¿ Estoy enamorada de un príncipe?©

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||CAPÍTULO 26||

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Quiero levantarme y darles un fuerte golpe a mi mejor amigo y a mi hermano. ¿Quién en su sano juicio estaría vistiendo de esa manera? ¡Solo para perseguir a una chica! Un golpe en las pelotas sería una buena manera de calmarlos un poco en su dichoso espionaje.

El chico póker, está comiendo tranquilamente su desayuno, mientras que yo, disimulo mi ímpetu a la hora de probar un desayuno de alta clase.

¡No puedo saborearlo! Estoy más pendiente de las cosas que hacen las personitas, que están mirándome de reojo, especialmente mi hermano mayor.

—¿Ocurre algo? —pregunta el chico póker. Trago saliva y trato de sonreír, sin resultado alguno—. ¿Elyna?

—Termina de desayunar y nos vamos a un lugar más tranquilo —sugiero con una sonrisa media torcida, sigo viendo de reojo a esos dos tontos.

—Está bien. Por un momento, pensé que estabas incómoda por estar los dos solos —dice. Me tenso y lo miro. Él solo me mira con esa expresión impávida de chico póker.

Siempre lo estoy de ti.

Eso quiero articular; sin embargo, prefiero quedarme callada e intentar nuevamente sonreír, sin resultado positivo.

—No te preocupes. Comamos y ya —termino de decir, comiendo al braveo mi desayuno. Se me ha quitado las ganas de comer al momento de ver a ese par, vestidos ridículamente.

La comida transcurre sin novedades, solo un par que lanzas miradas indiscretas hacia nosotros. Efrén está que aguanta la risa por la expresión que tengo en el rostro. ¡Es normal! No tengo ganas de aguantarlos, solo quiero tener una cita con un amigo, como toda una chica de mi edad.

A pesar que mi dichoso amigo, tiene sentimientos recíprocos conmigo.

Ambos nos gustamos.

¿Por qué? Bien, esa pregunta siempre me la pregunto dentro de mi cabeza. ¿Por qué miércoles le gusto? A ver, ambos somos diferentes, y…. ¡Oh cielos! Esto me está estresando.

Cuando terminamos, nos dispusimos a levantarnos. Me excuso con la idea de ir al baño. A un extremo del local, están ellos en una escena romántica y dramática. Respiro profundamente y voy caminando con la idea de golpearlos.

—Oh querida Antonieta De las Nieves Proaza. ¿Quieres ser mi novia hasta que el destino nos separe? —dice mi hermano en una posición demasiada dramática—. Te juro que te amaré por el resto de tus días.

—Oh Manuel Urbaño Santamaría —dice el idiota de mi mejor amigo. Me detengo enfrente de ellos y cruzo los brazos en señal de una explicación. Ellos notan mi presencia, pero siguen en su actuación ridícula—. ¡Seré tu mujer! ¡Hazme tuya hasta el final de nuestros días!

—Te haré mía y te pisaré apasionadamente, querida mía.

—Oh calla, iluso amor. Sabes perfectamente que me tienes loca hasta el tuétano —ambos se acercan para abrazarse.

—Amor…

—Cariño…

—¡Idiotas! —exclamo con toda la ira, que tengo acumulada en el pecho. Los dos me quedan mirando y ambos sonríen como si nada estuviera pasando. ¡Maldita mi vida!

Mi hermano carraspeó y se acerca a mí con un movimiento tímido. Él sabe que estoy molesta por su conducta acosadora de -hermano complejo de hermana-, mientras que mi mejor amigo, está apretando los labios para no reírse.

—Hola, palomita saltarina. ¿Cómo has estado? Está bien el clima, ¿verdad? —Sus tranquilas palabras, están haciendo que una vena de mi frente se sobresalta y quiera alzar una mano contra él—. No te pongas así, conejita. Solo quería ver donde quedabas con ese ti….con Adriel. Nada más.

—No me gusta estar sintiendo como un pervertido, está persiguiéndome como si fuera de su colección de victimas por acosos —digo con una ceja alzada. Mi hermano abre la boca para decirme algo, pero la vuelve a cerrar—. Váyanse.

—¡¿Qué?! —grita el tonto de mi hermano mayor, escucho un ruido de risa, sé perfectamente quien es el que está aguantando al risa—. No me iré de aquí, no quiero dejar a mi hermana menor con ese ti….con Adriel.

—Tengo diecisiete años, no soy una niña pequeña que no sabe de lo bueno y lo malo de la vida. Así que por favor….. —indico la salida del local—. Quiero tener una cita normal como cualquier chica de mi edad; además él no es mi novio, sino un amigo. ¡Un amigo!



Señorita Yuuki

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En el texto hay: humor, realeza, amor adolescente

Editado: 21.04.2019

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