[gay] Lo mejor está por venir

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Primero que nada, feliz 2019, este será el último capítulo que publique de esta historia por ahora, espero sea de su gusto y pronto pueda actualizarla. De antemano, gracias por leer, poner "me gusta" y comentar.

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Condujo hasta la dirección indicada en la nota, de alguna forma sintió alivio al ver en la casa luces encendidas, ahora sólo restaba tocar el timbre y ver que, en efecto, se tratara de Gabriel Sotomayor. Sus manos temblaban ligeramente, por lo que decidió juntarlas como si fuera a orar, apretándolas bien la una con la otra hasta que sintió malestar, Joanna le miró alarmada al ver la mueca de dolor en su rostro.

—Creo que no deberías hacer eso, Marco —la escuchó advertir—. No vayas a provocarte algo que no quieres…

La miró desconcertado.

—Ya estamos aquí…

—Voy a toca —la escuchó decir y vio cómo su acompañante dio pasos firmes desde el vehículo hasta el frente de la sencilla casa color blanco que tenían enfrente.

El timbre sonó y pasaron unos segundos hasta que se oyó la voz de un hombre desde el interior.

—¡Voy!

—Con suerte sí es… —celebró Joanna visiblemente nerviosa.

En menos de un minuto la puerta se abrió dejando ver a un hombre de más de un metro ochenta de complexión atlética y piel bronceada por el sol.

—¿Es usted el señor Gabriel Sotomayor? —preguntó directamente, sin preámbulos ni rodeos.

La expresión del hombre era de obvia desconfianza, dio un par de pasos hacia ellos y tras cruzar los brazos sobre su pecho respondió:

—¿Para qué quieren saber eso? —el tono era más bien áspero, no pudo evitar sentir escalofríos.

—Verá, somos de una agencia de publicidad, somos de la Ciudad de México… —comenzó a explicar Joanna, cuando aquel hombre de expresión desconfiada entornó los ojos y la interrumpió de golpe.

—Así que son ustedes quienes han estado preguntando por mí —dijo en un tono lleno de molestia—. Asumo que usted es el señor Olivares…

—Licenciado Marco Olivares —respondió extendiendo su mano a modo de saludo formal.

El hombre frente a ellos arqueó una ceja y estrechó su mano dando un apretón más fuerte de lo necesario.

—Licenciado Gabriel Sotomayor Quintero. ¿Qué prima suya tiene un hijo mío que necesita un trasplante de médula?

—No es mi prima, y afortunadamente la criatura no está grave —explicó buscando en su móvil una de las fotografías que se había enviado desde el móvil de Regina, en la que su mejor amiga salía con la pequeña en brazos, y se la mostró al supuesto padre de la niña quien al ver la imagen frente a sus ojos empalideció.

—¿Regina Pacheco?

—Regina es mi mejor amiga, en este preciso momento está hospitalizada porque su esposo averiguó que la criatura no es hija de él —explicó con incomodidad—. Preferiría que habláramos de esto en privado, si es posible…

—Claro, pasen, por favor —respondió Gabriel dejándoles entrar a su casa.

Les invitó a sentarse en la sala y llevó tazas con café caliente recién hecho.

—Tomás, el esposo de Regina, siempre fue violento con ella, no sé si ella se lo contó alguna vez… —indagó con curiosidad.

—No. En realidad tuvimos una estricta relación jefe-asistente que se distorsionó con mucho alcohol de por medio, eso jamás debió pasar, en primer lugar —explicó visiblemente apenado e incómodo—. Imaginaba que Regina tenía problemas en casa porque algunas veces parecía distraída, otras se la veía molesta o incluso triste…

—Bueno, en “eso que no debió pasar”, se concibió una criatura, cuyo nombre es Elisa —soltó sin más Joanna con indignación—. Usted pidió su transferencia a Monterrey por lo sucedido, ¿me equivoco?

Gabriel la miró con los ojos abiertos de par en par, boquiabierto incluso.

—No por completo —reconoció apenado.

—¡Qué indignante!

—Bueno, bueno; lo hecho, hecho está… —intervino con la intención de aliviar la tensión generada—. La realidad es que Tomás está prófugo y la madre de este ha amenazado con quitarle a la niña porque es su hija legal, y por supuesto, no queremos que eso ocurra porque Tomás no quiere a la niña, quiere lastimar a Regina —explicó—. Por esta razón hemos venido a buscarle, para pedirle su ayuda, si reconoce a la niña como padre biológico, Tomás pierde parte de ventaja…

—Yo entiendo su preocupación y molestia, si estuviera en su posición lo estaría también… —comenzó a hablar en un tono casi inaudible—. Yo no estoy para tener una responsabilidad de ese tamaño, un hijo es una grande. Además, soy bisexual, y en este momento no tengo pareja, estoy por montar mi propia consultoría contable y…



Saga Zuster

Editado: 06.01.2019

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