Fria como el hielo

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Capítulo 13: Aarón.

Jade

Hoy es mi cita con Grayson y su hermanita. Al final, tuvimos que posponer la cita para el sábado porque Ben aún estaba mal, debido a la muerte de su paciente; pero ya se le pasó y puedo salir. Estoy un poco nerviosa, por lo que me contó Grayson, su hermanita es muy perspicaz. Según él, Lily nació, mentalmente vieja; puesto que es muy madura para su edad. Mentalmente, según Grayson, Lily podría ser una adulta.

Grayson también dijo que no me dejara engañar por la ternura que irradia. Al parecer Lily puede ser un demonio de Tasmania cuando se lo propone. Pero bueno, mejor termino de arreglarme. Sólo faltan quince minutos para que lleguen por mí. Tengo puesto unos vaqueros negros, zapatillas converse rojas y una blusa blanca —ceñida la cuerpo— con mangas hasta los codos. Estoy lo más sencilla que puedo. Un poco de mascara de pestañas, rubor y brillo de labios. Sip, estoy lista. 

Tocan la puerta de mi habitación.

—Jade…—Vuelven a tocar. Es Ben— ¿Puedo pasar?

—Claro, adelante, ya estoy lista.

—Vine a disculparme contigo…—comenzó a hablar sin parar. Se ve cansado y, por la ligera inclinación de su cara hacia abajo, arrepentido—. Ya lo hice con Angie, pero faltas tú. Cuando los chicos las vinieron a traer de su cita me comporte como un patán. Mira, es que el señor Frederick murió, ¿vale? Era mayor, como un abuelo para mí, supongo que eso me descolocó un poco. Angie y tú son las hermanitas que nunca tuve, no soportaría que algo o alguien las lastimara y… supongo que estoy hablando demasiado. Además, eso fue hace unos días; supongo que ya es demasiado tarde. La cosa es que de verdad, lo siento.

Eso último casi no lo dice, porque lo único que se me ocurrió hacer fue saltar a abrazarlo. Ben ha sido, y es, mi hermano, mi mejor amigo, mi figura paterna desde que mi padre murió, aunque es muy joven para serlo. Nunca podría estar molesta con él, es muy importante para mí.

—Te amo. No importa como actúes o lo que hagas, siempre te perdonaré, porque sé que nos amas a Liv, a Angie y a mí. Y siempre te necesitaré a mi lado.

—Ay peque…También te amo—Me devuelve el abrazo, con ese amor que sé que me tiene.

Suena el timbre. Debe ser Grayson.

—Supongo que ese es tu chico. Discúlpame con él también, estoy demasiado apenado como para mirarlo. De seguro a de pensar que soy un ogro.

—Sabes que algún día tendrás que mirarlos, a él y a Sam, ¿verdad? Además, sé que lo único que Grayson piensa es que eres un hermano sobreprotector, y él lo comprende.

—Sí, soy consciente de que debo verlos a la larga, pero eso día no será hoy. Así que por favor, hazme ese favor.

—Ok, ok. Adiós—me levanto en las puntas de mis pies y le doy un beso en la mejilla—. Nos vemos luego.

—Suerte—me dice, mientras cierro la puerta de mi habitación. Yo me dirijo escaleras abajo, hacia la entrada, y él a esconderse a la habitación de Liv.

Cuando me dirijo a la sala, para ir a la entrada, Liv ya ha dejado pasar a Grayson y Lily. Grayson tiene unos vaqueros, botas negras y una camisa azul, manga larga, de cuello en “V”. Su hermanita lleva una blusa de tiras con estampado de flores, shorts negros, zapatillas rosas y un cintillo del mismo color con una flor de lado. 

Lily es muy hermosa. Piel blanca, cabello color chocolate —liso— con rulos en las puntas, y unos vivaces ojos verdes. Tiene razón lo que me dijo Grayson, desprende una ternura que te provoca hacer cualquier cosa que pida.

—Hola—les digo. 

—Hola amor—dice Grayson, se acerca a mí y deposita un pequeño beso en mis labios. Oigo un carraspeo. Es Lily. 

—Hola Jade, soy Lily, la hermanita de Grayson—estrecha mi mano y me regala una brillante sonrisa. Luego se gira a mirar a su hermano—. ¿Podemos irnos? Muero de hambre.

—Claro pinki, vamos.                                                                                            

Grayson no tiene coche y al que nos dirigimos no es el de Sam, supongo que le pidió prestado el auto a sus padres. Es un Toyota Camry 2014 de color negro. Muy bonito.

Él abre la puerta trasera para que Lily suba, cuando se asegura que ésta tiene el cinturón de seguridad puesto la cierra. Luego procede a abrirme la puerta a mí, antes de que suba y el cierre la puerta, me susurra algo en el oído.

—Estás hermosa—al escucharlo me sonrojo ligeramente. Luego me subo al coche.

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Llegamos a McDonald’s y Lily va, entre Grayson y yo, agarrada de nuestras manos; saltando hasta la entrada.

Pasamos la puerta de entrada y nos dirigimos al mostrador para hacer nuestros pedidos. Normalmente son personas jóvenes las que atienden, pero la señora que nos toca ha de tener unos cuarenta y tantos años. Raro.



G. Spin

Editado: 22.07.2019

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