Amor Mágico

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Capítulo 11 - Alana

Me desperté del sueño profundo en que me encontraba al sentir dos brazos a mi alrededor apretándome con fuerza quitándome el aire que poseía mis pulmones. Inhalé y exhalé, el aroma natural de mi madre inundo mis fosas nasales y suspiré contenta al saber que mi progenitora había vuelto a casa. Podía reconocer el olor de ella donde sea, aun si estuviéramos en medio de una multitud. Cada bruja tenía un olor particular en ella haciendo que una bruja reconociera a otra sin mayor esfuerzo.

 ─Mami ─murmuré soñolienta.

 ─Oh, lo siento pequeña. No quería despertarte.

 ─No te preocupes ─bostecé mientras ella se alejaba de mí─. Tengo que levantarme para ir a clases.

 ─Tu abuela y yo pensamos que lo mejor es que no vayas el día de hoy ─murmuró mi madre.

Abrí mis ojos como platos y rápidamente me erguí en una posición sentada, miré a mi mamá a los ojos y lo que vi en ellos me asustó, había pasado algo en su viaje para que la preocupación irradiara de su cuerpo. Ella siempre intentaba mantener la calma para no preocuparme, pero esta vez no lo estaba consiguiendo.

 ─¿Quién eres tú y que has hecho con mi madre? ─pregunté medio en broma y medio preocupada.

Sabía que había algunas brujas que con un par de hechizos podían tomar la apariencia de cualquier otra persona, y si era ese el caso, estaría totalmente perdida. Porque una bruja que pudiera ser eso, era alguien con mucho poder en su interior y «¿cómo iba a reconocer quien era realmente mi madre?». Era muy difícil distinguir a alguien con un truco de magia bajo la manga.

 ─Soy yo, Alana ─dijo alzándose la manga de su blusa para que el tatuaje que se había hecho años atrás fuera revelado y brillara llamando mi atención.

 ─¡Mamá! ─grité emocionada levantándome de un salto de la cama para correr hacia sus brazos.

 ─Shh, está bien, cariño ─acarició mi cabello de forma calmante.

 ─Pensé que eras otra persona ─confesé lo que estaba pensando.

 ─Soy yo, Alana. Nadie se atrevería a tomar mi apariencia, eso tenlo seguro.

 ─Lo sé ─asentí─, pero me has dicho que no fuera a clases y eso no es lo que tú normalmente me dirías.

 ─Ay, Alana ─se rió con fuerza y me alejé de ella para verla a los ojos─, tu abuela y yo te extrañamos demasiado, y pensamos que sería bueno que hoy faltaras a clases para que pasáramos juntas todo el día.

 ─Con lo que me gustaría hacerlo ─resoplé dando un paso hacia atrás y miré su tatuaje─. ¿Puedo obtener uno?

Señalé el tatuaje con la barbilla, mi madre había obtenido uno cuando cumplí los quince años, era su regalo por haber ser madre por quince años. El tatuaje consistía en una rosa roja donde las espinas se veían a plena vista y los pétalos eran tan reales que daban ganas de tocar para ver si sentía tan suave como parecía. Le había preguntado a mi madre que significaba el tatuaje y me había contestado que era la belleza con el sacrificio de la vida.

 ─En la vida no es todo belleza ─había tocado los pétalos de la rosa delicadamente con las yemas de sus dedos─, también hay sacrificios y maldad en ella ─esas eran las espinas.

Ella tenía razón sobre la vida, que era como una rosa roja. Tan hermosa que te podía cegar con su belleza, pero a la vez tenía maldad en ella que te podía destruir. También había que hacer ciertos sacrificios para cumplir las metas que te habías propuesto. La vida era una rosa, la belleza con la maldad juntas. Era un hermoso significado sobre lo que era la vida en general.

Siendo brujas podíamos tener cualquier cosa con solo desearlo, un chasquido de dedos y lo que más anhelábamos aparecía frente a ti, pero había reglas que debíamos seguir por nuestra protección y de las personas que estaban a nuestro alrededor, principalmente para los humanos sin magia, ellos eran los más vulnerables.

 ─La magia es un don, pero una maldición, pequeña ─me había dicho mi abuela cuando yo tenía unos cuatro años de edad mientras me peinaba.

 ─¿Por qué nana? ─había preguntado inocentemente.

 ─Porque puedes tener lo que quieras con solo decir un par de conjuros al aire, pero viene con la responsabilidad de saber cuando utilizarla y nunca dejarte consumir por ella ─hizo una pausa─. Porque la magia puede consumirte por completo si dejas que ella te gobierne.

 ─Somos humanos y como tal, somos débiles ─había dicho después de unos segundos de silencio.



Kath

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В тексте есть: amor, brujas, magia

Отредактировано: 10.06.2018

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