Amor Mágico

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Capítulo 14 - Alana

Apresuré el paso hacia mi siguiente clase, según mis cálculos mentales, que a veces no eran tan buenos, todavía tenía algunos minutos a mi favor antes de que volvería a sonar la campana avisando el inicio de la clase y con ello que las puertas de cada salón se cerraran. Si la puerta se cerraba estaría en serios problemas.

Traje mi mochila hacia al frente y revisé que tuviera conmigo el libro de química conmigo, o si no tendría que volver a mi casillero por él y perdería más tiempo. Por suerte, si lo había guardado, el tiempo que había ocupado con Rachel me estaba pasando factura en este momento, miré al vacío entrecerrando los ojos, la hora se materializo en forma de nube, tenía un minuto.

Tomé aire antes de empezar a correr como si un asesino serial estuviera detrás de mí y yo fuera su próxima víctima, giré en la esquina y visualicé a mi profesor de química, el señor Watson, mirando a cada lado del pasillo para estar seguro de que nadie se quedará afuera antes de cerrar la puerta.

 ─¡Esperé! ─grité corriendo más rápido.

Él giró su cabeza hacia dónde provenía la voz y frunció los labios al verme, él era el tipo de profesor que no le gustaba que llegáramos tarde a su clase, y si le dabas un motivo, el más mínimo, te reportaba a dirección sin siquiera pestañear. Era un gran profesor, pero a veces daba miedo.

 ─Casi no llega señorita Johnson ─dijo el señor Watson acomodándose sus lentes sobre el puente de su nariz.

 ─Lo siento ─murmuré jadeando mientras entraba al salón de clases.

 ─Siéntese ─ordenó─. Voy a empezar la clase.

Asentí justo cuando la campana sonaba ruidosamente encima de mi cabeza, miré al frente y busqué algún lugar para sentarme, y como todo de ese magnífico día, nada iba como yo esperaba que fuera porque el único asiento disponible en un salón de casi veinte personas, era el mismo que estaba al lado de la persona que menos quería ver en el día, la persona que me había enviado un mensaje en mi clase de cálculo y no había obtenido ninguna respuesta de mi parte.

 ─Señorita Johnson no tenemos todo el día para que se siente ─gruñó haciendo que me encogiera mientras mis compañeros reían.

 ─Lo siento ─murmuré tan bajo que estaba segura de que no me había escuchado.

Arrastré mis pies hacia al puesto que estaba disponible, pasé a su lado para tomar asiento lo más lejos posible de él, coloqué mi mochila en mis piernas para sacar el libro de química junto con mi cuaderno de apuntes. Sentí como el aire cambiaba a nuestro alrededor y apreté mis manos en puño, inhalé por la nariz y exhalaba por la boca para concentrarme en lo que el profesor estaba diciendo y no en lo que hacía mi compañero de mesa.

 ─A continuación se les entregará una evaluación para conocer lo que saben de composiciones químicas y nomenclaturas.

 ─¿Es individual o en pareja? ─preguntó una compañera.

 ─Por esta vez será en parejas ─todo el mundo vitoreo─, pueden comparar con sus compañeros de mesa.

Y la euforia inicial se convirtieron en quejidos y bufidos de parte de mis compañeros, en cambio, yo me hice lo más pequeña posible en mi puesto, realmente no quería trabajar con Eliot. Con cualquier otra persona, menos con él, ya estaba haciéndome difícil regular mi respiración y controlar mi cuerpo. «¿Acaso alguien allá arriba me odiaba?», pensé mirando al techo.

Miré al frente cuando las hojas fueron pasadas hasta llegar a nuestra mesa, agarré una para mí antes de dejar el montón en el centro para que él aferrara su propia hoja y siguiera pasado a los compañeros detrás de nosotros. Leí las preguntas propuestas atentamente y por lo menos algo bueno estaba pasando, me sabía la mayoría de las respuestas a las preguntas y tal vez no necesitaría la ayuda de Eliot para responder. Sonreí ampliamente, por lo menos algo positivo en toda mi mañana.

 ─Tienen hasta la finalización de la hora para presentar su prueba ─informó el profesor.

Sentí un leve golpe en mi hombro, pero no hice caso. Sabía que Eliot quería que habláramos o que trabajáramos juntos, pero no quería eso, solo deseaba sentarme en silencio a responder cada pregunta en todo el tiempo que me pudiera tomar para hacerlo.

 ─Alana ─dijo Eliot inclinándose a mí y sin querer inhalé su aroma, aferré con fuerza el lápiz que tenía en mi mano.

 ─¿Sí? ─dije a regañadientes. Siempre la chica buena saliendo a relucir, mi nana y mi madre habían hecho un gran trabajo al criarme.



Kath

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В тексте есть: amor, brujas, magia

Отредактировано: 10.06.2018

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