Fria como el hielo

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Capìtulo 10: Leslie.

Grayson

Sam decidió, después de dejar a las chicas en casa de Jade, pasar buscando ropa por su casa, así nos alistaríamos en la mía y de allí buscaríamos a las chicas. Ambos vestimos casuales, ambos con jeans azules; ambos con botas. La diferencia estaba en que Sam iba con una camisa roja; y yo con una blanca, cuello en “V” y una chaqueta negra. Cuando estuvimos, perfumados y guapetones, palabras de mi madre y no mías, tratamos de irnos, pero Lily se agarró de la pierna de Sam con un berrinche y llanto, porque quería venir con nosotros. Al final, Sam la convenció de que mañana la sacaría a comer helado, ellos solos, así Lily se calmó y le soltó. En fin, una locura.

Con ya todo eso pasado, ahora estamos a solo una calles de la casa de Jade. Cuando ella aceptó me sorprendió, yo de verdad pensaba que me diría que no, así que cuando dijo que sí porque quería pasar tiempo conmigo me sorprendí y me alegré.

— ¿Por fin vas a besar a Jade hoy?—pregunta Sam, sacándome de mis pensamientos.

—Si cierto idiota no me interrumpe…—lo miro acusadoramente— Sí, quiero hacerlo. Por cierto no me contaste qué pasó con Angie.

—Le pedí que fuera mi novia y ella aceptó. Me morí de celos cuando la vi con ese tal Ben. Y todo para que resultara que Ben es como el hermano de las chicas—sacude la cabeza—. Ya llegamos—apaga el motor del coche y bajamos a buscar a las chicas—. ¿Tocas tú o toco yo?

—Mejor abro yo—dice una hermosa rubia mientas abre la puerta con una sonrisa encantadora—. Ustedes deben ser los chicos de mis hermanas. Déjenme adivinar el de la camisa roja es Sam y el de la camisa blanca es Grayson.

— ¿Eres psíquica?—pregunta Sam arqueando una ceja.

—Noup. Las chicas me lo dijeron cuando los vimos llegar. Estaba en la habitación de Jade y les vimos por la ventana. Pero pasen por favor—abre más la puerta y nos hace pasar—. Permítanme presentarme, yo soy Olivia, la hermana mayor de Jade, pero pueden decirme Liv.

Sam y yo la miramos sorprendidos, nos es solo porque es muy guapa, es que ella es rubia y Jade es morena, no se parecen en absolutamente nada.

—Sip, por sus caras creo que están sorprendidos de que Jade y yo seamos hermanas biológicas. Les explico, yo soy la copia exacta de mi madre y Jade es la copia exacta de mi padre—se pone una mano en la boca, como queriendo decirnos un secreto. —Pero Jade siempre ha sido la hermosa, y yo sólo la típica rubia. Aunque yo soy la inteligente, claro.

—Bueno, pues mucho gusto Liv. —le extiendo la mano derecha para estrechar la de ella.

—Sip, mi hermana escoge bien, eres guapo.

—Ehm… bueno… gracias.

— ¡Aquí están!—chilla Angie, bajando por las escaleras, así que todos volteamos a la izquierda para verla.

Está muy linda. Tiene un vestido azul marino de encaje, con las mangas hasta los hombros y ceñido hasta la cintura, de allí cae la falda suelta hasta por encima de las rodillas y tiene unas sandalias beige altas. Siempre me he preguntado cómo es posible que las mujeres no se cansen con esas cosas puestas. Miro a Sam y él está comiéndose con la mirada a Angie. Creo que se le está cayendo la baba.

—Hola preciosa. —dice Sam mientras se acerca a una muy sonrojada Angie. La toma por la cintura y le planta un beso en los labios. Liv sonríe feliz por ellos, pero yo me desespero porque aún no he visto a Jade.

Comienzo a escuchar unos pasos que vienen bajando por la escalera, pero nada me prepara para lo que ven mis ojos. Jade esta asombrosa, tiene unos pequeños shorts de jeans, unas botas de tacón grises que le llegan a las rodillas —y que le hacen ver unas piernas increíbles—, una blusa blanca que se abre en dos lugares por la parte frontal, con una chaqueta negra, de semi cuero tal vez, y con su hermoso cabello en ondas. Creo que si antes no estaba enamorado ahora sí.

Ella está estática viéndome y parece nerviosa. Se da media vuelta, creo que quiere huir a su habitación, pero no se lo permitiré.

—Hey, ¿adónde crees que vas?—le digo cuando la alcanzo y, tomándola por el brazo, la giro hacia mí.

—Voy a cambiarme, creo que no estoy bien y…Dios porque le habré hecho caso a Liv…—habla tan rápido que casi no la entiendo, así que no la dejo terminar.

—Y tú estás loca. Ni pienses en cambiarte. Estás tan absolutamente hermosa, que lo único que quiero hacer en este momento es besarte intensamente hasta dejarte sin aliento.

—Oh…—dice Jade, sonrojada y agacha la cara sonriendo—. Entonces, vámonos—su voz es casi un susurro.



G. Spin

Editado: 22.07.2019

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