Garras Rojas: Noche Oscura

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VI

Pasaron algunos días luego de nuestro cumpleaños en los cuales el ambiente del castillo se mantuvo un poco tenso. Gio se sentía mal por nosotros y le preocupaba de sobremanera la reacción que pudiese tener nuestro abuelo materno, su tío, respecto a nuestra naturaleza mientras que, por otro lado, Light se pasaba gran parte del tiempo sentado en el alfeizar de la única ventana de la torre superior. Esta era lo suficientemente amplia para que mi hermano gemelo se sentase en el medio sin temor a perder el equilibrio y caer, pero llegar hasta allí era algo que tomaba bastante tiempo. La escalera de caracol subía desde el primer piso hasta la torre que sobrepasaba en lo que serían dos pisos el tejado del castillo. Era la única torre que daba al pueblo humano y se hallaba a un costado de nuestra habitación. Desde allí podía apreciarse por entero el bosque que rodeaba la colina en donde se encontraba el castillo, era increíblemente hermoso como el sol chocaba con las verdes copas de los árboles durante el día junto con la danza incesante de estos últimos al ser mecidos por el viento. El mundo exterior parecía tan bello y a la vez inalcanzable que recorrer alguna vez las suaves praderas que acompañaban el camino al pueblo humano nos parecía imposible; salir estaba prohibido para nosotros.

—Ah, desearía que no subieras hasta aquí cada vez que sale el Sol, sabes que las escaleras me marean, te lo he dicho tantas veces... —suspire, apoyándome en el barandal de madera que protegía de caer por el agujero de las escaleras.

—Te dije que no subieras si te sentías enfermo, eres un irresponsable —murmuro Light sin siquiera mirarme. De un tiempo a esta parte mi hermano se estaba tomando enserio lo de ser el mayor de los dos.

—Y yo te dije que debías bajar cada tanto para comer algo, si te que quedas tanto tiempo al Sol vas a conseguir que se te quemen los ojos —reproche, caminando lentamente hasta la ventana.

Light guardo silencio, afirmándose del mismo alfeizar donde estaba sentado mientras el viento fuerte golpeaba su rostro haciendo que su cabello danzara de forma ondulante tras su cabeza. El silencio de la habitación circular era relajante, podía entender perfectamente que aquella paz ilusoria hiciera desaparecer toda preocupación, dejando que el la quietud se llevase las sentimientos molestos pero, era solo eso, una ilusión, una fantasía. El peligro seguía ahí afuera, los humanos seguían temiéndonos, los lobos seguían matando vampas y los cazadores aún estaban tras nuestros pasos, no podíamos quedarnos atrapados en esta falsa tranquilidad.

—Vamos, debes comer.

—No quiero —susurro Light.

Reí por lo tonto que me sonaban esas palabras viniendo de él. Pero a los pocos segundos me di cuenta de que tenía razón, por muy sorprendente que pudiese ser. Dentro de él habitaba la culpa, el remordimiento por los humanos que morían para alimentarnos, pero me asombraba que mi hermano supiera que se sentía mal con todo aquello, incluso más que la empatía que le despertaban esos seres.

— ¿No quieres? —pregunte lentamente, alejándome de la ventana para darle espacio. Light se giró ágilmente sobre sus manos hasta quedar frente a mí. Sus ojos rojos albergaban unas cuantas lágrimas y su piel estaba algo roja por la larga exposición al sol. Ser mestizos no nos hacía del todo inmunes al sol, después de todo.

—No… siento algo raro aquí —dijo él, poniendo su mano sobre la parte superior de su estómago, justo entre las costillas— me siento enfermo cuando pienso en comer.

Sonreí para mí mismo, claramente mi hermano no sabía que se sentía culpable. Para el todo era una enfermedad cuando se trataba de sentimientos.

—Ya, te entiendo. Pero no deberías sentirte mal porque...

—Lo sé, pero no puedo evitarlo. Realmente me siento mal —sentencio. No había forma de convencer a Light cuando tomaba una decisión. Él quería evitar sentirse enfermo a toda costa aunque eso significase que no comería nunca más en la vida. Definitivamente mi hermano se había vuelto loco, pero sinceramente, no podía preocuparme menos.

Volví a mi cuarto luego de eso. Mi hermano se negó a comer en los dos días que siguieron a ese, por lo que después de tanto esfuerzo por mi parte, deje de intentarlo.



Camila Díaz R.

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En el texto hay: vampiros, licantropos, guerras

Editado: 26.02.2018

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