¿ Estoy enamorada de un príncipe?©

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EXTRA 3: SUSHI Y BESO

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Tuve que investigar sobre las preferencias de las chicas, de los lugares que les gusta visitar. Fue una día demasiado largo de lectura sobre revistas femeninas. Decidí un lugar cómodo donde preparan comida exquisita. El sushi, sin dudar alguna, era una comida que le gustaría a una chica. O eso leí en una de las revistas que estaban apiñadas en mi dormitorio.

Miré algo disimuladamente a Elyna, quien estaba metiéndose un pedazo de sushi a la boca. Por unos momentos, llevé una sonrisa para mis adentros. Al menos, la idea salió bien. O eso creí hasta ese momento, hasta que observé como comenzó hacer un remilgo.

—¿Pasa algo? ¿Quieres agua? —pregunté, ofreciéndole una copa de vino de cereza. Ella afirmó con un movimiento de cabeza, mientras bebió un gran trago del líquido rojizo—. Elyna, eso….

—Gracias. Casi me atraganto. —Respiró profundamente. Puedo ver como su rostro ha tomado otro color más pálido—. Creo que el sushi está fenomenal. Así que…. —Hace una pausa, y mueve sus labios. Algo no estaba cuadrándome—, quiero más.

Metió otro pedazo de sushi a la boca, haciendo nuevamente un remilgo extraño. Enseguida, dio un sorbo de vino de cereza, resbalando lo que tenía en la boca. Ese acto, parecía al de un niño pequeño que estaba tragando algo que no le gustaba.

—Elyna…

—Me encanta mucho el sushi —dice sonriendo. Soltó un hipo y me miró algo risueña—. No te muevas.

—No me estoy moviendo.

Frunció el ceño.

—¿Qué tomé? —preguntó, mirando a la copa vacía de vino, para luego fijarse a la botella de dicho líquido, la cual, estaba enterrada en una cubeta con hielo.

—Vino de cereza —contesté suavemente. Dio otro hipo, seguido de una pequeña risa—. No te gusta el sushi.

Fue una mala idea lo del sushi. Pensé que a todas las chicas les gustaba la comida asiática, pero estaba equivocado. Mi idea, era demasiado errónea, haciéndome sentir demasiado culpable por el estado que Elyna se encontraba.

No sabía cómo solucionar el problema causado. Estaba seguro que si el hermano de Elyna, la viera de esa manera, iba a golpearme fuertemente. Eso menos quería.

—Estoy borracha solo por tomar una copa de vino de cereza —dijo entre risas—. Hasta estoy viendo dos chicos póker. ¡Dos! ¡Ahora mi corazón se duplicará más!

—Te llevaré hasta el auto —declaré. Fui hacia ella para cargarla entre mis brazos. No era la primera vez, que hacía una escena como esta. Siempre en mi país, tenía que actuar como un príncipe, llevando una imagen demasiado elegante—. No sabía tu gusto para el sushi, y tampoco pensé que un poco de vino te pusiera así. Lo lamento.

Carcajeó con la tos acompañada.

—Hey, príncipe del hielo. No te preocupes por mí. Yo siempre estoy metida en muchos problemas. No debes sentirte culpable de nada. —Palmeó mi pecho—. Me gustas mucho. Este día, me he sentido como si fuera una chica normal de mi edad.

Sus palabras, llegaron hasta mi pecho, despertando una calidez desconocida.

—Yo también lo he sentido así, Elyna. Solo que me siento culpable de lo que te está pasando. —Abrí la puertezuela del carro, y la coloqué delicadamente en el asiento trasero, para luego sentarme a su lado—. Tú hermano quizás me mate por haberte traído de esta manera.

—Él es un idiota que tiene complejo de hermana. No le hagas caso. —El carro empezó a moverse—. Gira, gira, carrusel. Todo da vueltas, pensé que estar ebria, sería de otra manera —carcajeó—. Me gusta este sentimiento de estar tranquila y demasiado cómoda.

—Tenías que decirme que no te gustaba el sushi. Pensé que a las chicas les gustaba el pescado crudo.

—¿Eso? No a todas nos gusta ver trozos de pescado remojados en salsa de soya. Odio el sushi; mi hermano me traumó, y desde día, no como carne de pescado crudo —explicó, mirándome con deteniendo—. Eres demasiado atractivo.

Ladeé el rostro y ahí recién miré su expresión facial. Sus ojos, los cuales, estaban bien abiertos, brillaban como dos luceros.

—Tú también eres linda —articulé, suavemente, sintiendo el remolino de emociones en mi pecho. La taquicardia, apareció repentinamente, anunciándome el estado que ella me ponía—. Me gustas mucho, Elyna.



Señorita Yuuki

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En el texto hay: humor, realeza, amor adolescente

Editado: 11.06.2019

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