Forest´s Shadows

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CAPÍTULO 3

— ¿Y entonces viajaron solas hasta Ventura para estudiar? —Inquirió Lisa con interés.

Se habían sentado juntas en la clase de Biología y a Selene le agradaba su amabilidad y compañía. No acostumbraba a desenvolverse con facilidad en su entorno, pero Lisa y Ross le facilitaban las situaciones desenvolviéndose ellos con ella.

—Ari tiene parientes aquí —explicó—, no es que estemos solas. Ellos nos están prestando un departamento dentro de su propiedad por aquí cerca.

—Eso es más suerte de la que yo podría aspirar. Ni siquiera puedo salir de noche por las desapariciones que ocurren a diario con los estudiantes de aquí —resopló Lisa en una mueca. Selene enarcó las cejas—. Es que todos los que desaparecen, son estudiantes. Todos de las mismas edades.

—Qué extraño…

—Lo es. Es como si los estudiantes se frustraran de los estudios y salieran al bosque de las sombras a suicidarse.

— ¿Suicidarse?

—Los llaman suicidios, porque no hay explicaciones lógicas para sus repentinas muertes —intervino Seth por primera vez. Ambas se giraron hacia él, notando su presencia apenas en esos instantes desde el escritorio de atrás.

—Es horrible —el rostro de Selene palideció.

—Lo es —concordó su compañera—, pero no creo que se suiciden; no me imagino en qué piensan cuando desaparecen.

—El estrés genera pensamientos suicidas —opinó Seth.

Lisa lo observó embelesada, como si oír su voz pudiese despertar el mismo interés arraigado que despertaba en Selene.

—Pero eso no tiene sentido, ni siquiera puedes estresarte con clases así —explicó la pelirroja. Seth la observó en silencio unos segundos, reflexionando en lo que le pareció una eternidad a Selene.

—Lisa, cámbiame —ordenó Seth sin mirarla. La castaña pareció sorprendida, no sólo por la demanda imperativa del joven sino por la sorpresa de que Seth supiese su nombre.

Selene observó cómo ambos intercambiaban lugares y se ofuscó por la forma en que se había comportado su nuevo acompañante.

—Podrías haber sido más amable —objetó Selene moviendo a un lado el cabello que había trenzado esa mañana antes de cruzarse de brazos.

Seth esbozó una sonrisa apenas perceptible ante el comentario.

— ¿Por qué crees que no van a suicidarse al bosque de las sombras?

Aquella pregunta la tomó por sorpresa y blandió el rictus de su semblante pensando en la idea de alguien perdiendo la vida súbitamente entre sombras de un bosque. Recordó haberlas visto el día anterior alrededor de Seth e imaginar que el resto de las personas no podían verlas pero sí percibir su muerte la embargó en pavor.

— ¿Insinúas que algo los está matando? —Añadió él.

— ¿Algo? —Repitió.

— ¿Qué harás en la noche, Selene? —Inquirió luego—. Dime dónde vives.

—No.

Seth esbozó una mueca divertida.

— ¿Esperas que adivine dónde debo pasar a recogerte? —Se encogió de hombros—. Bien, será motivador.

—Quiero decir que no, no puedo esta noche.

—Estaré ahí a media noche.

Tras guiñar un ojo, Seth desapareció en el pasillo arrebatándole el aliento a la joven. No esperaba que estuviese hablando en serio, prefería tomárselo como una broma para provocarla a reaccionar de la mala manera. En su antiguo instituto lo hacían todo el tiempo.

Recogió sus libros de Biología y se incorporó en el pasillo con el resto de los estudiantes buscando a Ariadna; pero el bullicio de trompetas y gritos en la cafetería acabaron con sus esperanzas.

Oteó a su alrededor, incapaz de comprender lo que sucedía y revisó su mesa atestada de caras desconocidas intentando en vano hallar a su compañera. Un grupo de jóvenes que llevaba maquillaje rojo se aventuró a pasar a su lado cantando una rima pegadiza mientras un segundo grupo los guiaba con bombos y cornetas.

Selene no daba crédito a la escena de gozo y alegría de los estudiantes mientras una de ellos estaba desaparecida desde hacía tres días. Sostuvo su bolso al pecho y atravesó las mesas intentando ocultarse de los festejos y apartándose de posibles golpes entre tanto tumulto.

Algunos chicos la levantaron haciéndola girar en el aire mientras otros le ofrecían confeti o simplemente se lo arrojaban a su alrededor sonriendo. La depositaron sobre una mesa del comedor rodeándola y vitoreando; Selene sonrió apenas intentando bajarse cuando uno de ellos tiró de su bolso para retenerla haciéndola perder el equilibrio y cayendo sin remedio fuera de la mesa.

Chilló del pánico cuando ya no tuvo a qué aferrarse pero al instante, un par de brazos cincelados y sonrisa escandalosa la atraparon en el vuelo. Se sostuvo a su cuello cerrando los ojos por sus acaloradas mejillas y oyó a la multitud a su alrededor vitorear por el aterrizaje.



Miss Wonderland

Edited: 10.01.2019

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