Esclavos De La Unión: El Continente Renacido

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CAPÍTULO 6: TRABAJO BAJO INTENSO FRIO

Las semanas y los meses van pasando y yo, pese a no recordar nada de mi pasado todavía, ya me he acostumbrado a mi nueva situación. Me he ganado el respeto y el odio, a partes iguales, de mis compañeras y compañeros de trabajo. Por una parte, admiran mi fuerza y mi resistencia, por otra parte, eso hace ver lo débiles que son, o eso piensan. Yo pienso que no es así, que por que yo sea más dura ellos no son unos vagos. Aun así, el responsable de carga aviva el fuego por qué no para de meterse con los otros trabajadores comparándolos conmigo. Eso sí, de subirme le sueldo ni hablamos. Son muy espabilados estos.

Por otro lado, también he detectado que Bob y Buck están más nerviosos de lo habitual. Van de aquí para allá deambulando por toda la casa con ansiedad. Y se esconden por los rincones. Me pregunto por qué. También he escuchado sonidos extraños que provienen de la parte de arriba de la casa, pero como no tenemos un segundo piso supongo que son las ramas de los arboles arañando el tejado o la pared.

El clima va cambiando y ya se empiezan a ver los primeros copos de nieve. El trabajo en el campo, por lo tanto, ya ha finalizado. Tenemos todas las frutas recogidas y cargadas. Ahora los campos los tienen asignados determinados trabajadores y trabajadoras para mantener el terreno hasta la llegada de la primavera.

El último día de trabajo en el campo, ayer, la Jefa me dijo que se me había asignado al equipo de carga y tala. Mi trabajo consistiría en cargar los minerales que extrajeran los mineros, talar árboles y cargar troncos. Para hacer ese trabajo me advirtió que la gente que iba a la expedición no volvía al pueblo durante semanas, incluso meses. Así que me dijo que me preparar ropa y todo lo que necesitase para pasar bastante tiempo fuera de casa, eso sí. La comida corría a cargo de la Unión como plus.

Así que aquí estoy mirando por la ventana en vez de aprovechar mi día libre para prepararme todo lo necesario. Pero es que me da una modorra tener que ponerme a llenar un macuto con la ropa necesaria... Doy un profundo suspiro.

- Venga Abi, prepara tu ropa cuanto antes, así podrás descansar. Me dice la siempre practica Alicia.

- ¿Me ves con ganas de hacer eso? Déjame perdida en mis pensamientos. Estoy agotada, la verdad es que han sido unos meses agotadores.

- Pues prácticamente todo el año es así. No tenemos casi descansos. Aun así, podrías pedir quedarte haciendo trajes con la gente que no va a la expedición. - Propone Alicia esperanzada.

- Paso. - Respondo lentamente. - Mis manos no tiene habilidad suficiente para esos trabajos tan delicados, terminaría como un colador. Eso es para personas habilidosas. Yo soy más bruta.

- Y que lo digas. - Dice Alicia, para después estallar en una carcajada.

- ¡Eh! No te pases. - Digo intentando aparentar indignada, pero no puedo evitar reír yo también. Echare de menso estas risas mientras este fuere.

- Te voy a echar de menos. - Dice Alicia como si me leyera los pensamientos. - Pero bien mirado así nuestra economía mejorará y podremos vivir mejor, tener más cosas, obtener más respeto de los demás...

- Basta Alicia. - Digo yo, esta vez enfadada de verdad. - Deberías aprender a no depender de lo que opinen los demás. Ser más libre e independiente.

- Lo que piense la sociedad de tu es todo Abi, si piensan que eres trabajadora y simpática y tienes clase te facilitaran las cosas, de otro modo solo te pondrán piedras en el camino.

- Yo soy más bien un taladro que se carga cualquier piedra que esos me puedan poner. Deberías más cuidar lo que piensas tú de ti misma y no lo que piensan los demás.

- Sí yo pienso que soy una buena trabajadora y que me esfuerzo todo lo que puedo, aunque a veces no consigo los resultados que espero... -Dice triste Alicia.

- Ben aquí amiga. - Le digo a mi compañera con los brazos abierto, ella se acerca y le doy un fuerte abrazo y le cuchicheo al oído. - Haces todo lo que puedes y más. Si los otros no lo ven es que son tontos. ¿Pero ves? Valórate a ti misma por lo que eres, no por lo que te pidan los demás.

- A veces me gustaría ser como tu Abi, pero no lo soy. Yo veo la realidad tal como es. Tú ves dibujitos en las nubes. No te das cuenta de que todo lo que dices es muy bonito...Pero la vida aquí abajo, en tierra es muy diferente.

- No estropeemos el día con discusiones. ¿Qué tal si voy a preparar la maleta y luego jugamos a algo o hacemos algo juntas? - Le propongo a Alicia.

- Esta bien. - Me dice cogiéndome de las manos y tirando de mí. - Venga vamos yo te ayudo.

Alicia me arrastra pro toda la casa hasta mi habitación. Cuando llegamos a la puerta ella espera que a que yo abra, Alicia y su educación. Abro la puerta y nos adentramos en mi leonera. Al principio de venir a vivir aquí, después de mi pérdida de memoria, había intentado tener ordenada mi habitación, pero eso ha sido imposible. La habitación está prácticamente igual que como estaba cuando llegué.

- Abi y su peculiar visión del orden. - Comenta Alicia.

- ¡Eh ¡Que yo no me he metido contigo! Además, este desorden realmente tiene un orden.

- Sí, claro, en tus sueños.



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En el texto hay: distopia, tecnologia, chicas protagonistas

Editado: 24.02.2019

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