Espinas de algodón

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El quinto día fue algo diferente, me quedé contigo en el gimnasio, se supone que estaba agotada y tenía que irme a mi casa para hacer mis tareas pero ahí estaba contigo, miraba como te ejercitabas y en ese momento sentí que había valido la pena. Te veías tan sexy sin importar las gotas de sudor en tu frente, esta más de decir que te quitabas tu camiseta cuando hacías ejercicios y era imposible no despegarte los ojos de encima, también noté que no era la única chica que te observaba, eso hizo que me sintiera rara.

Ya había pasado dos semanas, ahora salíamos juntos y casi siempre me decías para salir o me acompañabas a mí casa, eso me parecía un lindo detalle de tu parte. Mi madre ya sabía de ti, te observaba secretamente en su ventana. La primera vez me dijo:

"Es lindo" 

Ahora me había sugerido que te  invitara a mi casa, eso hice. Me miraste con la típica sonrisa y me respondiste: 

"Sí"

Ese día conociste a mi madre por primera vez, pero ella ya te conocía prácticamente. Ese día estuvo maravilloso que hasta a mí me asustaba como fluía todo entre nosotros.

¿Por qué todo parecía tan perfecto?



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En el texto hay: desamor, experiencias, erotismo y amor

Editado: 06.08.2019

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