¿ Estoy enamorada de un príncipe?©

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||CAPÍTULO 9||

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Salgo del auto con el chico póker a mi lado. Estamos en un lugar muy apartado del restaurante que estuvimos minutos antes, este es como un parque que abarca todo una hectárea, se puede apreciar lo verde del césped rodear por todo el lugar. Muchos árboles se alzan desde el suelo, dando sombras a las personas que están recostadas con sus familias.

Este cuadro pacífico, aplaca a los nervios que están dentro de mí, queriendo comerme viva por completo.

¿Por qué saqué al chico póker de esa manera? ¿Era preciso utilizar el método “pareja” para alejarnos de ahí?

El arrepentimiento está regándose por todo mi pecho. Ahora tengo que ingeniarme una excusa barata a mi hermano, para que no esté como si me hubiera secuestrado un malvado brujo.

—Es muy armonioso el panorama. Digo, no siempre estás rodeado de mucha vegetación —digo algo torpe por la conmoción de mis acciones precipitadas. ¡Solo quiero ser una chica normal!

—Sí. Es un lugar que encontré cuando estaba visitando esta ciudad. Me gustó, así que a veces vengo a tranquilizarme de los deberes y obligaciones que tengo por mi posición —explica a un lado de mí. Su cercanía es demasiado flameante, juro que hasta siento como su cuerpo me sacude sin ni siquiera tocarlo.

No digo nada.

El miedo siempre está conmigo a la hora de expulsar mis pensamientos.

Soy la chica problemas, cualquier disparate puedo soltar.

—¿Siempre has sido callada? —cuestiona para mi asombro.

Lo miro pasmada por su pregunta directa y sin tapujos. ¿En serio me está preguntando el chico que no muestra expresión en el rostro?

¡Cara de póker! ¡Cara de tempano de hielo! ¡Expresión muerta! Tú…..

—Eres demasiado guapo. —Suelto para luego congelarme de un zango. Él sigue mirando sin expresión, mientras que yo quería hacer un agujero en el suelo para esconderme.

—Es la segunda vez que me alagas. Muchas gracias. Me honra tus palabras —Baja la cabeza de manera extraña y me mira con una profundidad que me hace despabilar. ¿Quién ese él? ¿Por qué tiene un aura demasiado imponente? A ratos me siento como un microbio a su lado.

—Gracias. Muchas gracias. Me honra que te sientas de esa manera.

Nuevamente nos quedamos en silencio.

Tengo a un chico póker mirándome como si fuera un espécimen extraño, ni que hablar del lugar que me encuentro con él, y de la salida estrepitosa que hice con él, justo enfrente de mi mejor amigo y de mi hermano mayor.

¿Algo más que agregar a mi vida?

—Eres muy extraña.

Oh sí, eso faltaba.

—Sí. Demasiado. Mi hermano mayor me dice chica problemas, y mi mejor amigo me dice chica pánico escénico —digo a mi pesar. Miro como niños corren gritando, y como los padres están acostados sobre las mantas dándose mucho amor.

Todo un cuadro familiar.

—Pero los tienes —Lo miro de soslayo, está contemplando a las familias en todo su esplendor—. Tienes a dos seres que te quieren mucho. Y eso basta, ¿no te parece?

Silencio.

El aura que lo rodea es de soledad. En toda mi amarga vida, he visto a las personas sin comentar nada, siempre guardando opiniones para mis adentros por miedo de sacar disparates que luego me pueda arrepentir.

Y en este momento, estoy sintiendo su aura de chico solitario.

¿Qué tanto guarda? Conocí su casa, y puedo decir que no es cualquier chico. No veo que sea el hijo de un yakusa, ¿será hijo de un político? ¿Por qué tiene algo muy imponente rodeándolo? Hasta he visto los sirvientes que se encargan de él.

Sí, quizás sea de esas personas que pasan sola comiendo en medio de una mesa grande. De esas que sus familias no pasan tiempo con él.

Eso explicaría muchas cosas.

—¿Quién eres en realidad? —pregunto con la mirada hacia él. Esta vez estoy tranquila, quiero tener una conversación con él como lo hacen los demás, una conversación sensata. Quiero ser una chica normal, de esas que no dicen cosas extrañas.

—Soy alguien de alto cargo. En mis manos está una responsabilidad muy grande. Mis acciones están sujetas a un régimen muy riguroso —declara con elocuencia. Su porte gallardo se hace presente a medida que refuta su dialogo elegante—. No soy cualquier chico, aunque me gustaría serlo.



Señorita Yuuki

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En el texto hay: humor, realeza, amor adolescente

Editado: 11.06.2019

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