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Prologo

Prologo

 

Todo se encontraba inusualmente en calma después de aquella disputa en el Ágora y baño de sangre en la Corte; unos se encontraban encerrados, angustiados por la furia y dolor del Rey Ricardo I., mientas otros celebraban abiertamente lo que consideran la extinción del peligro para su especie bajo la seguridad de su hogar pues, aunque eran lo suficientemente idiotas como para festejar la muerte de su reina, no lo eran tanto como para hacerlo frente a su Rey. El cual había sucumbido ante la bestia que en él habitaba.

La pequeña Natasha se encontraba en Inglaterra en un internado especializado en la crianza de señoritas de alcurnia y así prepararlas para para responsabilidades futuras, muy lejos de aquella muchedumbre… que de haberla encontrado, hubiese encontrado el mismo destino que su madre.

Las reglas en el Imperio eran simples:

  1. No cruzarse con humanos, salvo que este sea tu pareja destinada.
  2. Nunca traicionar al Rey porque faltarle a él era como hacerlo con toda la comunidad sobrenatural.
  3. Cada ciudadano del Imperio debía respetar las normas de convivencia pactadas en el Tratado Internacional de 1985 sobre la coexistencia de las especies con la raza humana y el reconocimiento del Imperio como Estado por las demás naciones del mundo.

 

Pero esa noche cada una de las sencillas reglas se habían roto y con ello se había cambiado para siempre el curso del Imperio Petrova: Ricardo tenía claro que no iba a seguir gobernando a quienes lo habían traicionado a él y su familia, mientras que su hermano veía consumada su posibilidad de hacerse con el trono, pese a la negativa de su padre de abdicar a su favor. Después de todo, Juan era el primogénito y que fuese producto de un desliz no ensombrecía su linaje.

 

 



Lunette

Editado: 12.10.2018

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