Esto es guerra, querido vecino

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37. Juntos

Pero pare enseguida y el solo se giró a mirarme. 

Pude sentir como el lugar se inundó de un profundo silencio. Me miró serio, sin expresión alguna.

Baje la mirada topandome con su brazo, el cuál aún sostenía mi muñeca, sus nudillos se tornaron blancos.

—Suelta... —estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para que mi semblante siguiera serio, porque vaya que está situación me estaba poniendo los nervios de punta —...me.

—¡¿Qué piensas?! —intento controlar su desconcierto y enojo pero evidentemente estaba fallando en el intento. —Quiero decir... ¿realmente quieres quedarte en este pedazo de...

Y antes de que siquiera pensará terminar la frase lo calle.

—¿Acaso tengo otra opción? —mi corazon estaba agitado.

Tyler levantó una ceja.

Pareció abrir la boca para decir algo, pero la cerro en el momento en que empezó a mirar en dirección atras de mi.

Porfavor....

Que no sea...

Lo que estoy pensando....

—¡¡¡Que paso aqui!!! —su timbre de voz me hizo sobre saltar. —¡¡¡Ross que es todo esto!!! —escuche nuevamente pero aún así no fui capaz de voltear.

—Eh-en... señorita Eilin yo....

—¿Yo, yo? ¡yo que! Te dejo encarga a la chica por cinco minutos y mira lo que pasa... ¿que hiciste? Toma este pañuelo y discúlpate con el hombre.

Me sentí como una tremenda cobarde.

No se si era el agite de la situación pero la mujer no parecía darse cuenta de mi presencia, apenas un poco cerca de la puerta.

Me atrevi a mirar a Tyler, quien seguía sin mirarme.

Tragué saliva repetidas veces.

Todos los clientes estaban expectantes sobre lo que fuera a pasar.

—Pero....

En ese momento me atrevi a dar la vuelta y vaya sorpresa; no me había fijado pero el hombre ahora estaba en el suelo, junto con las copas del cóctel esparcidas a su alrededor.

—¡Eres una idiota Parker! Debes agradecer que no te despedire por esto —la mirada de odio se reflejaba en los ojos de la mujer, de alguien tenia que sacar esa personalidad fría Skyler ¿no? —pero ten en cuenta que te lo descontare de tu sueldo.

La tomó con fuerza del antebrazo y en ese momento supe que debía hablar.

—Señora Eilin... —Tyler me apretujo de la mano, lo mire por unos segundos y supe que esa mirada insitaba a hacer lo correcto. Hasta parecía que el le tenía un poco de aprecio a Ross.

¿Aprecio? ¿Pero de donde si nisiquiera la conoce?

—¿Sucedió algo contigo? —pregunto la mujer que hasta ese momento era mi jefe. Pareció extrañada por la presencia de Tyler, pues en ningún momento dejo de mirarlo directamente.

—La verdad si —de pronto la mano de Tyler me soltó y tuve espacio para caminar hasta estar cerca de ambas. Ross seguía con la cabeza gacha mientras Eilin seguía sujetandole con fuerza su antebrazo.

—Primero —las mire a ambas, estire mi brazo hasta chocar con la mano de mi jefa, arrugo levemente su nariz pero aún así no dijo nada —debe soltarla... ella, ella no es la causante de todo esto —finalmente aflojo su mano. La piel de Ross ahora estaba marcada con un tono levemente rojo.

La chica rubia dio un par de pasos hacía atrás, dejándonos el espacio solo a ella y a mi.

—Soy yo. 

Su mirada se agrando completamente —pero no me podía quedar callada ante las palabras de ese viejo asqueroso —a esa altura me sorprendía que ni el hombre ni sus amigos hubieran protestado ni con una palabra.

Cerré los ojos apenas unos segundos pensado en lo peor.

¿Me tomará tan fuerte como a Ross?

¿Me zaradeara?

¿Me gritara?

¿Me...

Todos mis pensamientos se callaron al momento de abrir mis ojos y escuchar sus tacones como ecos.

Abrió La puerta de su oficina y se giró hasta conectar sus ojos con los míos —¡¡a mi oficina ahora!! —gritó, haciéndome sobre saltar. —Parker, —Ross le miro aterrada —tu también.

No tuve mas remedio que hacerle caso a mi jefa, sintiendo la mirada como cuchillos en mi espalda de Ross, Tyler, mis amigos y todo el restaurante enteró.

.

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Sus grandes y verdosos ojos me observaron, antes de sentarse con enojo en la silla y chocar sus puños contra su gran escritorio; me sorprendió que no pareciera dolerle.

—Ustedes dos son unas inútiles.

Ambas dirigimos la mirada a la dueña de esa voz.

No sabía que hacer, tampoco que responder y mucho menos como actuar frente a las palabras hirientes de mi jefe...

¿Realmente Ross debía soportar de esta manera ha esta mujer cada que estaba de malas?

—¡¡Respondan!! —gritó de nuevo al no obtener ninguna clase de respuesta.

Era muy consciente de todo lo que estaba pasando, no era tonta, sabía que probablemente me iban a despedir a mi o tal vez a ambas...

¡Diablos eso sería muy injusto, la pequeña rubia que tenia al lado no habia hecho nada!

—Primero habla tu "señorita tonta" ¿cómo es que te dejo como encargada y pasa todo esto? —me sentía muy frustrante todo eso, Ross no debería estar aqui, esa mujer no debería estarla insultando, ella no hizo nada malo. A quien debería gritar seria a mi Y nadie mas que a mi.

—Realmente confíe en ti, y pensé que con todo el maldito tiempo que llevas aquí trabajando sabrías controlar a esta mocosa y lidiar con cualquier situación, pero veo que me equivoque. Eres completamente tonta. —no pude evitar mirar a Ross, y de cierta manera me sorpendi.

La mejillas de Ross estaban rojas y su maquillaje corrido por sus intensas lágrimas.

—Dime Parker ¿acaso tienes cerebro? —mi corazon se comprimio al escuchar esas fuertes palabras salir de la boca de la mujer que tenia enfrente.

La pequeña rubia no hizo mas que secarse su cara, ahora embarrada de pestañina.

—Respondeme Ross —no podía creer que esta mujer estuviera haciendo todo esto.

Su cuerpo estaba erguido y tenso mientras sus manos se sujetaban una a otra con tal fuerza que sus nudillos se notaban blancos.



Natalia Moreno

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En el texto hay: novelajuvenil, comedia romantica, vecinos

Editado: 05.02.2020

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