¿ Estoy enamorada de un príncipe?©

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EXTRA 2: ME GUSTAS

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Luego de haber pasado por aquella conversación incómoda que tuve con los chicos, incluyendo a Elyna, subí a la habitación respectiva. Por suerte, quedaba al lado de la habitación de ella. Estaba acostumbrado a lugares demasiados airosos, por lo tanto, no me sorprendía de ver tanta elegancia junta en una habitación.

Ignoré todo ello, y salí al palco que estaba ubicado en el ventanal de la habitación. Se podía apreciar el mar en toda su magnificencia. El aire salado del mar, golpeaba mi cara y mis cabellos rebeldes.

Respiré profundamente, llevándome consigo la paz que tanto quería. Di una ojeada al balcón del cuarto de Elyna. Sería lindo verla. ¿Y si le mensajeo para que salga? Buena idea.

Eso hice. Le mandé un mensaje escrito al celular. En cuestión de segundos, escuché como el ventanal se abrió para aparecer ella. Su figura femenina, se llenó en mi retina, junto a la imagen que estaba dando.

—Hola, Elyna —digo. Ella dirigió su mirada hacia mí. Era hermosa, sea lo que dijera Sebastian. No pude evitar enamorarme de una chica normal como ella. ¿Para qué necesitaba una princesa? Estaba harto de ver a chicas elegantes pasar de un lado al otro, solo para que las notara—. Eso fue rápido.

—Oh sí, pues estaba en la sala pensando en ti, diré en mar, en la playa. Ya sabes, en el mar la vida es sabrosa, o algo así —Termina de decir, usando su acento nervioso en sus palabras. Otra cualidad curiosa de ella—. Pues yo…

—Quiero disculparme. Actué mal al respecto de Sebastian —dije, acordándome de lo sucedido abajo. Todavía no podía saber quién era en realidad, temía que se alejara de mí—. Solo quiero tener una vida normal como todo un adolescente de mi edad, no quiero pensar en las obligaciones que tengo.

—¿Obligaciones?

—Demasiadas para alguien como yo. Me baso en regímenes demasiados estrictos —declaré, sabiendo el cargo que tenía en mi país. Aquel cargo, que estaba pesándome—. Soy muy diferente a todos ustedes. No soy de aquí, soy de un país lejano. He crecido en un ambiente demasiado estricto. Yo…

—No hay necesidad que me digas más —objetó, cortando la dificultad que estaba haciendo al poder no decirle de mi procedencia—. Cuando te sientas mejor, podrás decirnos la verdad de ti.

Ahora veía, porque me gustaba ella. No era como las demás, intentaba que me sintiera cómodo, a pesar que ella estuviera nerviosa.

No dije nada más. Solo arrimé a la valla, apoyando mi cabeza de un lado, para luego sonreírle con todo lo que tenía por dentro. Las veces que sonreía, eran contadas. No siempre tenía una expresión en el rostro; por lo general, mi rostro parecía un póker. Como lo llamaba ella.

Ella abrió la boca, para luego volverla a cerrar. No podía articular palabra con naturalidad, eso era algo gracioso de ver. Así era ella.

—Gracias, Elyna —agradecí con sinceridad. No quería hacerla sentir más incómoda de lo que estaba. Esta vez, ella estuvo en silencio, solo mirándome intensamente. El ambiente extraño entre nosotros, se levantó, haciéndome sentir la verdad de mis sentimientos.

—Me gustas —soltó rápidamente. Al mismo tiempo abrió sus ojos como platos. ¿Le gustaba? ¿Correspondía mis sentimientos? —Digo, me gusta tu compañía, tus ojos, tu voz… NO, espera, no era así. Es……

—¡Querida, chica pánico escénico! —gritó Efrén, su mejor amigo, desde su cuarto. Con eso, bastó para que se metiera como una gata asustadiza a la sala de espera.

Otra corriente de viento sopló.

Llevé una mano hacia mi pecho, y pude comprobar los golpes que daba mi corazón. ¿Le gustaba? No era la primera vez que se me confesaban, pero sí, la primera vez que la chica que me gustaba, lo hiciera.

Entré al dormitorio y me senté en uno de los muebles de la sala de espera.

—¿Príncipe? —preguntó Sebastian, trayendo en sus manos una canasta de frutas—. ¿Le ocurre algo?

—Estoy enamorado.

—¿Qué dijo?

Lo miré fijamente.

—Estoy enamorado de Elyna —declaré sin preámbulo. Eso fue todo para que soltara su canasta al suelo, esparciendo las frutas que había en ella. Su rostro cambió a uno pálido—. ¿Qué pasa?

—Usted no puedo cortejar a la señorita Elyna —refutó.



Señorita Yuuki

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En el texto hay: humor, realeza, amor adolescente

Editado: 11.06.2019

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