Fortress (gay)

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VIII

Juliet no podía creer lo que sus ojos estaban observando.  Killian estaba en el nido de la bestia jugando con el propio grifo, y con sus cachorros.

-¿Estás viendo lo que yo estoy viendo?- Preguntó Kathy aparentemente igual de estupefacta que la asesina.  Juliet asintió haciendo que la amazona resoplara con frustración. -Creo que hubiese preferido encontrarle desmembrado o algo, esto es ridículo.-

Por una vez, Juliet estaba de acuerdo con ella. Aquella situación era ridícula, sin embargo estaba aliviada de que el caballero se encontrara bien, y al parecer también lo estaba Silver, quien se había acercado cauteloso hasta el nido, y olfateó a los pequeños algo disgustado de que estuvieran teniendo la atención del caballero.

La madre grifo, por su parte, parecía bastante tranquila con la presencia de extraños en su nido, lo cual era raro, ya que tenía dos cachorro que proteger, generalmente las madres eran más agresivas cuando desconocidos traspasaban su territorio. Era como si ella supiera que ellos solo estaban allí para buscar a su compañero.

-¡Juliet, Silver!- Exclamó Killian al verles, tenía una gran sonrisa marcada en el rostro, realmente le gustaban los animales.

-Y Kathy, por si te habías olvidado.-

-¡Mira, son inofensivos!-  Continuó el caballero ignorando a la amazona por completo.

-¿Qué tienes con los animales salvajes? ¿Cómo diablos le haces para que sean tan cariñosos contigo?-  Preguntó Juliet acercándose, la verdad era que las crías eran muy tiernas. 

-Solo hay que hacer amables, supongo.-  Respondió el caballero sencillamente. 

Juliet sonrió.

-Creo que eso solo funciona en ti.- Mencionó observando a los bebes grifos jugar con Killian, haciendo sonidos juguetones, y revoloteando sus pequeñas alas emocionados.  La amazona, harta ya de la situación, y desesperada por continuar y avanzar por el largo viaje que apenas comenzaba les interrumpió:

-Deberíamos irnos... Un reino que salvar, ¿recuerdan?-

-Aún no sé cómo se les ocurren pedirnos ayuda, un caballero que solo le importa rescatar a su príncipe; una asesina a sueldo, y una amazona que odia la vida. Sí, definitivamente somos el trío menos indicado para esta misión.-

Killian se levantó y con cuidado salió del nido, para luego acariciar una última vez a los cachorros y a su madre.

-Nos vemos, Mamá Grifo.- Se despidió. -Fue un placer conocerle.- El grifo soltó una especie de ronroneo grueso, lo que el caballero sonrió abiertamente tomándolo como una despedida.

-¿Por qué le hablas?-  preguntó Kathy incrédula. -Es un animal, no te va a entender.-

Killian frunció el ceño, ya bastante fastidiado de que la amazona tuviera que criticar todo lo que hiciera.

-Los animales entienden más de lo que piensas.  Algunos, incluso, comprenden mejor las cosas, que muchas personas que conozco.-  Explicó seriamente, acercándose a ellas, Silver le siguió lealmente.  El rostro de Kathy se tornó rojo al escucharle.

-¡¿Qué es lo que quieres decir con eso?!-  Exclamó llena de rabia, Killian dio un pequeño brinco, sorprendido y confundido por el súbito grito.  Juliet, al ver que la amazona tenía la intención de acercarse al caballero algo violenta, se interpuso entre ellos.

-Kathy, cálmate.- Dijo intentando controlar la situación. -No creo que  ese insulto haya sido dirigido hacia ti.-

La amazona apretó los dientes, y salió de la cueva, murmurando hecha toda una furia.  Juliet suspiró.

-Deberíamos ir detrás de ella, no creo que sea buena idea dejarla sola por mucho tiempo.-Mencionó dirigiéndose hacia la salida de la cueva, Killian la siguió, sin embargo antes de salir, volteo para poder observar por una última vez a Mamá Grifo y a sus cachorros, se volvió a despedir agitando su mano, para luego salir de la cueva junto a Silver.

Kathy y Juliet ya estaban comenzando a descender la montaña, así que rápidamente fue tras ellas.  Al alcanzarlas, pudo presenciar la tensión que había entre ellos, la cual parecía que él siempre era el responsable, aquello ya parecía ser algo habitual con ellos.

Juliet tenía razón, si apenas podían llevarse bien entre ellos, aunque aquello en parte era culpa de Kathy, la chica no hacía ni un mínimo esfuerzo por llevarse bien, ni con él por ser un hombre, ni con Juliet por defenderle, ¿cómo podían detener una guerra que amenazaba con destruir ambos reinos?

Bajar la montaña no fue una tarea muy sencilla.  El camino era rocoso y engañoso, y parte del terreno se desprendía bajo sus propios pesos, por lo que cada paso tenía que ser ejecutado con extremada calma y cuidado.   Más de una vez, Killian tuvo que incrustar su espada en el terreno para evitar resbalar y caer.  Silver lo tenía bastante más fácil, por eso de tener cuatro patas.  Y cuando veía al caballero tener problemas, le ayudaba, sirviendo de soporte, lo cual Killian le agradecía. 

Juliet también parecía tener algo de dificultad al bajar, solo que, extrañamente, parecía como si ya tuviera experiencia en bajando montañas empinadas.  Su paso era lento, pero sus movimientos era precisos y no torpes como los del caballero.

Y por último, Kathy.  Ella estaba de lo más bien.  Bajaba con gracia y agilidad, a un paso medianamente rápido, por lo que iba mucho más adelantada que ellos, y ni se molestaba en voltear a ver si los demás se encontraban bien, solo continuó sin importarle nada más, hasta llegar al suelo firme, y se quedó allí, esperando  a que los otros terminaran de bajar, lo cual hicieron minutos después.

-Se tardaron mucho...- Se limitó a decir la amazona nada más llegaron los otros.

-Lo siento, no estamos acostumbrados a bajar montanas gigantes.- Respondió Killian, ya ni si quiera asombrado de la actitud arpía de Kathy. 

Juliet suspiro, aquel viaje seria eterno si todos seguían discutiendo de esa manera.



Marie Di Angelo

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En el texto hay: asesinos, caballeros, magia

Editado: 31.10.2019

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