Fierce Obsession

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Capitulo 5

CAPITULO 5

 

¿Voten si? POR FAVORR

 

Maratón 2/3

 

Erick

 

Mi mirada barría todo el lugar intentando controlar la ansiedad que mi cuerpo sentía ante saber que hoy podría tenerla cerca mío, conmigo. Mi pensamientos se dispersaron hasta Ethan, no sé qué mierda valla hacer pero, hoy hable con Romina y me comento que nada bueno.

 

No digo que yo sea un santo, pero Ethan no es alguien que podríamos llamar exactamente bueno, sino todo lo contrario. Solo espero, que lo que tenga en mente le salga bien, por si bien estar y el mío.

 

Ann.

 

A mi mente salto de repente la cascada de fuego que ella posee como cabello, naturalmente nose como comportarme con ella, no estoy acostumbrado a perseguir al sexo femenino, ya que lo no preciso, puedo tener sexo cuando quiera y con quiera, con eso no tengo problemas.

 

Pero con lo de ser cariñoso y demás, ahí sí que no soy experto, mi mente no admite tener que estar pensando en una misma mujer siempre, tener que imaginar lo que se sentiría tener su cuerpo pegado al mío. Es abrumador, querer algo, anhelarlo y no conseguirlo, aún más cuando ya te acostumbraste a tenerlo siempre.

 

Mi cuerpo chocaba con distintos humanos, escuchaba desde lejos como chicas hablaban de mí, como otros coqueteaban entre sí, todo era un caos, en lo que respecta a mi alrededor, pero no quería concentrarme en eso, solo quería llegar a ella.

 

Antes de que pudiera reaccionar, pude sentir como mis ojos observaba un cuerpo perderse entre tantos movimientos, sus curvas iban al compás de la música, su cabella rojo como el fuego resaltaba entre todos, era como si fuera una llama bailando en medio de la nada. Sus ojos te hacen perder en un laberinto sin fin, ese verde hace que recuerde lo verde que es el bosque. Lo verde que te rodea todo. Su cuerpo pequeño, pero cautivador, te hace tentar a la locura, a imaginarte hacer todo y nada con ella. Crear el todo, y caer en la nada.

 

Algo toco mi orgullo con fuerza, al observarla con determinada delicadeza, la vergüenza y una pisca de rabia recorrió mi cuerpo, ella estaba envuelta en un delicado vestido azul, no en el que yo le había mandado.

 

Habría seguido observándola por toda la vida, viendo como sus extensas piernas bailaban al compás de la música, como su cuerpo se mercia entre otros. Como su cabello se movía con cada paso que ella daba, como mi cuerpo reaccionaba ante cada uno de sus movimientos.

 

Nunca, en toda mi existencia, me puse así por una mujer, embobado, como un estúpido, jamás. No digo, que una que otra mujer no me allá llamado la atención, pero ella es diferente.

 

Ella es mía.

 

Y la quería, en mi cama, debajo de mí, pienso por mí.

 

Sin esperar demasiado, dando largos pasos, me fui acercando hasta quedar a espalda de ella, sentí como su piel se estremecía ante mi respiración chocando contra su cuello, estaba tan cerca.

 

Observe como en un rápido movimiento su cuerpo giro en mi dirección quedando cara a cara conmigo, sonreí, sonreí ante sus ojos cargados de confusión, era inevitable no esperar aquella mirada, cómo no, después de todo soy un acosador, o en eso me he vuelto.

 

Alargue mi brazos hasta su cintura, cuando vi cómo un reflejo como alguien la empujaba al pasar der detrás, su torso choco contra en mí, mis manos tenían ambos antebrazos agarrados con fuerza. Saliendo de su ensoñación levanto rápidamente su mirada, lanzándome una cargada de desaprobación, sentí como intentaba zafarse de mí.

 

Sonreí ante su acto.

 

Quería besarla, hacer que de sus labios salgan gemidos cargados de placer, quería tenerla bajo mi cuerpo ahora mismo, quería tomarla como fuera. Donde fuera. Y lo que ella hace ahora mismo, no cambia en nada eso.

 

Todo lo contrario solo hace que mi lobo interior se excite al ver como su mate intenta escapar, como si fuera una presa que quiere correr, como si ella fuera una simple animalito y yo un lobo.

 

Un lobo feroz por tomarla.

 

Amy

 

Mis parpados parecían querer acostumbrarse a tanta oscuridad, me senté y observe como mi cuerpo esta flácido en el frio y húmedo piso. Intente levantarme e hice una mueca al notar el leve dolor de espalda que se extendía por esta.

 

Observe con determinación al mi alrededor y un escalofrió me recorrió de pies a cabeza, aun sentada en el piso mire como la pequeña habitación cuatro por cuatro pareciera que poco a poco se vuelve cada vez más pequeña.

 

Mi respiración lentamente se estaba volviendo más acelerada, todo estaba a oscura, solo iluminado por una tuene luz que provenía de una mini ventana en una de las paredes, me levante lentamente y me acerqué a esta, los barrotes impedían que pase aunque sea mi mano, observe como los rayos del sol traspasaban esta, hace puntita de pie para poder observar para afuera, pero, no podía, detrás de la ventana a veinte centímetros se encontraba una capa de tela, como una media sombra, que impedía la vista hacia afuera, pero no que el sol entrara hasta adentro.



Daff

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En el texto hay: hombres lobo, hombres lobos, amor

Editado: 17.05.2018

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