Esto es guerra, querido vecino

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47. Debes enfrentarlos

—¿Que estás haciendo aquí? —es lo último que dice antes de volver a taparse la cara.

Me acercó de apoco, tragó saliva, el catéter que acaba de romperse hace que su sangre se deslice por su mano de a poco —Ross... tu, tu mano... ven déjame ver... —estoy por acercar mi pulgar a la punta de su mano.

Pero ella inmensamente la aparta —no te preocupes, esto no es nada, con esto parará —hace presión con su otra mano, y funciona aunque aún veo un poco de sangre derramarse.

Es extraño.

Es como si no le doliera.

Ella me mira por unos segundos y luego se ríe con tristeza —¿que? ¿estas asustado por esto? —levanta su mano, su mano esta empapada de sangre.

—Asustado no, impresionado sí.

Ella traga saliva, agarra con fuerza la sabana blanca del hospital y logra mancharla apenas un poco de sangre —si, yo también lo estaría si fuera tú... pero ya estoy tan acostumbrada a los golpes que esto me parece que no fuera nada.

Achico los ojos, un profundo nudo en mi garganta se hace presente —nadie debería acostumbrarse al maltrató.

—Nadie debería, pero tristemente el mundo esta tan lleno de seres de mierda como Patrick y peor aún, también esta lleno de idiotas como yo que se dejan utlizar como estúpidas marionetas.

Me sente con cuidado a un lado de la camilla mientras intentaba tranquilizarme —no eres una idiota.

—Si lo soy —vi como sus lágrimas poco a poco resbalaban por sus mejillas, aunque su expresión dura jamás cambió. Su mirada seguía fría y su rostro ligeramente fruncido —¿crees que no es de una idiota acostarse con un tipo con la condición de que cada que lo hagan va marcarte y pegarte, y aún así accedes a tener sexo? —sus manos apretaron con fuerza mis manos —¿no es de idiotas tener moretones por todo el cuerpo por culpa de un cabron y con un simple "lo siento" y un ramo de rosas perdonarlo? Casi me mata Tyler, estuvo a punto de hacerlo —su mano apretó tan fuerte la mía, que su sangre nuevamente se escurrio alcanzando a llegar a mis dedos.

Pero no me importó, mi mano siguió ahí, estaba dispuesto a escucharla.

—Lo... lo siento Ross.

—No —mordió su labio con fuerza —no digas esa palabra, odio la palabra "lo siento" y "perdón" esas eran las palabras favoritas de Patrick... al menos cuando terminaba de hacer lo que quisiera conmigo. Y menos las digas si tu no has hecho nada malo.

Su mano finalmente se apartó dejando un Manchón de sangre entre mi mano y la sabana —Quería...quería cortar con él — se aclaró la garganta tratando de no quebrarse en ese mismo instante —lo cite, incluso le dije a Kelsie —fruncie el ceño, sin embargo me mantuve en silencio —como dije lo cite a un cafe cercano...

—Ross no tienes que hacer todo esto si no quieres.

Ella se sorbio la nariz mientras me miraba de reojo —precisamente porque quiero estoy contandote todo esto. Necesitó hacerlo, necesito desahogarme con alguien.

Entonces guarde silencio y siemplemete asenti.

—Pensó que quería reconciliarme, me trajo flores y todas esas estupideces que siempre hace, se veía tan tranquilo, hasta que le dije que quería que terminaramos, que cortaba con él y que le regresaría todos sus "regalos".

Sus ojos cada vez se potian más rojos, sus manos estaban comprimidos de una manera tan fuerte que se podían ver claramente sus nudillos.

—Y no le importó —gritó tomándome de la camisa —no le importó, no le importó que estuviéramos en medio de personas. Me llevó a la fuerza hasta su auto, nadie le interesó que pidiera ayuda, nadie hizo nada, las personas solo miraban... fue... fue ¡asqueroso! Las personas son asquerosas —suspiró con fuerza cerrando sus ojos —me llevo hasta un lugar abandonado y me golpeó —las lágrimas no paraban de caer por culpa de todo lo ocurrido —no me golpeó una ni dos, nisiquiera diez veces. Fueron muchas, tantas que nisiquiera recuerdo,lo último que recuerdo fue cuando me apretó tan fuerte del cuello que se me dificultó respirar y perdí la consciencia.

Estaba por decir algo cuando escuché como alguien abrió la puerta con fuerza —apartese joven —gritó el doctor —la señorita acaba de romper el catéter ¿acaso no se dan cuenta? —la miró a ella con seriedad —¿esta consciente que podría desangrarse y morir, verdad?

Ella se recosto con tranquilidad en la almohada —eso sería lo mejor, morirme, sería un favor —mi garganta se seco.

Ross quería morir.

Sin embargo el doctor me hizo señas para que saliera.

Cerré despacio la puerta, Ross volteó a verme con una mirada llena de depresión, quise sonreirle, sin embargo cuando menos me di cuenta había apartado la vista.

Iba a sentarme en uno de los asientos de la sala de espera cuando el timbre de mi teléfono llamó mi atención.

Nisiquera me límite a mirar de quién se trataba siemplemete contesté.

—¿Tyler? —frunci el ceño y asenti aún sabiendo que no me estaba viendo. Reconocí esa voz inmediatamente.

—¿Halen? —un silencio interminable se escuchó a través de la línea.

—No se como decirte esto... —Halen no era así, esto estaba muy mal, malditamente mal.

—Sin rodeos Halen, dime que pasa —escuche su respiración pesada.

—No. No puedo decirte esto aquí, tienes que venir, ella... debes hablar con ella —respire profundo, tanto misterio empezaba a enojarme.

—¡¿ella?! ¿de quién hablas Halen? Habla rápido.

—Debes venir —repitió inmediatamente y llena de negación —estoy en la Fiscalía, ¿sabes como llegar? —de nuevo ese horrible nudo en mi estomago se hizo presenté.

—¿Que haces en la Fiscalía? Yo... yo no entiendo nada.

—Solo ven—me gritó desde la línea —¡ven y rápido!

—Esta bien, conozco como llegar, en media hora estaré ahí...

Mierda..... que es lo que esta pasando.

Colgó y finalmente mis manos fueron a mi cabeza, esto era lo peor. Era una mierda.

Me sentía mal por dejar a Ross sola, pero de igual manera debía ir.

Debía hacerlo.

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Natalia Moreno

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En el texto hay: novelajuvenil, comedia romantica, vecinos

Editado: 05.02.2020

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