Falling in Love Magically

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Capítulo 10 - Coral

Colgué la llamada, había hablado con mi hija para saber cómo estaban las cosas en casa, intenté no hacer caso al dolor sordo de mi pecho, tenía el presentimiento de que algo malo podía suceder. No me encontraba feliz de estar lejos de mi hija cuando no estaba su abuela para cuidarla y vigilar que nada ni nadie malo se le acercará a mi pequeña. Dejar sola a Alana no era la mejor decisión, pero era la única que existía para que nosotras pudiéramos viajar y resolver el percance que se había presentado.

Tomé una fuerte respiración intentando calmarme, tenía que estar en sosiego para lo que se debía hacer, y toda la situación me tenía mal y con los nervios de punta, nunca antes me había sentido de esa manera, con ganas de golpear mis talones y aplaudir con fuerza para llegar a casa en tiempo récord. Necesitaba abrazar a mi hija y darme cuenta que todo estaba bien.

Miré a mi alrededor, las ganas de salir corriendo de ahí era demasiado fuertes y tenía que plantear mis pies en el suelo para no hacer caso a mi instinto. Mi madre y yo teníamos que ordenar el desastre que había hecho Cala, o mejor dicho el desastre que yo misma había hecho hace mucho tiempo atrás, esa era la prioridad en ese momento.

La decisión que había tomado en el pasado tenía una consecuencia y debía enfrentarme a ella, aunque no quisiera. Tenía que ser fuerte y solucionar lo que había hecho.

  ─¿Cómo está mi nieta? ─preguntó mi madre sacándose de mis pensamientos.

  ─Bien ─murmuré dirigiendo mi mirada hacia ella─. Dice que está bien sola, que no me preocupe si no alcanzo a llegar hoy.

  ─Alana nunca dirá que está mal o que nos necesita en casa ─alzo la mirada de lo que estaba haciendo para verme fijamente─, ella siempre pondrá nuestro trabajo primero.

  ─Lo sé, mamá ─suspiré cansada─, pero no me gusta que pasé mucho tiempo sola, mucho menos en este momento de su vida

  ─Igual a mí, mi niña. Alana es una niña muy sensata y sabrá comportarse, mantenerse lejos del peligro.

  ─La hemos criado bien, mamá ─sonreí ligeramente.

  ─Sí, hija. Lo hemos hecho.

Nos quedamos en silencio sumergidas en la preocupación que estábamos sintiendo por Alana, sabía que mi hija era una niña inteligente y no se metería en problemas mientras no estemos en casa. Alana tenía una buena cabeza sobre sus hombros.

  ─Ella será una bruja muy poderosa ─confesé suspirando─. ¿Viste como detuvo las cosas en movimiento? ─todavía no podía quitarme ese momento de la cabeza. Nunca antes había visto a una bruja romper la magia de otra, era muy raro que una bruja hiciera eso.

  ─Lo vi ─asintió─. Le hemos enseñado todas las herramientas para manejar el don que ha recibido.

  ─Sí, mamá. Alana sabrá cómo manejarlo ─murmuré─. ¿Necesitas ayuda? ─pregunté cambiando el tema.

  ─No, estoy bien ─hizo un ademán con la mano.

Mi madre se encontraba parada en medio de la habitación mientras la poción que había hecho empezaba a surgir efecto, murmuró algo en latín colocando un anillo dentro del líquido y giré mi cabeza para ver por la ventana. Era un barrio muy bonito, quizás uno por el cual yo misma hubiera elegido si las circunstancias fueran totalmente diferentes a lo que realmente era. Alana le encantaría el jardín como el patio trasero, me la imaginaba corriendo alrededor y riendo con fuerza, mi hija había tenido una gran niñez tomando en cuenta que era una bruja.

  ─Necesito que te pongas eso ─dijo mi madre y sacudí mi cabeza alejando mis pensamientos para concentrarme en lo que teníamos que hacer.

  ─¿Se habrá dado cuenta? ─pregunté acercándome a donde ella estaba parada para colocarme una chaqueta.

  ─Lo dudo ─murmuró mi madre─. Te necesito lo más cerca posible de la poción.

Caminé a donde ella quería que estuviera, cerré mis ojos y sentí como la magia hacia su efecto en mí. Todo esto era espeluznante, pero era lo que teníamos que hacer para que las cosas siguieran como estaban hasta el momento, mantener la normalidad en nuestras vidas. Nos encontrábamos a muchos kilómetros lejos de Chester, un lugar que no tuviera nada que ver con nuestro querido pueblo y no podíamos dejar ningún rastro de que habíamos utilizado magia.

Abrí mis ojos cuando mi madre me pasó el cuenco con la poción, lo llevé a mis labios y tomé la bebida sin pensarlo dos veces, me acerqué a un espejo para poder ver el cambio, aunque ya lo hubiera presenciado un montón de veces para ese momento, pero no me importaba era magnífico ver eso, como cada fracción cambiaba.



Kath

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В тексте есть: amor, brujas, magia

Отредактировано: 20.04.2018

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