Esto es la Guerra

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Día 10: ¡El contraataque!

 

—¿Qué tanto revisas el teléfono? ¿Te pasaron una buena PornoGay y no compartes?

—¿Y por qué me interesaría ver dos tipos follando, Zoe?

—¿Para fantasear cómo te la metería Jake, por ejemplo?

—¡Mejor ni te hago caso! Y... ¿no sabes nada de él? Es raro que no haya llegado y hoy no ha publicado nada en el grupo de Whatsapp...

En eso Zoe puso una cara, similar a la "luna pervertida" que ponen en los estados de Whatsapp. Por eso era que no quería preguntarle, pero me estaba extrañando mucho que el Super-Sub-Gerente-Jake hoy no hubiese llegado ni estuviese como un ocioso compartiendo estupideces en el grupo de Whatsapp.

—¿Extrañas a Jake?

—¿Qué dices? ¡No seas estúpida, Zoe! Él hoy es el Sub Gerente de la tarde, si él no viene tendré que cubrirlo, ¡y hoy quería llevar a mi novia al cine!

—¿Y por eso miras tu teléfono a cada rato? Claro...lo que pasa es que antes de que jodieras el logo de Jake, él te fastidiaba todo el tiempo enviándote tonterías; ahora lo hiciste molestar y te hace falta que te fastidie. ¡Eso es todo tu drama!

—¿Sabes qué? ¡No me voy a ni a molestar en responderte eso! ¡Piensa lo que quieras! Me importa un comino si él vuelve o no a enviarme mensajes o a dirigirme la palabra. ¡Mejor para mí! ¡Me evito sus estupideces!

—¿Y qué signo es Jake? ¿Escorpio? ¿Capricornio?

—¡Yo qué sé! No creo en esas supersticiones bobas...

—Él te lo dijo... ¡Anda! ¡Dime! ¿Sagitario? ¿Piscis?

—Es Aries...

—¡¿ARIES?! ¡¡¡Dios te ampare!!! JAJAJAJAJAJAJAJA...

—¡Espera! ¿Qué quieres decir con eso...? ¿Son tan...malos...así?

—¡Uuuyyyyy! ¡Sí! Los arianos son muy rencorosos, se toman muy a pecho cuando les hieres sus sentimientos. Les cuesta perdonar y son vengativos. Yo como tú pongo el culo en remojo...

—¡Bah! ¡Sólo quieres asustarme! Ese tipo es un imbécil, ¿qué va hacerme?

Y así le di la espalda a Zoe y volví a revisar mi teléfono. Jake tenía que escribirme en algún momento, no porque me interesara que me escribiera, pero tenía que informarme si iba a faltar. ¿Será que le ocurrió algo?

—Suelta el teléfono, ya tu marido llegó. —Dijo Zoe con su respectivo tono cínico.

Jake entró al local, no por la puerta de servicio, sino por la entrada normal de los clientes. Estaba vestido con un...traje formal, y traía un paquete. Se le veía algo apurado. Se acercó a la barra y entró por un costado.

—Buenas tardes, Zoe.

—¿Qué tal, Jake? ¡Lindo traje!

—Gracias...

¡Y así pasó! ¡Y no me saludó! Me ignoró por completo y ni volteó a verme. ¡Pero qué tipo tan inmaduro! ¿Acaso cree que estamos en la primaria? ¿Me va hacer la "Ley de hielo"? ¡Ja! ¡Idiota! ¡Como si me importara mucho si me trata o deja de hacerlo!

—¡Uy! ¡Esto está feo! ¡Te lo dije, Dominik! Los arianos son muy rencorosos. Vas a tener que desenterrar a Riley, porque a este macho ya lo perdiste...

—¡Es un inmaduro! ¡Es lo que es! Como si fuera a afectarme que ahora no me dirija la palabra. De hecho, ¡Es genial! ¿Por qué sabes qué? ¡Ya no lo soportaba! Sólo se acercaba para decirme estupideces, ni siquiera cosas relacionadas con el trabajo.

—¡Ay, Dominik! ¡Hazte el duro ahora! Pero a mí no me engañas: te duele que Jake ahora te ignore y que ya no seas el centro de su atención como antes.

—¿Qué dices? ¡Estás loca, Zoe! ¡Enferma! Es más... Ahora voy a ir a buscar a ese idiota porque llegó tarde y me importa un pepino que no quiera hablarme, igual tiene que rendirme cuentas como Sub Gerente...

—Dominik, si no fueras tan obstinado intentarías "hacer las paces" con él, no es muy fácil que digamos contentar a un ariano, pero tomando en cuenta que el sexo ablanda a cualquier hombre...

No seguí escuchando a la loca de Zoe, me dirigí a los vestidores para buscar a Jake. Aunque me topé con algo que no quería ver cuando abrí la puerta.

—¡Oye! ¡Oye! ¿Qué haces desnudo? ¡Esta no es tu casa! ¡Vístete!

—¿Qué mierda? ¡Cierra la puerta! Estoy poniéndome el uniforme.

—¿Se puede saber dónde estabas? Son casi las dos y media de la tarde. Cuando tú llegas tarde yo tengo que cubrir ese horario. Podías haberme siquiera enviado un mensaje.

—NO pienso volver a escribirte, ni tengo porqué rendirte cuentas. Estaba resolviendo un asunto personal y le notifiqué al señor Carmelo que llegaría tarde hoy. Si él no te avisó, no es mi culpa. ¡Ahora déjame cambiarme en paz!

—¿Pero qué diablos te pasa? ¡Eres un inmaduro! Quieras o no quieras tendrás que dirigirme la palabra...o escribirme. No olvides que tienes que decirme las novedades de tu turno.



Luzbel Guerrero

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En el texto hay: amor y odio, comedia romantica

Editado: 19.02.2018

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