Esto es guerra, querido vecino

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40. Tienes razón, te odio

Literalmente habia guardado las listas en mi mochila y había salido corriendo del colegio; sin importar la lluvia, sin importar que mi ropa se mojara por completo, tenía un solo objetivo: contarle a Tyler, después de todo y aunque me costará admitirlo ambos nos habíamos convertido en algo asi como un... equipo, lo se, ¿el y yo como un equipo? Se que suena raro... pero debía reconocerlo.

Entre tiritando al edificio, nisiquiera esperé para subir por el elevador, corri escaleras arribas hasta que vi nuestro pasillo, su puerta frente a la mía.

No pude evitar morderme el labio, estaba tan emocionada.

Toque el timbre una, dos tal vez cuatro veces hasta que sentí como esta se movía.

El me miró de arriba abajo, probablemente creyó que era una maldita maniática en esos momentos —tu uniforme esta chorreando...

Escurri apenas un poco mi falda y mi cabello, antes de entrar, el se hecha para atrás mientras yo cierro la puerta sonriente —¿qu-que haces? —gruñe al ver mi actitud, sin embargo, no me importa y sigo camino hacía la sala.

O bueno... eso inicialmente pretendo pues me toma con fuerza del antebrazo —no ignores lo que te digo...

Lo observo en silencio y mi sonrisa desaparece pero mi emoción sigue intacta, mis ojos van a sus manos quienes le dan señales para que me suelte, y el parece captarlas, pues lo hace enseguida.

Respiro profundo, la sonrisa vuelve a mi cara. Nada, absolutamente nada puede arruinar esto.

—¡No te lo vas a creer! —gritó uniendo mis manos.

—¿Que? —habla desinteresado, y yo no hago más que poner los ojos en blanco mientras camino por el pasillo.

—¡Adivina! —el me mira ¿molesto? O tal vez de mal humor.

—Si fuera adivinó no estaria aqui, ¿no crees? Ve al grano...

—Pero que genio... ¿tienes la regla o algo por ese estilo?

—No estoy para tus jueguitos estúpidos hoy. Ve al grano —repite.

Rode los ojos —no te lo vas a creer, hoy fui de las últimas en salir, fui por mi casillero y...

Mi voz se apaga bruscamente cuando la veo a ella. Sus ojos estan cerrados mientras sus mejillas estan teñidas de un leve negro, muy probablemente pestañina, su cabello rubio esta levemente mojado, mientras algunas partes de su piel dejan ver un par de moretones.

¡No espera! No son moretones comunes, parecen marcas... marcas hechas por alguien.

Mi sonrisa desaparece de inmediato.

¡No! Imposible que sea ella. 

Doy un paso, para comprobarlo pero Tyler me detiene, mi brazo arranca su agarre inmediatamente, no le miró, solo me pongo de rodillas y analizó todo su rostro.

Claro que lo es, fui una completa tonta en pensar que no lo era. Sus labios apenas un poco secos y ligeramente delgados, sus nariz perfecta, sus cejas perfectas, sus... ¡maldita sea! Su rostro perfecto. Es ella, es Ross.

Relamo mis labios, dejo de mirar su cara cuando mi atención nuevamente recae en sus marcas.

Tuvieron sexo, de eso estoy segura, no tuvo ni vergüenza de no dejar marcas. Ahí están...

Su cuello, su pecho, sus piernas... todo. Lo peor es que Tyler parece haber sido un maldito animal con esa chica.

Trago saliva.

¿Que es esto tan extraño? Esto no debería interesarme en lo absoluto, pero me enoja, incluso me irrita y mucho.

Respiró profundo, pero por más que lo intentó no logró calmarme.

Me separó de ella, y me giro hacía Tyler, quién me mira frío —tu... tu le hiciste todo eso —la señaló aun siguiendo de espaldas a ella.

El evade mi mirada, su mirada sigue en Ross, por supuesto —¿de que hablas? —apenas dice, con sus brazos cruzados y sin expresión alguna.

Su cara no me dice ni si ni no, su cara solo me dice que me callé, pero me importa muy poco lo que piense.

—¿Te acostaste con ella? —luego de varios segundos, su mirada se arrastra hasta finalmente mirarme a los ojos.

—¿Tyler? —repito luego de varios segundos de silencio —¿T-Tu le hiciste todas esas marcas? —mi voz sigue firme, pero mi corazon sigue a mil esperando su respuesta.

No entendía porque estaba haciendo todo eso... me sentía tan frustrada.

El frunce el ceño, probablemente cabreado por mis preguntas —antes de responder a tu pregunta, respondeme la mía ¿quieres? —me da espacio para que decida, sin embargo yo me mantengo al margen y callada esperando por lo que tenga que decir. Me mira serio por unos segundos antes de que su rostro muestre una sonrisa irónica —bueno ya que lo pienso mejor son dos...

Trago saliva, necesito escucharlo...

—primera, ¿que te has creído para reclamarme quién esta y quién no esta en mi casa? Y segunda, ¿desde cuando puedes ir por la vida diciéndome que debo hacer? Tal vez e sido bueno y comprensivo contigo, mucho mas de lo que he sido con otros, pero no te confundas... Smith.

Smith, había perdido la costumbres de que me llamará por mi apellido, prefería que me llamará por mi nombre o incluso por el estúpido apodo, pero Smith ¡no! Viniendo de su boca incluso sonaba despectivo.

Quedó atonita, siento un dolor que arde de a poco con mas y mas intensidad en mi pecho —¿Tyler? Tu, tu no eres así, has cambiado, ahora eres un mejor chico, yo lo se, ahora...

Pero la intensidad de su voz le calla —te equivocas —me señala. —tal vez me equivoque, me equivoqué por darte señales de amabilidad que confundiste con debilidad... pero Kelsie, sigo siendo el mismo.

Asiento con un nudo en la garganta, miró por unos segundos a la chica que duerme en el sofa, tragó duro antes de hablar —Bien, tal vez tengas razón, pero solo quiero que respondas a mi pregunta... ¿ella y tu? ¿ustedes dos? ¿tuvieron sexo?

—No veo porque debería responder ha eso Kelsie, me parece completamente innecesario.

Pongo mis ojos en blanco pero trato de ignorarlo —como si fueras tan importante —aprieta los dientes y me mira fijo, mis piernas tiemblan por sus constantes cambios de personalidad —¿que te cuesta contestarme, un si o un no? No es tan difícil.



Natalia Moreno

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En el texto hay: novelajuvenil, comedia romantica, vecinos

Editado: 05.02.2020

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