¿ Estoy enamorada de un príncipe?©

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||CAPÍTULO 8||

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No pude dormir absolutamente nada. Todavía podía recordar cuando llegué a la casa, luego de venir de la mansión del chico póker; mi hermano me había hecho un montón de preguntas referente a donde estuve, yo solo quería descansar, ni pude hacer la tarea por tener muchas cosas en la cabeza.

No sé qué cosa va hacer Efrén, pero tengo un mal presentimiento instalado en el pecho. No tengo ganas de ir hacia abajo. Ya que estoy segura que está sentado en el sofá con una mirada llena de emoción por lo que hará.

—¡Bendita suerte la mía, Dios! —exclamo a los vientos. Sacudo mi conjunto de fada con blusa blanca con volantes. Dejo mi cabello suelto y por último, me pongo un poco de perfume en mi cuello.

Chica promedio, belleza promedio.

No me gusta usar mucho maquillaje, ya que me veo más vieja, y odio eso.

Respiro profundamente y salgo de mi habitación, directo donde está mi dichoso mejor amigo. El miedo está conmigo, junto con los nervios. Todavía no sé qué mismo va hacer para ayudarme o para que no sepa el chico póker, su existencia por el alrededor.

Que sea lo que el destino diga.

Voy bajando por la escalera, hasta que escucho unas voces provenientes desde la sala. Camino sigilosamente, y miro que mismo está sucediendo. Dos personas están paradas en la sala, mientras están sujetadas de las manos.

Una chica y un chico. Mi hermano.

—¿Me amarás como la primera vez? —pregunta la chica desconocida. Su voz suena algo extraña. Se arrima al pecho del tonto de mi hermano, provocándome que me estremezca.

—Te amaré para siempre. Sin importar lo que suceda. Siempre te voy a querer con todo mi corazón —dice el idiota de mi hermano, abrazándola tiernamente—. Eugenia De los Rios Cordova, te amo con mi corazón.

—Oh Fabricio Campos Oviedo. Esta noche hazme tuya.

—Lo haré, amada mía. —Se separa de ella y la sostuve de los hombros—. Te preñaré, así nuestras familias podrán dejarnos en paz. Te haré un hijo.

—Oh Fabricio Campos Oviedo. Sí, acepto tu propuesta sexual salvaje.

Doy una fuerte patada en el suelo, eso hace que los dos ladearan la mirada hasta mí. Cruzo los brazos y los quedo mirando con cara de pocos amigos.

Sí, enfrente de mí están mi hermano mayor y mi mejor amigo, el cual está disfrazado de una chica de cabello largo negro.

No es la primera vez que lo veo disfrazado de mujer. Ya lo había hecho con anterioridad en una obra que hizo mi hermano en la universidad.

—¿Qué es esto? —pregunto con el ceño fruncido. Mi mejor amigo sonríe con entusiasmo, no solo él, sino mi hermano mayor también. Algo no está bien, y no quiero pensar que es.

—Estaba practicando una escena ridícula de telenovela. Ya sabes, si estoy disfrazado de mujer, debo actuar como una. —Aparta su cabello de su cara de manera coqueta y me mira muy femeninamente—. Quedé guapa, ¿verdad?

Pongo los ojos en blanco. No tengo ganas de aguantarlo con sus locuras.

—¿Y bien? ¿Cuál es tu dichoso plan? Por lo que veo, tú saldrás de esa manera. —Señalo a su persona—. No quiero pensar que más vas hacer.

—Vamos a hacer —aclara para mi mala suerte. Lo miro confundida—. Quiero decir que alguien también nos ayudará.

Miro atentamente como pone su mano alrededor del hombro de mi hermano. Mientras que este sonríe como idiota y hace lo mismo con mi mejor amigo.

—¡Ambos te acompañaremos en secreto! —dicen en unísono.

—No.

—Oh por favor, Elyna. ¿Qué puede pasar? —dice Efrén sencillamente—. Tú hermano sabe que saldrás con el chico póker, así que no puedes negar su ayuda.

—Totalmente. Quiero ver que chico está interesado en mi palomita saltarina de los prados. —Alza su rostro bien en alto, sacando su pecho. Parece un niño pequeño—. Iré con Efrén para ver qué mismo te hace. Y si te hace algo, le cortaré su hombría con un cuchillo.

—¡Así se habla! —exclama mi mejor amigo con emoción. Vienen hacia mí y ambos me sostienen a ambos lados de mis brazos.

—Pero antes, debes llevar este audífono en la oreja, te diré que hacer, ya que dirás cualquier pavada al pobre chico —explica Efrén, poniéndome algo en el oído. Quiero decirle que no moleste con eso, pero no me deja hacerlo—. Ahora sí, hermano mayor. Vamos por ella.



Señorita Yuuki

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En el texto hay: humor, realeza, amor adolescente

Editado: 11.06.2019

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