Fragments ¿mentira o Destino?

Tamaño de fuente: - +

✽ Capitulo 4 ❃ Roselyn

"¡Y yo aquí, condenado a la inacción! Me sucede a veces que no puedo por menos suspirar y, penetrado de dolor, vierto en el piano mi desesperación.”

Frederick Chopin

Empecé a observar fragmentos de la historia, en todos ellos aparecía la chica que salió corriendo cuando nos vio, al parecer su nombre era Roselyn Schuyler y al cumplir los nueve años, su abuela de nombre Victoria la llevó a vivir con ella y con su prima a Inglaterra, ya que en España recibía malos tratos de sus padres.

Cinco años más tarde en una mañana lluviosa, la abuela llevó a vivir con ellas a una joven millonaria de nombre Eliza Cestirnit, que había quedado huérfana hace no mucho tiempo y no había nadie que se hiciera cargo de ella ni de sus ingresos económicos.

Roselyn era muy feliz con ellas, se sentía libre ya que la abuela no la obligaba a ser una típica dama de su época y pensaba principalmente en su bienestar, pero, la felicidad no duraría por mucho tiempo pues un año más tarde por causas del destino aquella anciana falleció y Roselyn tuvo que regresar nuevamente a España.

Durante dos años no volvió a Inglaterra, hasta que un día su prima Yannel, con la que vivió parte de su infancia, le dijo que contraería matrimonio y la invito para que fuera su dama de honor en la boda que meses después se celebraría, ella con mucho gusto acepto y un día antes de la celebración partió nuevamente a Inglaterra, pero esta vez no fue sola, pues fue acompañada de su hermanos, Catherine y Bastián, además de algunos sirvientes.

El viaje fue muy agobiante, odiaba viajar en barco, odiaba las terribles nauseas que le provocaba el viaje, y lo peor, odiaba pasar tanto tiempo con su engreída hermana menor Catherine , pero después de todo esto valdría la pena pues se reencontraría con su prima y recordarían los buenos momentos que vivieron juntas.

El reloj casi marcaba la media noche cuando llegaron a la casa que había pertenecido a su abuela, estaba demasiado cansada y solo llegó a dormir un poco, pues por la mañana, despertó antes de que el sol saliera , salió al jardín, miro el fascinante amanecer por unos minutos y se dirigió hacia una habitación que se encontraba en la parte más oscura y alejada de la gran casa e intento abrir la puerta pero estaba cerrada, debía buscar la llave , sabía en qué cajón se encontraban pero había muchas y no estaba segura de cuál era la que abría la cerradura, por lo que tuvo que intentar abrir con todas las llaves durante un largo tiempo hasta que por fin lo logro.

Entró a la habitación e inmediatamente percibió el dulce aroma que desprendía el florero lleno de rosas que estaba sobre la mesa, todo estaba tal y como lo recordaba a pesar de que ya casi habían pasado dos años desde la pérdida de su querida abuela.

Recorrió toda la sala, contemplando cautelosamente cada detalle de está, cuando llegó al otro lado se quedó parada unos segundos frente al polvoriento piano, tomo un pequeño banco, se sentó y comenzó a presionar algunas teclas que posteriormente se convirtieron en una melodía.

Hace ya mucho tiempo que no tocaba el piano, sus padres opinaban que eso no era lo adecuado para una señorita decente, debía ser perfecta, no podía hacer eso, su único trabajo debía ser encontrar un buen hombre, casarse y escalar socialmente, no tocar el piano, eso era una niñería y no dejaría nada bueno en un futuro.

Mientras ejecutaba melancólicamente aquella dulce pieza que había memorizado hace ya algunos años, alguien acudió a aquella sala en donde se encontraba.

- ! Oh Dios mío señorita Roselyn! ¡¿Que está haciendo?! - Gritó exageradamente como si hubiera visto un muerto su dama de compañía al mirarla, pero ella la ignoró y prosiguió tocando- Hágame caso, no me ignore, la he estado buscando toda la mañana. - replicó aquella mujer-

-Lo lamento, no puedo dejar de hacerlo. - siguió tocando-

-¡No está bien lo que está haciendo!

- ¿Por qué no?- frunció el ceño-

-Sabe que esto no es adecuado para usted, si sigue así, no será una buena esposa.

- Disculpa, intentare no volver a hacerlo, aunque me parece absurdo que eso defina si seré buena esposa o no. Por favor no le digas a nadie que me viste haciendo esto, especialmente a mis padres.

-No diré nada, solo si promete no volver a hacer eso en toda su vida.

-Eso intentaré.- Ella sabía que nunca cumpliría aquella promesa, pues era lo que más amaba y disfrutaba hacer en todo el mundo.-

-Ahora vámonos, ya es muy tarde y no puede ir vestida así, su hermana ya casi esta lista, no es posible que usted aun no lo esté siendo la dama de honor.

-Está bien, me apresuraré – subió a su antigua alcoba, se dio un baño y su dama de honor la ayudo a vestirse.-

- ¡Ay! esto aprieta demasiado Bianca. ¿Podrías intentar ser más cuidadosa?, Por favor.- Le dijo a su dama de compañía mientras esta le apretaba el corsé.



La Violinista lectora

#1192 en Paranormal
#432 en Mística
#3756 en Thriller
#2143 en Misterio

En el texto hay: bruja, misterio, mentiras

Editado: 24.09.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar