¿ Estoy enamorada de un príncipe?©

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||CAPÍTULO 17||

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Muevo mis manos y miro de un lado al otro. Siento como mi cuello está sufriendo un dolor por tanto estrés acumulado de estas malditas últimas semanas. Todavía recuerdo como fue los días junto a ellos, de los eventos que nunca le diré a mi tonto hermano mayor, del descubrimiento que hice hacia el chico póker.

Tres semanas de larga investigación para el último trabajo del trimestre. Tres semanas yendo y viniendo de la biblioteca, de las horas largas de buscar por el bendito internet ciertas palabras, ni que hablar de los momentos que había ensayado mirando al espejo, repitiendo cada maldita palabra, así no poder morderme la lengua en la exposición de grupo.

Debo hacerlo bien; caso contrario, voy a ser el hazme reír de toda la maldita clase.

—Hey, chica pánico escénico. ¿Estás lista para exponer? —cuestiona Efrén a mi lado. Muerdo mis labios y recito mentalmente lo que tengo que decir—. No es para tanto, solo imagina que todos están vestidos de marcianos. Uffff, eso es divertidísimo.

—No creo que eso, sea una buena idea. Solo quiero hablar adelante y explicar la bendita investigación. —Respiro profundamente, mando a todos mis nervios a un lado y me enfoco en la diapositiva que se transmite en aquella pizarra blanca. Somos el grupo tres y nos ha tocado hablar de la célula Eucariota y procariota.

—Debes aprender de nuestro nuevo amigo —susurra Efrén. El chico póker está de pie, mirando tranquilamente la pantalla blanca que se mostraba. Está listo para hablar en medio de toda la clase.

Mi corazón retumba en mi pecho como música sinfónica en plena orquesta. ¿Algo que pueda decir? Sí, no soy buena cuando tengo que pararme enfrente de una tribuna. Comienza a sudarme las manos, sufro de taquicardia y, el estrés se me acumula en los hombros.

Y como resultado, lanzo disparates.

—Lo harás bien, Elyna —dice Efrén a mi lado. Saca su celular de su mano y comienza a ver en la pantalla.

—Si eso piensas, ¿por qué tienes tu celular a mano?

—Recuerdos. Amo crear recuerdos con mi mejor amiga. —Guiña un ojo y comienza a filmarme. Guardo mis sentimientos de quererlo matar y me concentro en mi exposición grupal. Quisiera decir que todo saldrá bien; sin embargo, sé perfectamente que algo se va a salir de mis manos.

—Adelante, deléitenos con su investigación —habla el maestro de ciencia, mientras se acomoda en al pupitre delantero.

Trago saliva con dificultad, y comienzo a tener arcadas por lo nerviosa que estoy.

El chico póker es el primer en pasar. Comienza a presentar el grupo y el tema que nos toca, puedo apreciar como las chicas tienen la mirada sobre él. No es de esperarse, es demasiado atractivo para no verlo detenidamente.

Su uniforme pulcro y todo en orden, lo hace ver demasiado lindo. Lo que más llama atención en él, son sus ojos, no cualquiera tiene los ojos de ese color, ni cualquiera tiene la palabra «perfección» tallada en todo su cuerpo.

Sí, todavía recuerdo el día en que me mensajeó. Me puse tan emocional que no dormí nada, solo por estar pensando en él y, en el dichoso mensaje de texto. ¿Dónde había sacado mi número?

Quizás le había dado Efrén.

—Muy bien, me ha dado el concepto, sus funciones y característica —dice el maestro, apuntando en su cuaderno—. ¿Cuál es la diferencia entre la célula vegetal y animal?

Sí, esa pregunta es un comodín. El maestro solo quiere saber si ha investigado el tema, y por eso, la pregunta.

—Las células vegetales almacenan la energía en forma de almidón, mientras las células animales lo hacen en forma de glucógeno —contesta el chico póker elocuentemente—. También puede verse el tamaño de ellas. La célula vegetal es más grande que la célula animal.

—Muy bien —Le dio el visto bueno. Eso significa que ha tenido una excelente calificación—. A ver, señor que siempre camina de un lado al otro —indica, mirando a Efrén, quien tiene una sonrisa adornando sus labios—. Venga a exponer sobre las diferencias de la célula eucariota y procariota.

—Así es, señor —contesta, parándose en medio de la clase. Está tan fresco, que mis nervios bajan un poco. Para él, todo es fácil de llevar. Su actitud fresca nadie le quita, y mucho peor, en momentos como este—. Aunque ustedes no lo crean, hay muchas diferencias entre estas células. Oh ni que hablar, para todo hay diferencia. Como cuando mi tía le dice a mi tío: “Hey, no es igual afuera que adentro”. Así que en estos momentos, les diré algunas diferencias.



Señorita Yuuki

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En el texto hay: humor, realeza, amor adolescente

Editado: 11.06.2019

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