Gaema

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CAPÍTULO 5

En la lejanía los jóvenes reclutas observaban la figura del general cuyo ceño fruncido provocaba el temblar de las piernas de los débiles del grupo, por otro lado el capitán observaba con ira al general intentando apaciguar la vergüenza que le había dado al perder con alguien menor que él.
En su típico silencio intimidante camino en círculos alrededor de los nuevos haciendo que estos se juntaran.

-¿Qué está haciendo?-preguntó Gong Tae.

-Los está intimidando-contestó el capitán.

Jae Dong se acercó hacia el capitán dedicándole una mirada de decepción llenando de confusión a este.

-Por favor dime que estos no son los reclutas-dijo en desánimo el general.

-Temo decepcionarle señor- contestó el capitán Jang.

Soltó un fuerte suspiro encarando a los nuevos quienes sus nervios se hacían presente en sus rostros.

-Bienvenidos nuevos reclutas-comenzó a decir el general en voz alta- Soy el General Woo Jae Dong, están aquí para pertenecer a la guardia real y serán entrenados por mi persona, así que demuéstrenme lo que tienen y por favor no me decepcionen.

Despojó su chaleco de su cuerpo junto a su espada dándoselo al joven escurridizo adentrándose al campo de arena en espera de algún valiente que decidiera atacar, afortunadamente uno de ellos no le hizo esperar y como pájaro que canta al viento de los 70 reclutas solo 65 fueron aceptados por el mismo general quien según este noto la suficiente habilidad y hombría de parte de ellos.

-Con esos son más que suficiente-dijo el general al capitán que perplejo le observaba como si de un monstruo se tratase al resultar sin rasguño alguno.

-Me encargaré del resto-respondió el capitán.

Jae Dong asintió con su cabezo apartándose de los presente adentrándose al bosque que los rodeaba en busca de un tronco grueso de algún árbol el cual tomo de rival desenvainando su espada cortando a la mitad dicho árbol haciendo que un fuerte estruendo se hiciera presente al caer el pesado tronco al suelo.
Seco el sudor de su frente, guardó la espada de su funda yendo devuelta al palacio con su ceño fruncido y sus ojos perdidos en la ira y sed de sangre mientras unas de sus manos sangraban al terminar de dañar aquel tronco caído con golpes.

-¿General Woo?-preguntó con inocencia la princesa quien en medio de su caminata se encontraba.

Aún de espaldas su ira intimidaba a los presente, tomó una bocanada de aire encarando a la joven de la realeza quien le observó con suma preocupación y temerosa acaricio sus dedos dudando de sus futuras palabras. La expresión del rostro del joven cambió drásticamente al notar el temor de la joven princesa.

-¿Disfrutando la caminata princesa?-preguntó regalándole una de sus más honestas sonrisas provocando el rubor del rostro de la joven quien temor alguno fue despojado de su cuerpo.

-¿Pero qué te ha ocurrido?-dijo angustiada corriendo hacia el joven general donde con atrevimiento tomó su mano lastimada manchando su propia mano de sangre ajena. Rápidamente el general retiró su mano de la de ella notando como algo de su sangre quedaba en los delicados dedos de la princesa.

-Una joven con usted no debería ensuciarse-dijo Jae Dong sacando de unos de sus bolsillos un pañuelo blanco bordeado con hilos azules el cual ofreció a la joven dama-Límpiate-dijo sonriente.

Esta tomo el pañuelo sin quitar aquella sonrisa de su rostro, observó como el joven se apartó para luego llevar dicho pañuelo a su nariz y olerlo sintiéndose muy afortunada de haber tenido aquel encuentro.

Por otra parte el joven general caminaba a paso rápido a la oficina del médico Lee quien le observó con asombro.

-¿Qué le ha ocurrido a tu mano?-preguntó el médico.

-Golpeé el tronco de un árbol-dijo sin vergüenza alguna.

Una risa salió de la boca del médico quien de su asiento se incorporó yendo hacia unos cajones el cual extrajo vendaje y una taza con una sustancia viscosa de un olor no muy agradable.

-Siéntate-dijo el médico.

El joven general se sentó sobre la mesa donde días atrás estuvo recuperándose, el médico tomo su mano observando detenidamente la herida que no paraba de sangrar, tomó una tela limpia y hundió en agua para limpiar la herida.

-¿Cuál es tu verdadero nombre?-dijo el médico observando detenidamente los ojos de la joven dándose cuenta del toque verdoso donde creía que simplemente era café.

-Woo Jae Hee-dijo con su dulce voz femenina la cual comenzaba a escucharla extraña por su falta de interacción como mujer.

-Hermoso nombre-dijo de forma seca.

-Eso supongo.

-Perdóname el atrevimiento general Woo-comenzó a decir el médico Lee con un tono en su voz desconocido para la joven-¿No extrañas en ningún momento ser mujer?

-Si es una pregunta atrevida-dijo sonriendo- Aun así no es fácil de responder, he sido criada como un hombre durante 20 años, hay veces en que observo a las mujeres en la calle con sus bellas vestimentas y no evito el preguntarme ¿Qué se sentiría portar una de esas prendas?, el no tener que fingir y llevar una vida normal, quizás casarme y tener hijos.

-¿Lo dices en serio?

-Para nada-dijo sonriendo- Soy feliz de este modo, ¿Usar prendas femeninas?, arruinarían mi orgullo.

-Eres una caja llena de sorpresas-dijo el médico real terminando de vendar la mano de la joven-Ya está.

-Te lo agradezco médico Lee.

Apretó su mano sintiendo un ligero alivio mientras bajaba de la mesa dedicándole una sonrisa al médico para seguidamente salir de aquel lugar guiando sus pasos al palacio donde en medio del camino se encontró al capitán Jang quien siguió sus pasos a su lado incomodando al joven Jae Dong.

-¿Ocurre algo?-dijo el general fastidiado deteniendo su paso.

-El rey ha pedido tu presencia

-¿Y que te costaba con decirlo en vez de acosarme de esa manera?

-Creí que habías sido informado.

Soltó un suspiro encaminándose a los aposentos donde se hizo paso hacia el rey tras ser mencionado por un eunuco quien se encontraba en la entrada guardando silencio.



Dilv Gold

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En el texto hay: romace, historia, corea del sur

Editado: 14.02.2019

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