Extinción De Mates.

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Capítulo 41.

¡como que no vendrán con nosotros! —dije asombrada. 
—iremos a hacer turismo ya sabes... Un tiempo para nosotros. —dice Matt mirándome divertido. 
—además tu y Leonardo no han tenido mucho tiempo a solas ¡descuida solo será una semana! Cuando volvamos llegaremos solo para ver la boda. —dice Nina mirándome de forma pícara. 
—¿como? —pregunto desconcertada. 
—preparare la boda desde Inglaterra, tu no te preocupes. Se tus medidas, absolutamente todo. —dijo con una sonrisa orgullosa.

Asentí con una sonrisa radiante ¡tendríamos una boda magnífica! Gracias a mi mejor amiga.

—¿estarás bien? —le pregunte a Elio cautelosa. 
—por su puesto, además corren rumores que los mates nuevamente están surgiendo. —dijo guiñandome un ojo con una sonrisa traviesa.

Solté un pequeña risa el ver su expresión, se que trata de ocultar su tristeza pero se que encontrará a su chica ideal.

—si usted así lo quieren esta bien ¡nos vemos en una semana! —digo emocionada. 
—claro, cuídate ¡adiós! —dijeron los tres al mismo tiempo.

Se subieron al avión desapareciendo de mi vista, Leonardo apareció minutos después junto con una pequeña maleta.

—¿se fueron? —pregunto Leonardo un poco asombrado. 
—si, su vuelo se adelantó. —dije nostálgica.

Solté un bostezo mientras abrazaba a Leonardo, me sentía cansada y débil lo que me dejó desconcertada.

—¿tienes sueño? —me pregunto Leonardo con voz dulce. 
—un poco. —dije con voz débil. 
—vamos ya abordar el avión y dormiras tranquila. —me miró con amor, sus hermanos ojos color avellana ahora ya no me miraban con frialdad como era antes, ahora me miraba con ternura y amor desbordante, lo que provocaba una grata sensación en mi.

Subimos al avión con destino a Italia, una semana donde sólo seremos Leonardo y yo ¡será perfecto! Sin problemas, ni preocupaciones.

Leonardo tomo mi mano acariciando mis nudillos con suavidad, acomode mi cabeza en en su pecho dejándome vencer por el sueño.

Estaba en una casa de hermoso color verde, Leonardo jugaba y correteaba con una hermosa niña que era la viva imagen de Leonardo.

—¡mamá! —grito la niña con voz angelical.

Corrió a mis brazos con una bella sonrisa mientras que yo acariciaba su sedoso cabello.

—gracias por este hermoso regalo. —me susurro Leonardo en el oído.

Desperté poco a poco, abriendo los ojos con pereza, una sonrisa estaba instalada en mi rostro sin poder evitarlo.

—¿porque tan sonriente cariño? —pregunto Leonardo mirándome con una sonrisa. 
—soñé algo muy hermoso. —dije  con voz ronca, una hija con Leonardo sería más que hermoso.

—¿que soñabas? —me pregunto curioso. 
—algo muy hermoso. —dije mirandolo divertida.

Leonardo ronroneo en mi oído diciéndome que tiene métodos para hacerme hablar de mi sueño.

—no sabes como me encanta verte dormir. —dice mirándome sonriente.

Se acerco a mi, uniendo sus labios con los míos. Sus labios siempre son tan cálidos, encajan perfectamente con los míos, me beso de forma lenta, encendiendo cada parte de mi cuerpo, dejándome con deseos de más.

Solté un pequeño gemido cuando Leonardo mordió suavemente mi labio inferior.

—pronto. —susurro con voz seductora en mi oído. 
—seremos solo tu y yo. —dije con voz ronca. 
—prepárate Natale Gabrielli, esta semana será inolvidable. —dijo estrechandome en sus brazos, con voz segura.



Stefani C.

Editado: 23.04.2019

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