Escritos Anónimos.

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 2: Las damas.

Era de noche cuando él me abrazó. 

    Nos encontramos acostados en el pasto del parque mirando el cielo nocturno lleno de tantas maravillas de la creación de Dios.

    Fue entonces cuando me dio frío que aquella justa excusa provocó que me abrazara y yo no lo rechacé. Él sujetaba mi cintura con fuerza con ambos brazos, mientras que yo con mi brazo derecho sostenía su hombro izquierdo apoyando mi cara en su hombro derecho y parte de su cara. 

   Nos encontrábamos muy cerca, demasiado. Su respiración reposaba cerca de mis labios, mi nariz se encontraba un poquito arriba de sus labios, su respiración profunda comenzó a cambiar con rapidez para ese momento, yo traté de calmarme. Ya habían pasado unos segundos y la intensidad de su pulso seguía veloz. 

      En aquella oscuridad no se podía observar demasiado más que unas cuantas siluetas. Ya que la vista no me permitía verlo corrí mi mano desde su hombro a su cara, acariciando su mejilla y sus brazos seguían sujetos a mi cintura con tanta seguridad, con miedo de que me escapase.  

     Todo aquel rollo parecía un juego de demás, ambos sabíamos exactamente que era lo que queríamos hacer, ambos queríamos conectar nuestros labios y para ese momento ya no pude controlar la velocidad de mis latidos. Fue entonces que ambos esperábamos el movimiento del otro pero ninguno movió ninguna ficha. 

-Mueve una pieza- pensaba. Luego de unos segundos largos decidí ser la primera en jugar, moví la ficha un paso hacia delante, teniendo como enfrentamiento la suya (moví un poco mi cara teniendo mis labios y los suyos tan solo a 1,5 centímetros)- te toca mover tus fichas- volví a pensar. Se nota pensativo a pesar de tener en claro su estrategia para ganar. Ambos teníamos el mismo objetivo, pero llegar hacer reinas para ganar era el problema, jugando con fichas a lazar. 

      Él sabía que era lo que quería y yo sabía que era lo que él quería pero aún así seguíamos en el mismo corto centímetro, me acerqué un poquito más, acercando mi ficha a su ficha peligrosa pero no sucedió nada. 

-Esta bien, él quiere lo mismo que yo quiero, si sigo esperando no actuará pero tampoco se si actuar yo primera, somos amigos desde siempre y aunque ya es evidente como nos queremos... Me da miedo el resultado- llegue a la conclusión. Decidí comerle la ficha más ordinaria dejando de lado la peligrosa (bese su mejilla). 
______________________ 
Escrito de: Clara. 



Edlyn

#112 en Otros
#8 en Aventura
#23 en Relatos cortos

En el texto hay: aventura, experiencias de vida

Editado: 28.11.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar