[gay] Lo mejor está por venir

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El aire acondicionado de la sala de espera le hacía sentir más frío. Odiaba los hospitales, pero permanecer esperando y además con frío le era insoportable. Salió a la pequeña explanada que había frente al acceso principal del nosocomio, se sentaría en una de las jardineras para asolearse un poco, respirar aire fresco le vendría bien también a su estado anímico. Unas cuantas nubes grisáceas pintaban figuras extrañas en el cielo azul otoñal, las hojas de los árboles circundantes cayendo al ritmo del suave viento le era un espectáculo tranquilizador.

—Por fin llegué —escuchó a Joanna al acercarse a donde él aguardaba . Sonrió al verla, le daba gusto saber que su secretaria y amiga había ido hasta allí para apoyarle—. Pensé que me tomaría más tiempo, la verdad llegar aquí es bien fácil.

—Me alegra que estés aquí Joanna.

—Me llamó Laurita, me dijo que también van a venir, ¿es grave lo que pasa?

—¿Recuerdas lo que te conté sobre Regina?

—La chica que era tu amiga de escuela que se enojó contigo porque le dijiste que su marido homófobo no la merecía, ¿no?

Asintió en silencio. Desvió su mirada de nuevo, ahora atraída hacia las hojas que caían sin cesar. Joanna le miró preocupada.

—Bueno, pues ella está ahora en el hospital, los médicos no saben si podrá volver a caminar; su marido le dio un empujón y ella cayó por la escalera de su casa. Ella tiene una hija que creía que era de su esposo, pero tuvo una aventura de una noche con un excompañero de trabajo y, pues la niña es suya…

—¿El marido averiguó eso, y por eso la empujó?

—Más o menos, se enteró que la niña no es su hija porque mandó a hacer análisis; no sabe de quién es y por lo visto tampoco le importó mucho, enfureció, discutieron y cuando lo vio perder la paciencia cuando la niña lloró ella trató de detenerlo y la empujó para quitársela de encima, fue cuando yo llegué.

—Rayos… —la vio fruncir el entrecejo confundida—; sí que suena complicado todo…

Soltó una risa al ver la expresión de confusión en el rostro de Joanna. De alguna forma verla reaccionar así le hacía saber que no sólo era impresión suya, la situación en sí era compleja.

—El punto es que el padre de Regina está enfermo y se mudó hace año y medio a Acapulco, tiene una enfermera que lo cuida; su hermana está casada con un amigo de Tomás, tiene dos hijos de menos de diez años, su esposo no tiene trabajo y ella trabaja aunque los gastos siguen superándolos, y por si fuera poco ahora no responde el teléfono… —terminó de explicar.

Joanna se llevó una mano al mentón, estaba pensando con cuidado en lo que ocurría en la vida de su amiga. La escuchó suspirar un par de veces, y tras aclararse la garganta la escuchó preguntarle:

—¿Y qué es lo que tú quieres hacer al respecto?

—Bueno, Regina es una de mis mejores amigas, está en problemas y no quiero dejarla sola en esto. Por ahora mis padres y Marissa se están ocupando de la niña; el novio de mi hermana es pariente de Regina y está poniendo bajo aviso a su familia para ver qué sucede, sobre todo para tener un abogado para que Tomás no pueda quitarle a la niña por ser su padre legal…

—Bueno, la verdad es que el tipo es el agresor aquí, ella tendría que decirle eso a la policía, cualquier autoridad que se prestara a dejarle una niña a un tipejo así es por corrupta o por idiota —la escuchó decir encogiéndose de hombros, como si se tratase del razonamiento más obvio.

—Supongo que llevas razón en ello, sí; pero el hecho es que no sé si tratar de contactar a verdadero padre de Elisa…

—Quizás no sea tan mala idea, aunque por la situación de salud de tu amiga, el padre podría reclamar a la niña…

—También está eso…

—¿Te dijo por qué el padre de la niña no está en contacto con ella?

—Lo único que me dijo es que ella creía que era de su marido; cuando este tuvo problemas de dinero ella se metió a trabajar y su jefe directo es el sujeto del que hablamos, después de lo que pasó esa fiesta en que se embriagaron y tuvieron sexo, él pidió su transferencia a Monterrey y se fue sin más…

—¡Qué raro está eso!

—Ya lo creo… —musitó razonando un poco más en ello.

—Bueno, Rogelio es abogado, ¿no?, él puede asesorarte sobre lo del tema legal; aunque imagino que la sugerencia lógica sería contactar al verdadero padre de la bebita, sobre lo que pase con el esposo abusador de tu amiga depende de si ella pone cargos o no… —la vio dudar un segundo—; eso creo.

—Y yo que mañana tengo que volver a la oficina, caramba…

—Eso sí…

—Por ahora puedo pedirle a mis padres hacerse cargo de Elisa con ayuda de Marissa, aunque ella tiene trabajo y mi padre tiene su negocio; el fin de semana me vengo para ayudar en lo que pueda, mientras me dedico a investigar la identidad y paradero del papá de la bebé y a ver qué pasa…



Saga Zuster

Editado: 06.01.2019

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