Fortress (gay)

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VI

-Nos están ocultado algo.- Le susurró Juliet a Killian para que Kathy no la pudiera escuchar. Llevaban un rato caminando, y la asesina había esperado alejarse lo suficiente de la aldea de las amazonas para hablar. -¿No se te hace raro? La líder esa nos hablaba como si nosotros fuéramos hacer algo importante.-

-A mí también se me hizo extraño que hablara con tanto misterio, pero supongo que es normal, yo tampoco confiaría plenamente en unos desconocidos.- Replicó el caballero también en un susurro.

-Pero tu confiabas en mí, ¿me equivoco?- Killian se detuvo para mirar a Juliet, quien a su vez, al ver que el caballero dejó de caminar, lo imitó.

-Y todavía lo hago.- Juliet sonrió.

-¿Qué tanto susurran ustedes dos? Dense prisa, entre más rápido lleguemos, más rápido encontramos al príncipe humano, y por lo tanto, más rápido salgo de ustedes.- Dijo Kathy ya un poco más adelantada que ellos. La asesina y el caballero intercambiaron miradas de fastidio y suspiraban casi a la misma vez. Iba a ser un largo camino.

-¿De verdad eres un caballero? No pareces para nada uno, eres demasiado flacucho y débil para ser uno. La caballería humana debe ser unos incompetentes.- Se burló la amazona. La chica llevaba rato burlándose del caballero, aunque este simplemente la ignoraba, sin embargo Juliet se estaba hartando del comportamiento que esta estaba teniendo con su compañero.

-Si no se calla de una vez, te juro que la mato.- Le murmuró entre dientes al caballero. Killian río, mientras que Silver bajó las orejas, el lobo también parecía irritado con la presencia de la amazona.

-Y tú.- Dijo Kathy ahora dirigiéndose a Juliet. -¿Tú eres una asesina? Yo diría que eres la mitad de una.- Se burló nuevamente, esta vez dirigiéndose a la estatura de Juliet, quien sin poder contenerse más, prefirió darle a la amazona por donde más le dolía.

-Al menos, a mí no me falta ninguna parte de mi cuerpo.- Contraatacó la asesina. Kathy apretó los dientes y los puños de la rabia.

-Juliet, ¿qué quieres decir con eso?- Preguntó Killian confundido.

-¿No lo has notado? Las amazonas al entrar en la madures, se cortan los pechos para evitar que los hombres se les acerquen. Aunque sólo el seno derecho. No se por qué, si van hacer algo, háganlo bien.- Dijo Juliet, sin apartar la mirada de la amazona, quien parecía reaccionar con cada palabra que la asesina decía. Killian evitó mirar a la amazona, ya que sabía que si lo hacía tendría la tentación de querer mirar aquella zona, solo por la curiosidad de ver que lo que había dicho Juliet era cierto, y a pesar de que Kathy había sido bastante cruel con ellos, era una dama, y él tenía que respetarla.

-Creo que deberíamos dejar los insultos de una vez, no debemos pelear entre nosotros.- Intentó calmar el caballero a las chicas que parecían que en cualquier momento se iban a matar entre sí.  Ninguna dijo nada, sin embargo comenzaron a caminar nuevamente, haciendo que Killian respirara aliviado. Ambas enojadas, daban mucho miedo. Miró a Silver, quien le miraba esperando a que comenzara a caminar junto a las chicas.

-Espero que lleguemos rápido.- Susurró, sacando la brújula para corroborar que iban por buen camino.

El resto del camino fue increíblemente incómodo y ridículamente largo. Tanto, que cuando el caballero pudo divisar la montaña a lo lejos, casi estuvo por echarse a llorar de felicidad junto con Silver. Sin embargo, su felicidad no duró mucho, ya que unos rugidos en la lejanía, provocó un escalofrió en todos los presentes que les hizo quedarse paralizados. Los grifos, de los que les había hablado Alys, estaban por todos lados, claramente nerviosos e irritados dando vueltas custodiando sus respectivos nidos, y tal como les había mencionado la líder de las amazonas, parecían ser muy agresivos.

-Bien, ¿y cómo pasamos?- Preguntó Juliet colocando sus brazos en su cintura en forma de jarra.

-La verdad, no tengo ni idea.- Respondió Killian observando en dirección a la montaña.

-Y para serte sincero, esperaba que tuvieras alguna idea.-

-¡Les dije que tomáramos el camino largo!- Exclamó Kathy de mal humor.

-¿Y se puede saber en qué maldito momento dijiste eso?-

-¡No es mi culpa que tu falta de estatura haga que mis palabras no lleguen a ti!-

-¡Te vas a enterar!-

-Disculpe, señoritas.- Interrumpió el caballero, lo más sutil que pudo, temía hacer enojar a las dos aún más de lo que ya estaban. Los grifos parecían menos amenazadores al lado de aquellas dos. -Dejen de alzar la voz, creo que los grifos se han percatado de nuestra presencia.-

Ambas se callaron, para comprobar que efectivamente los grifos habían dejado de gruñir y rodear a sus respectivos nudos, y ahora estaban sin moverse un centímetro completamente en silencio, como si quisieran detectar un sonido.

-Definitivamente nos descubrieron.- Susurró la amazona.

-Shhh...- Intentó silenciar la asesina. -Cállate, que nos están tratando de localizar.-



Marie Di Angelo

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En el texto hay: asesinos, caballeros, magia

Editado: 31.10.2019

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