Experimento Auroa: Alba.

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Parte Tres

Apenas las ruedas se detuvieron en la estación me subí al tren. Sinceramente me encontraba muy ansioso, no sabía que podrían hacerle esas personas a Mili así que tenía que darme prisa. El problema era que ella vivía en el distrito 13, el cual se encontraba algo lejos de donde estaba, la mejor opción era tomar el tren bala y esperar.

Intentando calmarme a mí mismo me senté en el asiento que indicaba mi boleto, me daba rabia la impotencia que tenía al no poder llegar más rápido  <Tantos avances científicos y toda no se descubrió la teletransportacion. Que desperdicio>

Debido a la hora no había mucha gente que se tomara este tren, así que salió rápido de la estación. Como era de esperarse el tren iba a maxila velocidad, primero salía de este distrito para cruzar por el 12, luego llegaba a mi parada en el 13 pero este continuaba por el 14 para terminar volviendo aquí.

Reconozco que estaba muy agitado, miraba para todos lados y movía mis manos y dedos en intento de gastar toda esa energía que se acumuló dentro de mí. Pero sorpresivamente algo llamo mi atención. En un vagón entraban 40 personas en dos filas de 20 asientos, yo me encontraba en los asientos del fondo de la fila a mano derecha, pero más adelante en la fila a mano izquierda vi algo que me sonó familiar. Una persona tenía un corte de pelo que me recordaba a uno de mis compañeros de curso, sumado a esto el color del pelo también era extrañamente parecido, era pellirrojo.

-¿Julián?- Me pregunte a mí mismo en voz baja –Nah, no lo creo. Aunque lo fuera igual no me interese, solo estorbaría-

Pensé que lo mejor sería volverme a comunicar con Guada para que me diera más información sobre las personas que secuestraron a Mili, tome mi celular e intente llamarla repetidas veces pero no me contesto. Ahora también tenía miedo de que lo hubiera pasado algo a ella.

Me asusté mucho cuando oí la puerta delantera del vagón abrirse –Sí que estoy muy preocupado, debo relajarme y concentrarme- Me dije a la vez que llevaba mi mano al pecho para sentir lo apresurado de mis latidos.

Quien entro por la puerta fue solamente otro pasajero más, una mujer. Esta se detuvo a hablar con Julián, mientras más lo miraba más me preguntaba que hacia ese pellirrojo nerd aquí, no sabía sobre su vida pero por lo poco que si sabía no tenía lógica.

Por mi mente recorría la idea fugaz de pedirle ayuda, pero simplemente no podía darme ese gusto, no debía meterlo en cosas que no le incumben, era algo que debía hacer yo solo.

La charla entre ellos dos termino y Julián abandono el vagón. La chica que hablo con el camino hasta encontrarse en el centro del vagón, me llamo la atención la forma tan rara en que se movía, como si estuviera hipnotizada.

Para cuando caí en cuenta de lo que sucedía ya era demasiado tarde para reaccionar. De su ropa la chica saco varias latas, las arrogo al suelo y estas explotaron soltando un extraño gas violeta.

-Mierda- Grite por la sorpresa, al instante intente tomar un almohadón de los asientos para tapar mi nariz pero no pude despegarlos de su lugar. Como segunda opción intente desesperadamente abrir la venta a mi lado, pero tampoco pude hacerlo, estaba pegada, sellada o algo así.

Observe mi alrededor y al parecer todos se encontraban dormidos, los pasajeros y la chica que tiro el gas. Como última opción intente romper la ventana pero el gas se estaba filtrando por los dedos de mi mano con la que me tapaba la nariz, podría haber intentado usar mi habilidad para separar el gas del oxígeno. Comencé a hacer los cálculos mientras aun intentaba romper el vidrio, pero no logre terminar ninguno. De un momento para otro solo se envolvió en oscuridad.

 

 

 

Sobre el techo del tren en movimiento se encontraba una chica, llevaba un vestido de estilo sudafricano de color rojo fresa y con un largo pelo rubio, caminando sin temor a caerse. Ella se detuvo una vez que se encontraba arriba del vagón del capacidad dos.

-Oh jajajajjajajaj- Una risa muy elegante salió de su boca mientras era tapada con su mano –Ese chico tiene tantas dudas, es tan indeciso que es perfecto. Era de comenzar con la diversión-

Ella saco un Walkie Talkie y se comunicó con alguien  -La fase dos ya está completa, ahora inicio la fase tres. Cambio-

-…-

-No te preocupes, acabare antes de llegar ahí. Cambio-

La chica volvió a guardar el radio y corrió el pelo de su frente dejando al descubierto una gema incrustada en su piel. Ella cerró los ojos y la peculiar piedra comenzó a brillar.

 

 

 

-Maldición no puedo creer que me hayan atrapado de nuevo. Se suponía que Santi debía vigilar, la próxima vez que lo vea le voy a romper la nariz-

Un profesor había desaprobado a uno de mis amigos, así que entre todos decidimos hacerle una broma. El problema fue que me terminaron agarrando a mí.

-El peor castigo que podían darme en esta época del año, malditos adultos tontos- Seguí insultando por mi mala suerte. Otoño había llegado a la ciudad y el gigantesco patio de la escuela se encontraba cubierto por hojas cafés que caían de los árboles, como castigo yo tenía que encargarme de todas esas hojas.



Supra K

Editado: 18.02.2020

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