatura le lanza.

- ¿Eso es lo mejor que sabes hacer? - Le dice la muerte gris al Tipejo, supongo que, en un intento de provocarle, aunque no se con qué fin. - Vaya decepción más grande, no solo eres un perro sin cerebro, si no que encima eres un debilucho. Vergüenza me daría a mi ser tú. ¿Por qué no te vas a la pocilga de la que has salido? Ahí revolcándote en la mierda como a ti te gusta.

Ante las palabras de la muerte gris el Tipejo lanza un estruendoso grito que hace temblar toda la sala, incluso noto el aire que se mueve a causa de la potencia de su voz. Mari Pili se apega a mi sobrecogida por el intenso sonido.

En eso que a la mole le salen de la espalda otros diez látigos más, con sus tantas púas y lanza los veinte hacia la muerte gris. Esta empieza a esquivarlos sin problemas, pero llegando a los últimos uno le golpea en una pierna y la hace tambalearse, otro se enrolla en u cintura y el ultimo va directo a su cabeza con intención de reventársela, pero este lo consigue esquivar ladeando un poco la cabeza, aunque aun así le impacta en el hombro.

- ¿Qué le pasa? - Dice el Tipejo. - ¿Ya no se ríe? Venga, esto ya ha durado demasiado vamos a terminar con esto.

- ¿Ya te has cansado de bailar? – Responde la muerte gris, nos e de dónde saca esta chica su sarcasmo. - Pues sí que te agotas tu pronto.

En eso que ella corta los látigos con unas cuchillas que saca de sus brazos, para una vez tocar el suelo impulsarse hacia delante. Aun así, el Tipejo reacciona y le vuelve a lanzar los látigos, pero esta vez la muerte gris se mueve a la velocidad del rayo esquivando cada uno de los ataques hasta llegar delante de su enemigo, para después saltar rajando los músculos del torso de la criatura, para una vez llegar a la altura de la barbilla endiñarle una patada allí sacando unas hojas afiladas de sus pies, apoyándose después en el brazo de este e impulsarse hasta el techo. El Tipejo la sigue con la mirada y levanta los brazos como si estuviera intentando cazar una mosca. La muerte gris flexiona sus piernas en la luz azulada del techo y se impulsa con fuerza en dirección a la cabeza del Tipejo. Lo siguiente es que la muerte gris atraviesa uno de los ojos del Tipejo y rodando sobre si misma le corta media cara, para después caer a tierra detrás de él. La descomunal y aberrante cosa, grita sin parar de dolor, tambaleándose e dando golpes al aire sin saber exactamente a qué.



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En el texto hay: distopia, tecnologia, chicas protagonistas

Editado: 24.02.2019

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