Falling in Love Magically

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Capítulo 1 - Alana

Ahora

 

Abrí mis ojos y parpadeé por la luz que entraba por mi ventana me había olvidado de cerrar las cortinas la noche anterior, estiré mis brazos sobre mi cabeza y me senté de golpeé. Hoy empezaría mi último año de secundaria, lo que significaba que a partir de ese día comenzaba la cuenta regresiva para ser libre y poder irme de casa para recorrer el mundo y conocer nuevas culturas, lejos del reglamento de las brujas, lejos de la magia misma.

Me levanté de mi cama y observé todo a mí alrededor, mi habitación consistía en una cama, dos mesitas de noche a cada lado con varios libros apilados encima de ellas, amaba leer y siempre debía tener un libro a mi lado, no importa si lo había leído mil veces antes. Había un escritorio debajo de la única ventana que da al patio delantero, el armario se encontraba al lado derecho de la mesita de noche, era un pequeño clóset donde tenía colgada mi ropa de la manera más ordenada posible.  

Me acerqué a mi armario para buscar lo que me iba a poner para la secundaria, me gustaba no pensar que era lo que debía utilizar, solo agarraba lo que se viera más cómoda y que sirviera para pasar desapercibida todo el día, no me gustaba ser el centro de atención de nada. Suspiré agarrando unos viejos jeans y una sudadera negra que me tragaba por completo, me hacía sentir pequeña y segura, podía desaparecer en esa cosa.

Caminé hacia el baño, la puerta se encontraba frente a mi cama, me desvestí rápidamente y entré debajo de la mampara, el agua fue muy bien recibida y ayudo a despertarme por completo. Salí y me sequé con la toalla mullida que estaba colgada cerca, volví a mi habitación para vestirme y colocarme mis viejos convers, habían visto mejores días, pero aún amaba ponérmelos.

Volví al baño y me miré en el espejo, mis ojos eran de un verde azulado con algunos destellos rojos y amarillos, mi piel se encontraba pálida por la poca exposición al sol que recibía últimamente, parecía casi un fantasma. Mi cabello castaño llegaba un poco más arriba de mi pecho, suspiré colocándome mis lentillas de ojos, era más fácil eso que andar explicando el color de mis ojos. Era una característica únicamente de las brujas, fácilmente se las reconocía por su color de ojos. Medía alrededor del metro setenta y podría ser considerada un poco baja al compararme con mis compañeras de clases, por lo menos mi composición delgada era un factor a mi favor, podía ponerme cualquier tipo de ropa sin preocuparme de nada.

Di vuelta en mis talones cuando todo estuvo correctamente ubicado, salí de mi habitación y caminé hacia las escaleras, acaricié las múltiples fotos que colgaban de la pared mientras bajaba lentamente hacia la cocina. Esperaba que mi abuela estuviera haciendo el desayuno y rogaba que fueran panqueques con miel de abeja o con sirope de arce para acompañar, eran mis favoritas. Me paré en seco al ver a mi madre cocinando mientras mi abuela leía su gran libro rojo, otro hechizo de amor en camino.

Era muy raro que mi madre estuviera en la cocina, ese era territorio de mi nana, como le decía de cariño, ella no permitía que nadie más cocinará, ella era muy territorial con esa parte de la casa. Podía ayudarla, pero no te dejaba hacer más que endulzar la limonada o colocar los platos en la mesa, lo demás corría por su cuenta.

  ─Buenos días ─saludé.

  ─Buenos días, cariño ─murmuró mi madre─. Siéntate que en unos minutos estará listo el desayuno.

Hizo un gesto con su mano y un plato salió de la alacena, ya me había acostumbrado a ver las cosas volando de aquí para allá, al comienzo todo era raro, pero con el paso del tiempo, y que seas una bruja, una se habitúa a ciertas cosas como al ver entrar a muchas mujeres necesitando hechizos de amor para atrapar al “hombre de su vida”. Mi abuela las ayudaba lanzando un hechizo que los uniera por toda la vida, pero a veces la magia no era la solución. No todo dura para siempre, hay un límite en cada hechizo, conjuro, posición que hacemos.

Con el paso de los años y todas las mujeres enamoradas que han entrado y salido de mi casa, el amor ya no era algo que me interesará tanto, no era primordial para mí, prefería mantenerme lejos de todo ese caos. Era más seguro estar sola y con mil gatos que con el corazón roto por alguien que no te amaba como tú querías que lo hiciera.

  ─Hola, pequeña ─dijo mi abuela.

  ─¿Otro hechizo de amor? ─enarqué una ceja tomando asiento. A veces era como si el amor estuviera en el aire y todo el mundo quería atrapar a la persona que amaban, error.

  ─Sí ─dijo─. Una novia desesperada por mantener a su prometido junto a ella.



Kath

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В тексте есть: amor, brujas, magia

Отредактировано: 20.04.2018

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