Esto es guerra, querido vecino

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13. Celos

Tyler

Tal vez no fue la forma más educada de responderle a Kelsie, pero demonios, porque debía preguntar cada cosa, si no fuera porqué constantemente recordaba las palabras con que se dirigía a mi en esa carta hasta pensaría que le gustó, que esta celosa o algo por ese estilo.

Se quedó ahí parada observandome de manera extraña y decidí que lo mejor sería alejarme, al menos hasta que Noa apareciera de nuevo.

Me senté en uno de los sillones junto a mis amigos.

—No queríamos hablar de esto frente a la chica pero... —me giré a ver a Blake quién tenía a una rubia sobre su regazo.

—Pero esto es extraño —completo Dustin. Quedaba claro que el cuento de nuestra relación no estaba funcionando en lo absoluto, si quería que esto saliera bien y no terminará humillandome debía esforzarme más, mucho más.

—¿A que te refieres? —pregunté tomando una de las botellas de alcohol —Kelsie y yo, la chica es linda no me lo van a negar, ademas, es bastante agradable ¿o no?

Blake chasqueo la lengua mientras Dustin negaba con su cabeza —es linda pero... no lo se, no parece tu tipo, ademas todos en esta fiesta sabemos que te odia.

—Eso es verdad ¿o ya Olvidaste el día en que te vómito en tu ropa, o que me diras de esa carta, ah o cuándo rego una malteada entera sobre ti?

Hice un gestó restandole importancia a sus palabras —Las personas cambiamos de opinion.

No quería escuchar una estúpidez mas salir de sus bocas, debía divertirme con alguien o con algo y allí fue cuando fije mi atención en Skyler, quién se apartó de su grupo de amigos. Era mi oportunidad perfecta.

La seguí hasta las escaleras en donde ella notó mi presencia, se giró a mirarme y me susurró asegurándose de que nadie nos viera —¿que quieres ahora Tyler?

—Tu sabes muy bien todo lo que quiero cuándo se trata de ti —contesté poniendo mis manos sobre su cabello rubio, las cuáles apartó enseguida.

—No me toques —posteriormente corrió hasta una de las habitaciones tratando de cerrar la puerta pero siendo detenida por mi mano, sin importarme lo que acababa de decirme entré a la habitación. Le puse seguro y pude notar como retrocedió un par de pasos mirándome asustada —¿que piensas hacerme? ¿piensas a violarme?

Era lo más patético que escuche. No pude evitar poner mis ojos en blanco mientras le miraba con una sonrisa—Que estupideces que estas diciendo. Sabes perfectamente que todas las veces que hemos tenido sexo es porqué tu has querido.

Se apartó lo suficiente de mi como para dejar una distancia prudente —si, pero ahora tienes novia.

—¡¡Que no es mi novia maldita sea!! —respondí furioso.

—¡¡¿Entonces que es que demonios es?!! —me gritó mas enfadada que antes.

—Es...

—¿Es?... 

—Maldición no tengo porque darte explicaciones.

Me tomó desprevenido obligándome a salir pero en un movimiento rapido choque su espalda contra la puerta acorralando su cuerpo contra el mío. Trató de zafarse de mí, pero termino por rendirse y simplemente mirarme a los ojos.

—Sabes que quieres hacer esto, asi que no te resistas mas —rápidamente mis labios atraparon los suyos y (sorprendente) ella no hizo ningún esfuerzo por apartarlos, al contrario, sus manos se posicionaron en mi nunca acercando mi cuerpo más al suyo. 

Se aferró a mi camisa tratando de reprimir un par de gemidos al sentir como dejaba humedos besos por su clavícula y como succionaba su cuello al punto de dejar un par de marcas.

—ah Ty - ler —su voz ronca y entrecortada me prendió al punto de poner sus piernas alrededor de mi abdomen, la puse sobre la cama de la habitación y la besé con mas fuerza, casi como si nunca lo hubiéramos hecho sabiendo que ya habíamos tenido sexo muchas veces.

—Skyler eres tan... caliente.

—¿Me quieres? —esa pregunta me tomó desprevenido. No venía al caso y lo último que quería era mentir. Evite el tema y seguí saboreando su aroma a menta —Tys ¿me quieres verdad? —hace mucho no me llamaba por ese patético apodo, y prefería que siguiera sin llamarme así. Puse mis manos alrededor de su cabeza conectando mis ojos con los suyos.

—Como una amiga si, una de esas con las que tienes ciertos derechos —su boca dejo de sonreír y supe que me había metido en aguas peligrosas.

—¿La quieres a ella?

—¿Te refieres a conejito? —mierda. Era la costumbre.

 —¿Ahora le pones apodos tiernos? Tu jamas me pusiste apodos tiernos, llevamos dos años Tyler, dos años en los que nos vemos a escondidas.

—¿Podrías dejar de quejarte? Ya sabías desde un principio que tu y yo no éramos nada y no fue hasta ahora que reclamaste.

—Tys...

—Deja de llamarme asi —ordene enojado aun sobre ella. Quería seguir besando su cuello, su clavicula, sus labios pero sobretodo hacerle el amor pero ella giró su cara evitando mis labios.

—Asi no son las cosas Tyler, no puedes venir a mi fiesta, presentarme a tu novia y subir a la habitación de mis padres a tener sexo, eso no esta bien. —Teniendo en cuenta que los cuadros familiares estaban por todos lados me inquiete un poco, no pude evitar fijar mi vista en uno en especial, la imagen de su padre con un arma y su uniforme de policía. —¿Al menos puedes decirme que tampoco la quieres a ella —preguntó haciendo un pequeño puchero.

—Ella... —una llamada de mi celular nos interrumpió, quise ignorarlo pero al ver la insistencia no hallé mas remedio que contestar.

—Espero que sea para algo importante idiota —hablé con voz cansada por medio de la linea esperando cualquier estupidez por parte de Dustin.

Pero desgraciadamente no, no era cualquier estupidez.

—¿Donde estás? —preguntó algo preocupado y no pude evitar bajarme de la cama —ven rapido no se que le pasa a Kelsie...

 

Kelsie

Grandísimo idiota, se creía la gran coca cola del desierto, estaba enojada. Me había contestado de una manera tan grosera sin siquera yo haberle hecho o dicho nada.



Natalia Moreno

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En el texto hay: novelajuvenil, comedia romantica, vecinos

Editado: 05.02.2020

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