Eternamente enamorada.

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|PRÓLOGO|

NARRADO POR ESTEBAN.

Y ahí estaba yo a punto de casarme, de tener un hijo, de vivir con mi futura esposa y de criar al hijo que tanto anhelé... Ahí estaba yo, extrañándola cada día más y maldiciendo el día en el que me alejé de su lado.

Maldiciéndome a mí mismo por mis actos, por mis errores, por haberle fallado a todo el mundo, en especial a dos de las personas más importantes en mi vida.

Iba a casarme y no iba a ser con Lizetth.

Iba a tener un hijo y no iba a ser de Lizetth.

Iba a vivir con la madre de mi hijo y no era Lizetth.

Nada tenía sentido, porque ella era quien le daba sentido a mi vida, a mi corazón, a mis metas.

¿En qué puto momento de mierda dejé de luchar por nuestro amor?

¿En qué momento me interesé más en un culo que en el amor que ella me brindó?

No sé en qué momento me convertí en el hombre que tanto temía que fuera.

Ni siquiera recuerdo el momento en el que me acosté con mi actual "novia", con la mujer por la que hoy no estoy con Lizetth.

No sé cuántos días han pasado sin ella, pero joder, ¡se sienten como siglos!

¿Cuánto tiempo más podré seguir con esta farsa, con este numerito de novela en donde el estúpido protagonista le es infiel a la mujer que ama y pasa el resto de si vida con la madre de su hijo sin sentir amor, sin estar enamorada de ella y siendo totalmente infeliz?

¿Cómo sigo vivo sin escuchar su melódica risa, su dulce voz dándome los buenos días, su molesta voz regañándome por no levantar la tapadera del baño, su linda personalidad, su inteligencia para hacer cualquier acto?

No sé cuánto tiempo resista sin besar sus rojos labios, sin mirar sus ojos azules, su cabello rojizo, su rostro blanco inundado de pecas, su pequeño cuerpo, sus pechos tan jugosos y su trasero tan respingado.

Extraño sus besos con sabor dulce, sus besos tiernos, sus besos apasionados y los besos salados que me daba después de llorar por alguna situación que le afligiera.

Extraño sus manos acariciando mi cabello, tomando mi mano, sus manos frotando mi espalda cada que me abrazaba, extraño sus manos apretando mi espalda cada que nos reconciliábamos teniendo sexo «era un buen pretexto para pelear» cada que encendía cada parte de mí como ninguna otra mujer lo hacía ni lo hará.

Extraño su sonrisa y sus consejos.

Extraño a mi musa, a mi inspiración para pintar, para ser mejor persona, para ser el hombre que ella merecía.

Extraño mirarla bailar ballet por las mañanas.

Extraño irla a recoger a su trabajo y los caminos en el auto con ella.

Extraño llevarle flores cada fin de semana.

Extraño cantar para ella.

Extraño su ceño fruncido, sus ojos blanqueándose, su sonrisa alargada, sus dientes dignos para promocionar una pasta dental, las risitas que soltaba cuando estaba nerviosa.

Extraño sus celos, sus miedos y sus frustraciones, los extraño porque en ese momento era cuando me tocaba consolarla, yo vivía por y para ella.

Extraño su mirada con la que me decía más que mil palabras, con una mirada me indicaba que me amaba, con otra que quería besarme y con otra lograba tranquilizarme por más furioso que estuviese.

¡Joder, la extraño a ella!

Ella tenía razón al decirme que era un jodido imbécil, ella nunca se equivocó y nunca más volverá a ser mi novia, mi prometida y mucho menos mi esposa.

Siento que he muerto desde que ella se fue.

Todo lo que hago es fingido y creo que merezco un premio por fingir.

Fingir que amo a la mujer con la que voy a casarme, fingir que me dan risa sus malos y estúpidos chistes.

Fingir que estoy contento de que ella sea mi futura esposa y la madre de mis hijos.

Fingir que no pienso en Lizetth cada que estoy a punto de tener sexo con mi "prometida".

Fingir que soy feliz.

Fingir que no la extraño.

Fingir que ésta es la vida que había soñado.

Fingir que mi vida tiene sentido si Lizetth no está en ella.

Fingir que recuerdo perfectamente la noche cuando todo este caos se desencadenó.

Fingir que no traicioné a Lizetth y a todas las personas de mí alrededor.



ItzelIv23

Editado: 12.05.2019

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