Fierce Obsession

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Capitulo 6

CAPITULO 6

 

RECUERDEN VOTAR Y COMENTAR 

3/3

 

Amy

 

Ese imponente hombre me miraba, esos ojos me taladraban, todo en él era profundo. Lo observe con determinación, su cabello castaño oscuro perfectamente desordenado como si tendría la obligación de estar así, sus ojos brillaban en plena oscuridad, un escalofrió me recorrió por dentro al ver ese gris penetrante, su mirada te hacia perder en un laberinto sin fin. Su rostro, pómulos marcados, nariz respingona, ojos medianamente grandes, labios finos, pero con algo que los hacia ver carnosos.

 

Podría llegar a decir que él era el perfecto ejemplo de un modelo de revista, su cuerpo era grade, pero no con exageración como otros hombre, pero por más que él no sea gigante, intimidaba, me intimidaba mejor dicho, poseía un aura que gritaba miedo. Su piel, su piel perfectamente bronceada, sin ningún error, estaba recubierta en muchas partes por tinta, tatuajes lo recorrían, pero eran parte de él, hacía que se viera más, atractivo e intimidante.

 

- ¿Quién eres? Pregunte animándome a hablar.

 

Vi como en su rostro, duro, sin ninguna expresión, se empezó a formar una sonrisa cargada de arrogancia, ante mi típica pregunta, vi como hiso cuatro pasos con exactitud hasta posarse en la pared enfrente mía y quedarse ahí, mirándome con esa sonrisa, que te dejaba sin respiración, por lo atractivo que se veía y por la maldad que irradiaba.

 

- Contéstame. Pedí después de segundos sin obtener respuestas.

 

Mi enfado se hacía presente, cuando vi que nose dignaba a contestarme, he más, podía ver ese brillo de superioridad y diversión en sus ojos.

 

- ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué quieres? Pregunte intentando sonar enfadada e intimidante, aunque podía jurar que lo que salió no era ni nada parecido a lo que quería lograr.

 

- Estas aquí.- Sonrió, dándome a conocer su gruesa e intimidante voz.- Porque yo quiero que lo estés.

 

- Quiero largarme de aquí. Solté lo primero que se me vino a la mente.

 

- Sigue soñando, Princesa. Respondió él, calmadamente después de casi diez segundos.

 

- ¿Porque quieres tenerme aquí? Pregunte, sintiendo como el temor y la confusión se apoderaban nuevamente de mí, como mis lágrimas empezaban a salir. Revelando como me sentía verdaderamente.

 

- Porque de algo sirves, yo lose, yo lo presiento. Frunció el ceño mirándome fijamente.

 

- Por favor.- Pedí en un susurro.- Déjame ir.

 

Observe a través de mis pestañas, como su cuerpo se tensaba ante mis palabras, gire mi rostro dejando a su vista mi espalda, no quería mirarlo, una serie de sentimientos se colapsaban sintiendo su presencia delante mío.

 

Algo dentro de mí se removía lentamente, como intentando salir, sin poder.

 

Pensé en enfrentarlo una vez más, gire mi rostro rápidamente y lo primero que se escucho fue mi grito de miedo. Gire mi rostro tan rápido que ni lo vi, ahí estaba ''el en cuclillas frente a mí, con su rostro a centímetros del mío, tendría que dar miedo, pero tenerlo cerca mío me conforto, peor a la vez no. Algo no me cerraba con él, con mi "secuestrador".

 

Intente alegarme, primero girando mi rostro, justo en el momento que me iba a levantar, sentí su mano tomarme, esa gigante mano, con uno que otro tatuaje, que agarro rápidamente por la garganta, podría llegar a jurar que cubría casi todo mi lado derecho y más, no me lastimaba ni me agarraba lo suficientemente fuerte como para hacerlo, pero se ahí me controlo, para tener devuelta mi rostro frente al suyo.

 

Sentía su respiración chocar contra mis labios. Levante mi mirada y ese gris me cautivo, sus ojos me miraban con un brillo que no supe descifrar, pero tampoco quería, él no me inspiraba confianza, pero algo dentro mío si confiaba en él, como si tuviera la obligación a hacerlo.

 

Mis ojos rápidamente se apartaron se los suyos, cuando vi como su otra mano se aproximaba a mí, en segundos tuve sus dedos tocando lentamente mis labios, sus ojos me observaban con gran determinación, buscando algo. No lose.

 

Estábamos tan cerca, estaba tan cerca de él, pero era como si no pudiera reaccionar, pero sabía perfectamente que estaba pasando a mí alrededor. Cuando un viento me golpea, recobrando la noción lo vi alejarse de mí, se había levantado. Antes de que de mis labios pudiera salir algo, la puerta fue azotada rápidamente, dejando que el sonido del golpe digiera todo.

 

[...]

 

He perdido la noción del tiempo, ya nose que día es, ni qué hora. Solo sé que cada día dos veces en conclusión, la misma mujer viene a dejarme la comida, solo que estas veces no ha vuelto a dirigirme la palabra. Tampoco, en estos días, he vuelo a verlo a él, nose pero algo dentro de mi pareciera que lo extraña, los latidos que sentía dentro de mí al pensar en el solo me hacía alborotar, él era un desconocido, mejor dicho mi secuestrador y yo pensaba en él, con otro sentido. Creo, que sinceramente ya me estoy volviendo loco, si no es que ya lo estoy.



Daff

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En el texto hay: hombres lobo, hombres lobos, amor

Editado: 17.05.2018

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