Esto es guerra, querido vecino

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49. Necesitar cariño

Dedicado a: Mariaka, Merari Cueto Polanco, Ruiz Cande Tatiana, Mica Randont, Anni Silva, Carolina Degado, Belgica Maria Diaz Chinga, Adriana ❤❤❤❤❤❤❤❤❤

 

—Juez... juez yo... —mis manos se sienten resbaladizas.

—Mirame Chris —escucho la voz de Luke claramente —mirame y di la verdad.

El sonido del martillo una vez más hace eco por toda la sala —¡una más y pediré que lo saquen de la sala! 

Muchos pensamientos pasaban por mi mente. Mis manos temblaban mientras mi vista era fija en la cara de Christin.

La sala quedo en completo silencio.

—Señoría —murmuró con sus labios apenas a unos pocos centímetros del micrófono. Su mirada estaba solo en una persona: Luke. Limpió rápidamente una pequeña lágrima que se escapó por su mejilla, frunci el ceño ante eso—. Culpable. Señoría soy culpable.

Mi corazón da un vuelco total, un indescriptible sentimiento de emoción sacude todo mi cuerpo.

Me levantó por la alegría, volteo y lo primero que mis ojos conectan es a Tyler, quién me mira con una expresión repleta de felicidad.

No obstante el abogado toca mi hombro y me indica que vuelva a sentarme. Hago lo que me pide pero mi emoción sigue intacta.

—¿Q-Que? —habla Luke totalmente sorprendido.

—Lo hice por ti. Lo hice por los dos mi amor, no podía permitir que está zorra nos separará —sus ojos se tornar rojos de repente, —Luke, por Dios abre los ojos, yo te amo.

—Esta bien, joder —le oigo murmurar —estás loca. No puedo creer que halla sido tan idiota todo este tiempo, nos supiste engañar muy bien a todos. Eres una maldita psicótica.

—¡Eres una estúpida Christin! —grita Andrew desde su asiento —¡nos hundiste a ambos! Maldita sea, teníamos un trato.

—¡¡Ya cállate bastardo!! —sacudió la cabeza mientras sus lágrimas se deslizaban lentamente —¿que no lo ves? ¿aun no lo entiendes? Para mi eres basura, mi marioneta. Lo que te pase me tiene sin cuidado —se interrumpió. Con voz rasposa continuó —en cambió tu. Luke, eres el único que de verdad me importa. Amor de verdad te amo... eres todo lo que tengo en mi vida de mierda, las únicas palabras que realmente pueden dañarme son las tuyas, y de verdad me estas haciendo daño.

—Estás loca Christin. No te conosco, esta no es la chica dulce y tierna de la cuál me enamoré. La chica que estoy viendo ahora esta enferma.

Lo mire tímidamente, sus ojos por vagos segundos conectaron con los míos —lo siento. Siento haberme enterado tan tarde —su cara lucia plana y sin expresión. Había parado de llorar, parecía como si todas sus esperanzas hubiesen caído al piso.

Dió medía vuelta y con pasos lentos se dirigió a la puerta. Y de un solo portazo la cerró.

—¿Lu-Luke? —susurró luego de él haberse ido —Luke —repitió —¡Luke! —gritó con mucha fuerza esta vez. Quizo levantarse de la silla desesperada mientras sus ojos no dejaban de derramar lágrimas siendo detenida por dos guardias que la tenían custodiada y controlada.

Trató de soltarse, pero todo fue en vano. Las venas de sus frente se marcaban con  facilidad mientras su piel pálida se tornaba a una totalmente enrojecida.

—¡A su silla! —gritó el juez. Christin fue casi llevada a rastras hasta sentarse al lado de su abogado.

Mi respiración se corta. El juez revisa un par de papeles más antes de ajustar el micrófono.

—Andrew Dalan Morris es sentenciado a seis años de prisión sin posibilidad de libertad condicional y 40 meses de trabajó comunitario por tentativa de abuso sexual —respiró profundo. Mis manos no paran, por más que trató, de temblar.

—Christin Kends Mendes es sentenciada a siete años y tres meses de prisión sin libertad condicional y 40 meses de trabajo comunitario por ser autor intelectual en tentativa de abuso sexual.

Los dos martillazos del juez retumban con fuerza en mis oidos.

¡No lo puedo creer! Irán a la carcel. Christin irá a la carcel. Por más que mi cabeza se lo repite una y otra vez no logró asimilarlo, es que es tan irreal.

Las lágrimas que se escapan de mis ojos son incontrolables, y es que estoy feliz, no puedo creerlo.

Andrew sale a rastras de la sala sujetado por dos policiales.

La cara de Christin no tarda en llenarse de lágrimas. Los fiscales tratan de sacarla de la sala pero ella pone resistencia. Su padre la toma de los hombros tratando de evitar  que se la lleven mientras su madre no para de llorar.

—¡Papá tienes que sacarme de ahí! ¡Papá, Luke debe hablar conmigo! ¡Luke debe volver conmigo! ¡Papá haz lo que sea para sacarme lo más pronto de aquí!

—Chris —su padre se aferra con fuerza a ambos brazos de su hija impidiendo que se la lleven —debes enfrentar las consecuencias, aunque me duela como un demonio verte así, debes responder por tus actos. Actuaste mal, ahora debes enmendar tu error.

Christin le miró con decepción a su padre, lo soltó y terminó por ceder a que se la llevarán.

Sus ojos conectaron una última vez con los míos. Vi su mirada asesina, llena de odio y sin ningún tipo de remordimiento. Tragué saliva, jamás la volvería a ver, de eso estaba segura. Y eso me hacía sentir a salvo.

Volte a ver a mi abogado, le miré con una sonrisa enorme y el hizo lo mismo. Mis brazos chocaron con fuerza al casi tirarme a sus brazos —¡gracias! ¡de verdad muchas gracias!

El se alejó tan solo un poco segundos después —no debe agradecer, este es mi trabajo.

Sentí un pequeño toque sobre mí hombro. Me giré confundida topandome con él  de frente. Sus ojos me miraron intensos desde una distancia prudente.

Una distacia que sentí la necesidad de cortar.

—¿Estas bien Kelsie? —fue lo primero que me preguntó.

No medie más palabra. No lloraria, ya era suficiente, ya era tiempo de ser feliz. No habían más lágrimas para llorar.

Frunci mis labios, el pequeño toque de sus dedos sobre mi hombro me hicieron herizar.

Una débil e inevitable lágrima se escapó por mi mejilla, la limpié enseguida.



Natalia Moreno

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En el texto hay: novelajuvenil, comedia romantica, vecinos

Editado: 05.02.2020

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