Falling in Love Magically

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Capítulo 19 - Alana

Llegué a mi habitación porque tenía que realizar otro deber de historia americana así que me dejé caer en mi silla para empezar con esa investigación cuando mi móvil sonó, lo saqué de mi sudadera para leer la pantalla y no sabía si estar aliviada o enojada con ella. Deslicé mi dedo por la pantalla y llevé el teléfono a mi oído, esperaba que tuviera un buen motivo para no haber contestado ninguna de mis llamadas anteriores.

  ─Por fin ─dije en forma de saludo─. Me he cansado de estar llamándote.

  ─Disculpa, Alana ─murmuró─, estaba de compras.

  ─¿Compras? ─enarqué una ceja. Sentía que algo me estaba ocultando y mi lengua picaba por recitar el hechizo de la verdad sobre ella, de nuevo.

  ─Uh, si ─balbuceó─, mi madre quería renovar su armario y decidió llevarme con ella.

  ─De acuerdo ─dije lentamente sin creerle nada. Había pocas tiendas de ropas en el pueblo y tenían ropaje muy pocos llamativos─. Te llamaba para decirte que si tengo permiso para ir a la cita.

  ─¿En serio? En este momento llamo a Josh para que le avise a… ─y se quedó muda de repente.

  ─¿Avisarle a quién? ─pregunté dulcemente esperando que me diera una pista de quien iba a ser mi cita.

  ─A tú cita, para que le avise a quien será tú cita ─dijo apresuradamente.

  ─Está bien, te dejo para que hables con él.

  ─Adiós, ¿y Alana?

  ─¿Sí? ─esperaba que se sincerara conmigo.

  ─Compré un vestido que puedes utilizar en la cita ─dijo con una sonrisa antes de colgar.

¿Un vestido? Tragué audiblemente, la última vez que había utilizado un vestido fue cuando tenía unos seis o siete años y no era capaz de elegir que ponerme. No me sentía cómoda con ellos y prefería mil veces estar con pantalones que, en vestidos o falda, si mi amiga empezaba que iba a ocupar lo que había comprado, estaba muy equivocada. Ella sabía demasiado bien que odiaba los vestidos a muerte, lo que había dicho debía ser un mal chiste o ella me quería sacar de mi zona de confort. Estaba segura de que si iba a esa cita sería bajo mis propias reglas y no las de alguien más, incluida la vestimenta que llevaría.

Deslicé mi dedo por el mouse táctil trayendo la pantalla a la vida, me gustaba la historia y saber cómo era el mundo antes de la tecnología, como era su forma de vivir y ver la vida, lo que no me gustaba eran hacer investigaciones que no tenía un fin específico para mi educación. Sin embargo, no podía quejarme de nada, ellos eran los profesores y quienes decidían que aprendíamos y que teníamos que investigar. No podía irme contra el sistema de educación cuando él era más poderoso que yo.

Resoplé tecleando el tema que me tocaba indagar, tal vez un poco de música haría que fuera más divertido lo que tenía que hacer, entre al reproductor de música y puse play sin ver que canción salía. Sonreí al escuchar el sonido característico de una banda irlandesa que amaba escuchar, alcé el volumen lo que más pude y moví la cabeza al ritmo de la melodía.

Estaba tan absorta haciendo mi deber y con la música tan alta que no había escuchado mi móvil sonar un montón de veces. Giré en mi silla cuando me dieron ganas de ir al baño y mi celular se ilumino de nuevo, me levanté y corrí al baño para ser mis asuntos y lavarme las manos cuando terminé.

Me acerqué a mi escritorio y aferré mi teléfono, tenía cinco llamadas perdidas de Eliot, mordí mi labio inferior debatiendo si debía devolverle la llamada cuando en ese momento mi móvil volvió a sonar dándome un pequeño susto. El nombre de Eliot parpadeó en la pantalla, pause la música antes de contestar, esperaba que fuera por una buena causa que me estuviera llamando.

  ─Hola ─murmuré.

  ─¿Sabías qué Jane Austen empezó a escribir a los once años de edad y no a los treinta y cinco como muchos creen? ─preguntó Eliot sacándome una sonrisa.

  ─Si lo sabía ─sonreí sin querer─. ¿Solo me llamaste para decirme eso?

  ─Para eso, pero principalmente para escuchar tu voz.

Me sonrojé, estaba muy segura de que en ese momento parecía una manzana de lo roja que me encontraba, no podía creer que él me hubiera dicho algo así. Sentí pequeñas mariposas aleteando en mi estómago y eso no era bueno, nunca era bueno cuando sentía ese tipo de cosas, en los libros de romance que Rachel me obligaba a leer la protagonista sentía esas mariposas cuando le gustaba el protagonista masculino.



Kath

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В тексте есть: amor, brujas, magia

Отредактировано: 20.04.2018

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