Fenrir

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Capítulo Cuatro

Cuando desperté era lunes de escuela, el día anterior me la pase encerrada en la biblioteca de Alpha mientras parecía que Ezra también trataba de evitarme porque en cuanto llegó Alistar se fue con ella y por lo que escuché en el desayuno, regresó demasiado tarde.
Sin embargo, él se fue en una moto color rojo reluciente mientras que yo tuve que subir al mismo coche negro que me trajo aquí en primera instancia. En cuanto llegué a la escuela varias personas que estaban entrando se detuvieron unos momentos para notar que era yo quien iba bajando, los chicos rápidamente miraron hacía otro lado y las chicas observaban como buitres cada acto que hacia.

—Gracias James —murmuro cerrando la puerta de coche.

—Pasaré por usted a la salida, señorita —responde el chofer amable.

—Esta bien.

Me quedo más tiempo en la entrada viendo como se va el coche y al dar la vuelta tomo una respiración honda y entro, Luna ya se había encargado de arreglar todo en la escuela para que no pasara vergüenzas o cosas parecidas como la típica presentación de quién era y de dónde venía, con mi horario en mano entraba a la escuela y buscaba el salón de historia, para mi suerte mía lo encontré en el segundo piso a mano derecha  de las escaleras. Al entrar ya estaban la mayoría de los asientos ocupado por lo cual tomé uno libre que estaba junto a una de las ventanas, afuera estaban los campos de americano donde se veían a varias personas entrenando. 

Sentía la mirada fija de todo el salón por lo cual me centré en mirar el campo, todo la manada sabía lo que significaba que una chica nueva estuviera entre ellos, a fin de cuentas todos se conocían y ser yo la elegida hacían que buscaran lo que me había hecho ser la siguiente Luna y pareja de Ezra.

—Hola —escucho la voz de una chica a mi lado.

Cuando volteo descubro a una chica de lentes de pasta, cabello oscuro algo ondulado y mirada verde, estaba sentada en la banca junto a mí mostrando una sonrisa amable, parecía una hada salida de su cuento con su piel pálida, mejillas sonrojadas, labios rosas,  cejas algo gruesas y rasgos finos, miro a los demás que parecían ahora mucho más interesados que nada, supongo que ella sabía quién era y sólo estaba tratando de ser amable por lo cual carraspeo y respondo.

—Hola —murmuro nerviosa.

—Soy Hela —exclama extendiendo su mano hacía mí.

—Fenrir —respondo estrechando tu mano.

—Lobo de Loki.

—Padres fanáticos a la cultura nórdica —explico con una sonrisa irónica.

En cuanto el profesor llegó igual lo hizo la calma dado que todos dejaron de prestarnos atención y se centraron en la clase dándome dos horas de paz que disfruté muchísimo más una hora de matemáticas y otra de literatura llegó la hora de comer, Hela me guió primero al que sería mi casillero y que por mala fortuna estaba enfrente del de Ezra, asumí que eso lo había causado Luna. En cuanto dejo mis libros y doy vuelta encuentro a Ezra quién me estaba mirando a pesar de que estuviera con Alistar quién parecía no darse cuenta de eso, por el débil vinculo aún no formado sentía su curiosidad por la chica que estaba a mí lado. 
Con el ceño fruncido tomo a Hela por el brazo y dejo que me lleve a la cafetería.

En cuanto entro se hizo un pequeño momento de silencio en dónde todas las miradas se posan en mí, miro hacia abajo mientras mi nueva amiga me lleva a la fila donde comprar comida, un gruñido se hizo presente, no fue fuerte pero tenía la suficiente fuerza que hizo que dejaran de verme, sabía quien fue así que sólo logre mandarle una sensación de agradecimiento la cual no respondió. Tomo una charola azul y comienzo a servirme unas uvas, una hamburguesa y un refresco de cola, en cuanto llegó a la caja pago mi comida y espero unos segundo a que Hela haga lo mismo para después ir hacia una mesa que estaba libre.

—Para ser la elegida de Alpha eres reservada —inicia la conversación mientras abre la envoltura del sándwich.

—¿A qué te refieres? —cuestiono abriendo primero mi refresco y dando un sorbo.

—Cualquier otra chica habría estado feliz de serlo y lo haría notar a dónde fuera.

—Si, pero no me gusta ser el centro de atención además, siempre esta la opción del rechazo.

Había cometido un error, lo había dicho en voz alta y con una multitud centrada totalmente en mí, la mayoría de las miradas se posaron en Ezra quién mantenía entre sus manos la charola de comida mientras que su rostro se esforzaba para estar serio y no poner aquella expresión que yo ya había visto, nerviosa y con la mirada de todos puesta en mí tomo mi hamburguesa, mi refresco y la comida y salgo casi corriendo de aquel lugar. En un inició comencé a deambular por la escuela hasta que salí hacia el campo de americano, para fortuna mía estaba vacío, subo por las gradas hasta la última y me siento ahí, comienzo a comer lentamente, aún cuando el timbre marco el inicio de las clases no me presenté, decidí quedarme ahí hasta que las horas acabaron. 



Alysse Blake

Editado: 21.10.2019

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