Eternas Promesas

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Capitulo 1

El corazón se me sale del pecho justo en momento que alzo el rostro para verlo. Lo único que pude ver es como su puño golpea directamente mis labios haciéndolos reventar y sangrar. Debido al impacto, mi cuerpo cayó rendido al piso y soy consciente de que todo el aire que he estado conteniendo ha salido de un golpe. Trago pesado y aprieto los parpados esperando a que se vaya pero no pasa. Sus manos se deslizan hasta mi cabellera y me toma por los cabellos, haciéndome levantar.

Sus ojos marrones conectan directamente con los míos y mi cuerpo tiembla ante la humillación, el miedo y el desprecio. Anteriores veces habían pasado cosas muy cercanas a esto, empujones, cachetadas, pero nada de puños, hasta ahora. Su aroma me golpea y se reconocer el aroma del tabaco, la cerveza y luego un aroma femenino.

— ¿Dónde está?—pregunta arrastrando las palabras, tambaleándose mientras tomo fuerza para ponerme firme y sujetarme.

—No hay—susurro con un hilo de voz.

 La bilis sube por mi esófago cuando observo como su mano vuela nuevamente hacia mi rostro y me golpea sin limitarse. El dolor estalla en forma de quemazón y se expande arde por toda mi mejilla.

— ¿Dónde está, Amelia?—las lágrimas comienzan a nublarme la vista pero no dejo que ninguna caiga. El nudo en mi garganta se aprieta y me suplica que lo libere, pero no quiero. Me siento totalmente derrotada, destruida de alguna manera y la confianza que había tenido en el pasado se ha esfumado por completo.

—No tengo, no he ido a trabajar—sisee y sus ojos se llenan de ira. Me lanza hacia el piso nuevamente y pego un grito que se queda atascado en medio de un jadeo. El dolor me quema, esta vez del lado de las costillas. Es insoportable. Jadeo un par de veces para recuperarme pero incluso antes de que me pueda recobrarme una patada en mis costillas provoca que suelto un grito.

— ¡Basta, detente ahora!—grito pero él no dice nada, se limita a acercarse y tirar de mi cabello. Es más fuerte que yo, aunque quisiera intentar ganarle sé que fácilmente me arrastraría hacia este punto, o incluso peor.

—Sera mejor que consigas algo para el amanecer, porque lo único que quede en esta casa, después de mañana será tu cadáver.

Entonces escucho sus pasos, abriendo la puerta y cerrándola de un portazo.

Las lágrimas que he estado reteniendo finalmente salen con impotencia y me abarrotan por completo el rostro. No hago nada más que quedarme tirada en el suelo, perdiendo por completo la noción del tiempo.

Matías era un hombre violento, nunca lo había sido hasta ahora, habíamos anhelado vivir juntos pero eso solo era la entrada hacia el infierno. Comenzamos a ser novios durante la universidad, su calidez y su sonrisa eran las cosas que me habian enamorado y que siendo totalmente ingenua acepte vivir junto a el. Nos habiamos comprometido hace un par de meses, antes de que esto se saliera de control y nos llevara a la situacion en la que ahora estabamos.

¿Un cadaver? Despues de todo no sonaba tan mal la idea. El hecho de que esto finalizara de una buena vez no se escuchaba para nada mal. Pero por alguna razon no podia hacerlo, el recuerdo de mi madre y de mi hermana me invadio por completo en ese momento. Ellas eran lo unico bueno que me quedaba, mi madre se enojaria cuando me viera en estas circunstancias, mi hermana probablemente arremeteria con ella, si esta iba a ser la ultima vez con vida, al menos queria que me perdonaran por irme. Me habia alejado hace años de ellas pero crei que todo era por mi bien, Matias me habia engañado con palabras dulces e ilusiones tiernas.

Queria verlas, incluso si esto significaba la ultima vez. Tome las pocas fuerzas que tenia pero un dolor agudo hizo que chillara y mirara hacia mis costillas. Hematomas aparecieron en mi piel y me percate de las marcas del zapato de Matias en ella. Solte un gruñido mezclado de enojo y frustacion cuando note que el dolor volvia.

Sin saber exactamente que hacer finalmente me levante, y trastabillando camine hacia la puerta vieja. Arruge la nariz cuando mi mano se dirigio al pomo y al intentar tirar de ella se encontraba atascada con seguro.

Mi mente maniobraba de manera rapida y fugaz, no queria que Matias volviera y me encontrara intentando escapar, asi que actue rapido. Mi mente busco rapidamente la manera de romper la chapa.

La caja de herramientas tenia un martillo. Asi que insegura y torpe camine hasta la cocina. En cuanto trato de agacharme mi cuerpo cae y senti de nuevo como el dolor  se expandia por mi cuerpo.

El aire volvio a huir de mi y contuve un grito. Todo mi cuerpo, se sentia mal. Piernas adormecidas, ojos nublandose, me sentia enferma y moribunda. No podia soportarlo mas.

Parte de mi ya me habia advertido en el pasado que esto se me saldria de las manos si no lo detenia, pero era testaruda. Queria tener a alguien conmigo y Matias era el chico que tanto me importaba. Asi que le segui pasando los insultos, los gritos y los golpes.

Abri los ojos con pesadez y mire la caja roja. Aun tirada me arrastre por el piso para llegar hasta ella y la jale en mi direccion. La caja de herramientas se cayo delante de mis ojos y con pesadez obligue a mis brazos ponerse firmes sobre el piso, con una mano abri la caja y aparecio en mi vision el martllo. Una vez que lo tuve en mis manos, volvi a tomar aire y esta vez con fuerza me levante. Mis piernas temblorosas y raspadas me desvalanceron y me dejaron recargada en la pared.



Samanta H Flores

Editado: 08.12.2019

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