Estallido interno

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Capitulo II

Después de que mi madre se marchara del departamento decidí seguir acomodando todas mis pertenecías en su lugar, paso muy rápido el tiempo y ya eran las 4 de la tarde y era hora de comer, me puse una chamarra y amarre mi cabello en una coleta para salir en busca de un lugar decente para consumir algo. Caminé durante unos 20 minutos en busca de algún lugar y por fin lo encontré, entré, tome el menú y ordene una sopa fría acompañada de un plato fuerte y con un agua de sabor, cuando termine de comer me retire de ese lugar y me di cuenta que eran apenas las 5:30 así que seguí caminando para ver con que otros lugares nuevos me topaba. Fui al centro y nada relevante, solo cafés, librerías, restaurantes de comida rápida, tiendas de ropa y un gran parque que me llamó mucho la atención, estaba lleno de árboles, banquitas y un kiosko en medio, compré un cigarro y me senté en una banca. Al terminar mi cigarro me levanté y caminé, de pronto vi como unos chicos uniformados de blanco iban atravesando el parque, pero uno en especial me llamó la atención… Un chico alto, cabello ondulado… ¡NO PUEDE SER! ¡Es él! El chico del transporte público, estudia aquí pero ¿que estudia? No lo podía creer, era él, ese chico que iba imitando mis movimientos en el transporte, ese chico que me puso nerviosa, logró sacudirme, ese chico que desde esa vez que lo vi no pare de pensar en él y por fin aquí lo había encontrado. ¿Acaso estudiara lo mismo que yo? No creo que estudie para Químico, mi uniforme igual es blanco, pero llevo un suéter rojo y a diferencia de su uniforme él llevaba una bata blanca, ¿será acaso que estudie medicina? Tendré que descubrirlo.

Antes de llegar a mi departamento pasé a comprar a una tienda unas cosas para prepararme algo de cenar, cuando llegué prendí mi celular y le llamé a Nathan.

  • Nathan, tengo algo que contarte.
  • ¿Qué pasó Mía?
  • ¿Recuerdas al chico que te conté? Uno que me lo tope en el transporte público. – Creo que en mi tono había emoción.
  • Sí, si lo recuerdo y te dije que solo te llamó la atención por que como lo escribes es guapo. ¿Por qué? ¿Acaso te lo volviste a encontrar?
  • Así es, me lo encontré, iba con su uniforme, no creo que estudie lo mismo que yo y ni siquiera sé si estudia en la misma universidad que yo.
  • ¿No le hablaste?
  • Obvio no le hable, estaba con sus amigos no voy a llegar de lo más normal del mundo a preguntarle su nombre, aparte me da pena. – y bajo un poco el tono de voz.
  • ¿Acaso te gusta? – Luego noté que me lo pregunto burlándose. Porque realmente nunca nadie me había puesto así de nerviosa, ni despertar cosas en mi interior.
  • Claro que no, no digas cosas que no van al caso. – Quien no tenía que decir cosas que ni al caso era yo, creo que estaba engañado a Nathan y a mí, sobre todo, ese chico me despertó muchas cosas que no había sentido con alguien más.
  • A mí no vas a venir a engañarme, ese chico te gusta y digas lo que digas tu forma en cómo te expresas de él te delata.
  • … - Me quedé congelada.
  • ¿O no? Seamos sinceros Mía.
  • Te equivocas… - No lo quería aceptar, ese chico me gusta, pero no lo puedo aceptar.
  • Cuando te des cuenta de que te estas mintiendo me marcas para decirme y ahí yo te diré “te lo dije”, que tengas una linda noche Mía. – Me había colgado.
  • Nathan…

Ok creo que tiene razón Nathan, ese chico me gusta, pero me estoy haciendo falsas ilusiones, ese chico no me conoce, yo tampoco lo conozco a él más que de vista y por otro lado ya paso mucho tiempo, dudo mucho que se acuerde de mí.  

Me preparé algo de comer, lave mis dientes, apague mi celular y me aliste para dormir.

Unos ojos preciosos me miraban fijamente y al devolver la mirada se asomó una sonrisa perfecta, me acercaba rodeando su cuello para besar esos labios encontrando de nuevo nuestras miradas, cerré mis ojos para que ese beso me llevara a otra dimensión donde solo pudiera disfrutar de él, me deje llevar en ese sueño donde solo existíamos él y yo.

Domingo por la mañana.

Eran aproximadamente las 10 a.m. y apenas había despertado, al parecer me la pase fantaseando con ese chico misterioso, me levante de la cama y salí a comprar para preparar el desayuno. Después decidí seguir desempacando, había olvidado completamente que mi madre me compro un mini estéreo así que conecte mi celular para escuchar música y no solo estar con el silencio del departamento. Desafinando me pase por toda la casa mientras de fondo se escuchaban las hermosas voces de Il Volo. Tenía que terminar de desempacar todas mis cosas para hoy ya que al siguiente día entraba a la escuela, pasaron las horas y me la pase sacando ropa, zapatos, libros, libretas, preparando mi lugar de estudio y aproveché para hacer el aseo del departamento. Por fin acabe.
Estaba hambrienta y no había comprado nada para preparar, me cambie y regrese al lugar del día anterior para comer.
Me sentía un poco sola ya que al llegar a mi departamento no iba a hacer nada, todo estaba listo, por suerte cargue mis audífonos y un pequeño iPod que me había regalado mi mamá cuando tenía 14 años, compré 2 cigarros y comencé a caminar por el parque, después de que mi primer cigarro se consumiera me senté en las escaleras del kiosko a disfrutar de mi segundo tabaco contemplando el paraíso que tenía frente a mis ojos, me quedé ahí un buen rato, vi el atardecer y me fui a mi departamento.
Mañana era mi primer día en la universidad, tenía que dormir temprano y descansar. Prendí mi celular y le mandé un mensaje a mi mamá.



Zury Díaz

Editado: 03.07.2019

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