Garras Rojas: Noche Oscura

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III

—Marcus, te pido por favor que no hieras a tu hermana antes de sus clases, sabes lo difícil que puede resultar mantener una lucha estando lastimado —el tono de nuestro padre era más de felicitaciones que de regaño, y bien lo sabía Marcus, quien se pavoneaba en medio del salón mientras batía la espada elegantemente hacia la nada.

—Debo pedirle padre, que no malentienda esta situación. Si el inepto de mi hermano ha logrado hacer un rasguño a mi hermosa piel no ha sido nada más que por descuido mío y le aseguro que no volverá a ocurrir jamás —el tono cortante y altanero de Sienna era muy similar al de nuestra madre, pero con aire más autosuficiente.

—Lo sé cariño, eres de las mejores vampiras sobre esta tierra pero eso no quiere decir que tu hermano Marcus no haya ganado de manera justa esta vez. Se ha esforzado y ha obtenido su merecida recompensa —de pronto la mirada de padre se fijó en mí, que como siempre me encontraba sentado cerca de Light, de espaldas a la ventada que daba al jardín trasero.

El pequeño sofá de madera negra me pareció increíblemente incomodo de un momento a otro y pude notar lo nervioso que Light se ponía ante la mirada atenta y la sonrisa suave que se dibujaba en el rostro del progenitor de nuestros hermanos mayores. Los ojos azules de Gio brillaban a la luz de las velas de forma intensa, como si en su interior creciera un fuego que amenazando con expandirse por toda la habitación.

—... Además —continúo él al cabo de unos minutos en los que Light, era invadido por el deseo de aferrar una de sus pequeñas manos a mí como si estuviesen a punto de alejarnos. Sabía bien que el sentimiento no desaparecería por sí solo y que Light no entendería que la presión en su estómago significaba algo, así que tome su mano derecha a regañadientes y la mantuve cerca—, estos chicos pronto dejar de ser niños y estoy seguro de que serán muy fuertes. No puedes comenzar a descuidarte Sienna, tus hermanos te pueden dar más de una sorpresa desagradable si te confías en demasía.

Sienna bufo, lo que Marcus respondió con algo de risa contenida. Ambos debían partir de nuevo al castillo del abuelo, más al sur, para aprender de él sobre sus habilidades de vampiro. Ellos iban allí desde que cumplieran los 270 años; unos 13 humanos físicamente, cosa que para nosotros aún se encontraba algo lejana pero amenazante a la vez. Naturalmente, dado que nacimos muchos años después que nuestros hermanos, ni Light ni yo hemos convivimos con ellos por más de dos noches seguidas sin que debiesen volver con el abuelo, quien por suerte nos visita muy de vez en cuando.

Como de costumbre, Marcus y Sienna se marcharon antes de que baje el Sol por completo junto con el tío Remigio, Beatrice y la tía Vittoria en un carruaje negro con pesadas telas cubriendo las ventanas para evitar cualquier rayo de luz. Los tres menores del grupo vivían al alero del patriarca de la familia, Theodore D'Rame, mientras que sus hijos estaban cada uno por su cuenta, llenado donde el viento les llevara. Cuando el carro se fue, el resto de nosotros se vio liberado de la presión que con llevaba una visita social como la que acabada de tener lugar, ya que dada la cercanía de nuestros tíos con el abuelo, Gio, nosotros y mamá, teníamos que esforzarnos de sobremanera para parecer normales sus ojos. Yo me encargaba de mantener a raya las preguntas poco comunes que mi hermano Light tendía a formular, mamá, se mantenía todo lo tranquila que le era posible sin exageran en sus excentricidades y papá, intentaba ocultar el gran afecto que sentía en realidad hacia nosotros dos de nuestros hermanos mayores.

Ser hijos del amante de nuestra madre no es realmente algo que guste uno presumir, menos cuando ni siquiera sabes quién fue este amante o que paso con él, pero a diferencia de Light, siempre considere a Gio como un padre para mí, y de la misma forma, sé que a él no le importo que fuésemos diferentes; durmiendo casi a diario, sintiendo sed de agua… Sabía bien que no le parecía extraño el color amarillos de mis ojos como a los demás vampas, o que no le irritaba nuestro aroma, yo confiaba en el por qué estaba seguro que esperaba grandes cosas de nosotros. El día de nuestro cumpleaños número trece, debía ser el momento en que demostrásemos a toda la familia lo fuertes que éramos.

El treceavo cumpleaños, el día especial en que los vampiros despiertan su fuerza física verdadera, ya que la sangre deja de correr por nuestras venas, secándose para siempre y dejando al vampiro en una especie shock, lo que debe conducirnos a la frustración de una "muerte" prematura como a nuestros antepasados; la fuente de la no muerte, o de los muertos en vida. Obviamente esto genera una sed mayor en los vampas, ya que los niños solo beben dos copas al día y la otra parte la pasan comiendo pedazos de carne cruda de animal.

 

A medida que el Sol descendía, nosotros nos alimentábamos. Ambra gritaba sin control mientras persiguió a Gio por una de las habitaciones superiores reclamando de su atención luego de haber bebido un pequeño sorbo de sangre de hada para la cena y Light se encontraba observando las luces que se encendían poco a poco por el pueblo lejano. Realmente me hubiese gustado entender que llamaba tanto su atención sobre ese pueblo, pero como cada día, dormir era mejor actividad que ocupar los pensamientos en un niño tan extraño mi hermano.



Camila Díaz R.

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En el texto hay: vampiros, licantropos, guerras

Editado: 26.02.2018

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