¿ Estoy enamorada de un príncipe?©

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||CAPÍTULO 15||

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Toso por el humo que está entrando por mi nariz directo a mis pobres pulmones. Siempre he odiado el humo del cigarrillo; las arcadas son las señales del odio que tengo por el cigarrillo. Y no cualquier humo, es hierba, quiero decir marihuana que está ingresando por mi organismo.

Y estoy segura que en cualquier momento voy a estar riéndome como una idiota por estar inhalando de manera pasiva el producto nocivo para mis pulmones.

—¡Hey! ¡Primo! —Saluda Rafael muy alegremente, está sentado en un sofá con un cenicero en sus piernas. A su alrededor están tres tipos consumiendo lo mismo que él.

—Hola, Rafa. Vine a contarte las nuevas que dijo tu madre. —Se estrechan manos, los demás tipos están con la cabeza para atrás, demostrando que están en las nubes. No me gusta el ambiente, y mucho peor esos sujetos.

—Suéltalo. Soy todo oído —dice el primo Rafael. Inhala y exhala el humo tóxico, que me hace entrar en arcadas.

—“Querido Rafael, ni pienses que tienes derecho en volver a la casa. Te puedes largar a la misma mierda. Att. Tu madre” —termina de recitar con uno tonito de burla. Todos los tipos comenzaron a reírse, incluyendo Efrén.

—Mi madre siempre tan cariñosa. Que no se preocupe, que no iré a casa, ni tampoco me casaré —objeta, dándole una calada a su cigarro de marihuana—. Estoy bien, donde estoy. Oh eso suena demasiado gracioso.

Todos comienzan a reír como lunáticos.

Una presencia se pone a un lado de mí y me empuja suavemente para atrás. Es el chico póker está mirando todo con detenimiento. Su cara es tan atractiva que suelto un suspiro idiotizada, en medio del humo se puede apreciar como su mirada se concentra en mí.

No espero más y comienzo a reírme como loca.

—¿Qué pasa, chica problemas? —pregunta Efrén entre risas. Pone su brazo alrededor de mi hombro—. Dime, yo soy tu chico del alma.

—El chico póker es demasiado atractivo —contesto en medio de una risotada. No puedo detenerme. Hasta estoy comenzando a ver distorsionado —. ¡Eres un idiota, Efrén!

—¡Pero así me amas, nena! —Ambos nos reímos como idiotas. Mi cabeza deja de funcionar un momento, y siento como mi cuerpo flota por las nubes.

Unos brazos me sorprenden y siento como soy cargada en modo de princesa. Miro como el chico póker camina hasta la puerta conmigo en sus brazos.

—No te la lleves, chico frío —dice Efrén entre risitas—. Bájala antes que comience a sacar disparates de su boca.

—¿Cómo ese día que dijiste lo de tu problema? ¡Oh cielos! Nunca olvidaré ese día —contesto, dándome un ataque de risa—. Te salió mucha sangre y tuviste que ir al doctor.

—Así es. Fui un desastre ese día, no sabía qué hacer. —Lo sujeta al chico póker, y hace que me baje al suelo—. Si no consigo ese chico de atrás, no tengo problemas en comerte a ti, chiquito.

Él tiene un pañuelo cubriéndole su nariz, mientras que lo mira detenidamente.

—Debemos irnos de aquí —dice el chico póker, sujetando la mano de Efrén y jalándolo.

—¡De nuevo con ese rostro! —señalo con entusiasmo. Voy hacia él y le doy unas palmaditas en las mejillas—. ¡Debes sonreír! ¡La vida es una maravilla!

—¡La vida y el sexo!

—¡El sexo y las cervezas!

—¡No te olvides de las mujerzuelas!

—¡Y de los problemas! —termino diciendo con una descarada risa—. ¡Viva todo!

—¡A desnudarse! —grita Rafael de pie y el cigarrillo en la mano. Los demás chicos comienzan a levantarse y sacarse la ropa. Mi cabeza está en las nubes y me siento de maravilla, tanto que hago lo mismo que ellos.

—Espera, Elyna —dice el chico póker, deteniéndome de golpe—. No lo hagas, estás…

Suelto su agarre y comienzo a sacarme el uniforme escolar de una manera muy sensual. Veo que los demás hacen lo mismo, quedando en pantalón.

—¡¿Quién quiere sacrificar una cabra?! —sugiere el tipo de cabeza pelada. Todos alzamos las manos en señal de aprobación—. ¡Que comiencen los rituales sangrientos!

Todos gritamos de emoción, y todos corrimos hacia él. No sé el porqué de mi risa, pero seguía riéndome sin parar. El tipo sacó una calabaza que se está convirtiendo en una cabra de la refrigeradora y los demás sacaron unos cuchillos.



Señorita Yuuki

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En el texto hay: humor, realeza, amor adolescente

Editado: 21.04.2019

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