Falling in Love Magically

Размер шрифта: - +

Capítulo 16 - Alana

Por lo visto si era posible que mi día pasara de peor a horrible en cuestión de minutos o mejor dicho en horas. Después del receso tuve literatura inglesa, otra hora donde tuve que compartir clases con Eliot, mantuve mi vista en la pizarra y cuando tuvimos que intercambiar ideas sobre la tarea que teníamos juntos, clavé mis uñas en mi palma para concentrarme en el dolor y no en lo que mi cuerpo sentía. Fue una hora normal, por así decirlo, sin tomar en cuenta las miradas y los miles de mensajes con los que Eliot bombardeo mi móvil cada segundo.

«¿Cómo era posible que ellos pudieran sacar su móvil y mandar mensajes en medio de la clase sin el temor que les llamen la atención?», no tenía idea, pero estaba muy segura de que si yo hacía lo mismo la profesora me caería encima como un buitre ante su nuevo festín.

Suspiré entrando a los camerinos, sabía que mi día iba a empeorar, era pésima para educación física, es decir, para cualquier actividad o deporte donde tenía que utilizar mi cuerpo. La actividad física no era lo mío, sin embargo, tenía que tener algún crédito en esta materia, así que de cierta manera fui empujada a tomar una clase que no me serviría de mucho, solo en el caso que hubiera un asesino serial detrás de mí y tuviera que correr por mi vida.

Rodeé mis ojos resoplando, solo mi mente pensaría ese tipo de cosas. «¿Un asesino en este pueblo olvidado?», esa era una muy buena broma, y mordí mi lengua para no reír a todo pulmón, pero si pensaba las cosas seriamente si era posible que hubiera un asesino, el lugar era tan pequeño que serviría como escondite. Sacudí mi cabeza, tenía que dejar de pensar en asesinos y carreras, debía prepararme para educación física.

 ─Yupi ─murmuré con sarcasmo.

Dejé mi mochila en el casillero que me había asignado en los camerinos y esperé que todas mis compañeras estuvieran vestidas y dirigiéndose a la cancha de fútbol, cuando estuve segura de que era la única ahí, pude empezar a cambiarme de ropa, los pantalones jeans fueron reemplazarlos por unos pantalones cortos para correr y dejé mi top conmigo, tenía una sudadera que podía utilizar encima del sostén que llevaba, después tenía mi periodo libre y podía irme a casa a bañarme y sacar el sudor de mi cuerpo. Me saqué mis habituales Convers para ponerme unas zapatillas de deportes que habían visto mejores días.

Tomé una fuerte respiración y cuadré mis hombros saliendo del camerino en dirección a la cancha de fútbol, había esperado y rogado que tuviéramos la clase en el gimnasio, pero el profesor tenía algo más en mente.

 ─¡Señoritas! ─gritó el profesor Peters cuando llegue a la cancha, él era el entrenador de fútbol americano de la escuela y él único que podía dar esta clase según las autoridades─, si en los próximos dos minutos no están en una fila, reprobarán esta materia.

Gemí al escucharlo y no fui la única, la mayoría de mis compañeras no estaban felices de estar en esta clase. Quisiera o no, me dirigía a mi muerte. Caminé a donde dijo el profesor y miré a mi alrededor, éramos un total de unas veinte chicas, lo bueno era de que si iba a ser el ridículo sería enfrente de mujeres, «¿o ellas eran peor que los hombres?», quien sabe, tal vez sería igual o peor que tener una clase mixta.

 ─¡Señoritas! ─gritó de nuevo haciendo que todas nos apresuráramos hacia él.

Arrastré mis pies mientras me unía a las demás chicas, la mayoría utilizábamos pantalones cortos para esta clase, eran más cómodos que las lycras largas o cortas. El profesor caminó delante de la fila improvisada que habíamos creado, un poco torcida si era sincera, nos miró de pies a cabeza como si estuviera planeando cual iba a ser la prueba de fuego que teníamos que pasar.

 ─Van a correr diez vueltas a la cancha ─miré la cancha de fútbol, era tan grande que a mitad de la primera vuelta estaría jadeando y lista para morir en medio de la cancha.

Algunas empezaron a protestar haciendo que el profesor les añada unas cuantas vueltas más al total que tenían que hacer, era mejor tener la boca cerrada que dar una opinión y tener que dar más vuelta en esta tortura llamada educación física. Tomé una respiración y arme un plan en mi mente, correría hasta que mis piernas ardieran y si me quedaba sin aire utilizaría magia, ya había roto la regla de no magia en público cuando había hechizado a mi amiga, así que no veía el problema de volver a utilizarla.

 ─Las diez primeras chicas que lleguen dentro del tiempo establecido serán preseleccionadas para ser parte del equipo de atletismo ─miró su cronómetro─, las demás seguirán viéndome como su profesor de educación física. Van a correr, ¡ahora!



Kath

#16 в Joven Adulto
#21 в Fantasía
#5 в Magia

В тексте есть: amor, brujas, magia

Отредактировано: 10.06.2018

Добавить в библиотеку


Пожаловаться




Books language:
Interface language: